TEGUCIGALPA,Lunes 13 de Julio de 2,009
El asesinato del dirigente sindical pretende amedrentar la movilización social permanente que se sigue verificando en Honduras contra el represor,asociado a contrabandista de armas.
A dos semanas del derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, el gobierno de facto de Honduras levantó este domingo el toque de queda, pese a que continúan las manifestaciones en Tegucigalpa y mientras el presidente costarricense Oscar Arias dijo que en ocho días reiniciaba la mediación entre las partes en conflicto.
"El gobierno informa que a partir de este domingo 12 de julio se suspende en todo el territorio nacional el toque de queda", señaló un comunicado oficial de las autoridades de facto hondureñas.
El anunció fue brindado en una cadena televisiva pocas horas después de que los seguidores de Zelaya denunciaran la muerte del dirigente de izquierdas Róger Iván Bados. Al parecer, fue asesinado por un grupo armado no oficial que asaltó su casa en la ciudad de San Pedro Sula, según explicó a EL PAÍS Silvia Ayala, congresista hondureña representante del depuesto presidente en las conversaciones que se abrieron esta semana en Costa Rica, con la mediación del presidente Óscar Arias. La Policía Nacional hondureña descartaba al mediodía del domingo tener registrado el fallecimiento de dirigente alguno.
En San José, el presidente de Costa Rica -que actúa como mediador entre las partes enfrentadas en Honduras- dijo que espera convocar un nuevo encuentro entre delegados de Zelaya y del presidente de facto Roberto Micheletti en "unos ocho días".
Una primera reunión entre ambas partes concluyó el viernes 10 sin ningún compromiso concreto, salvo el de volver a reunirse, pero sin que se fijara una fecha para ello.
La mediación de Arias, impulsada por Estados Unidos, recibió las críticas del presidente venezolano Hugo Chávez, quien advirtió que aceptará como única solución la restitución en el poder de Zelaya.
En su programa dominical 'Aló Presidente', Chávez pidió al presidente estadounidense Barack Obama que retire sus tropas de la base militar de Palmerola, en Honduras, para demostrar así su rechazo al golpe.
"Si el gobierno de Estados Unidos de verdad no apoyara el golpe ya hubiera retirado todas sus tropas de Palmerola", dijo Chávez, quien denunció además la detención de un equipo de la cadena televisiva Telesur, cuyos periodistas dejaron Honduras este domingo alegando razones de seguridad.
El depuesto Zelaya continuaba en Washington, donde el sábado se reunió con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) José Miguel Insulza y con el encargado para América Latina del Departamento de Estado, Thomas Shannon.
"El presidente Zelaya quiere retornar a su país y está buscando la manera de que se logre un consenso" para ello, dijo Rodolfo Pastor, encargado de negocios de la embajada hondureña en Washington.
En Tegucigalpa, sus partidarios se concentraron en la plaza central mientras continuaban los bloqueos temporales de carreteras en el interior del país, señaló a la AFP el dirigente sindical Juan Barahona.
"Tenemos unas 2.000 personas manifestándose en una jornada que incluye la participación de artistas de todo el país, mientras siguen los bloqueos de carreteras", dijo.
Tras dos semanas de tensión las actividades en la capital hondureña de 1,2 millones de habitantes parecían retornar a una relativa normalidad, con los comercios abiertos y sus pobladores paseando en parques y sitios de recreo, según la agencia AFP.
A la ola de condenas en contra del golpe se sumó este domingo, desde el vaticano, el Papa Benedicto XVI, quien dijo calmó por una solución pacífica. El Papa invitó al pueblo y a los dirigentes políticos a buscar un camino "al diálogo y la reconciliación".