Por:Andrea Masmela | CUENCA

CUENCA.- Granos de maíz esparcidos dieron forma a la milenaria cruz de resonancia,
usada en la ceremonia indígena y católica por el Día Mundial del Agua.
Miles de granos de maíz esparcidos en el llano del parque de La Madre, en Cuenca, dieron forma a la milenaria cruz de resonancia, usada durante una ceremonia indígena y católica celebrada en conmemoración al Día Mundial del Agua.
El evento se inició en la mañana en el parque de San Blas. Al lugar llegaron centenares de indígenas de las parroquias Tarqui, Victoria del Portete, San Gerardo, El Valle, San Bartolomé, entre otras, donde se concentraron para marchar en “defensa del agua”.
La caminata, que duró aproximadamente una hora, recorrió las calles del Centro Histórico de Cuenca y finalizó a orillas del río Tomebamba. Durante la jornada, al grito de “viva el agua”, los marchistas interpretaban danzas tradicionales.
Al llegar al parque, los cerca de 3.000 asistentes participaron de un rito ancestral en el que se agradecía al Inti (Dios sol) por entregar los cuatro elementos dadores de vida: fuego, agua, tierra y aire.
El sonido de una concha finalizó la ceremonia indígena para dar inicio a la religiosa. En lengua quichua, el padre Ángel Lobato comenzó la liturgia. Después dio un sermón en castellano con el que llamó a la reflexión y protección de los recursos naturales, en especial los hídricos.
El dirigente Carlos Pérez Guartambel dijo que la jornada era una manera de llamar la atención de las autoridades para evitar la contaminación de las fuentes de agua, que son dañadas por efectos de la minería.
El evento se inició en la mañana en el parque de San Blas. Al lugar llegaron centenares de indígenas de las parroquias Tarqui, Victoria del Portete, San Gerardo, El Valle, San Bartolomé, entre otras, donde se concentraron para marchar en “defensa del agua”.
La caminata, que duró aproximadamente una hora, recorrió las calles del Centro Histórico de Cuenca y finalizó a orillas del río Tomebamba. Durante la jornada, al grito de “viva el agua”, los marchistas interpretaban danzas tradicionales.
Al llegar al parque, los cerca de 3.000 asistentes participaron de un rito ancestral en el que se agradecía al Inti (Dios sol) por entregar los cuatro elementos dadores de vida: fuego, agua, tierra y aire.
El sonido de una concha finalizó la ceremonia indígena para dar inicio a la religiosa. En lengua quichua, el padre Ángel Lobato comenzó la liturgia. Después dio un sermón en castellano con el que llamó a la reflexión y protección de los recursos naturales, en especial los hídricos.
El dirigente Carlos Pérez Guartambel dijo que la jornada era una manera de llamar la atención de las autoridades para evitar la contaminación de las fuentes de agua, que son dañadas por efectos de la minería.