Por: Oscar Ferrer
Las causas y consecuencias de la continua contaminación de la atmósfera y del aumento de la temperatura en la Tierra son noticia frecuente. Los suelos, los océanos y los ecosistemas están ahora más amenazados que nunca antes. El suicidio ambiental es posible si no se toman medidas adecuadas. Ciertos comportamientos humanos y la actitud irresponsable de algunos gobiernos de naciones altamente industrializadas, en particular el de los Estados Unidos, impiden avanzar adecuadamente por la vía que posibilite salvar la vida en nuestro planeta.En los últimos días se ha informado que el glaciar Tasman, el más grande de Nueva Zelanda —país de Oceanía ubicado a 1 930 kilómetros al sureste de Australia— se derrite a un ritmo anual de 500 metros y podría desaparecer en veinte años debido al cambio climático. El Tasman, situado en el Monte Cook hace dos millones de años y hoy gran atracción para los turistas, ha pasado de una extensión de 29 kilómetros en el 2007 a 23 kilómetros este año, y según Martín Brook, un experto de la Universidad de Massey, "hace demasiado calor para que sobreviva un glaciar a una altitud tan baja, 730 metros sobre el nivel del mar, por lo cual se está derritiendo a toda velocidad".
Se sabe que en Groenlandia los glaciares aceleran su marcha hacia el océano al disminuir de tamaño debido al aumento de la temperatura en el Ártico, a causa del calentamiento global o cambio climático, relacionado directamente con el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero, provocado fundamentalmente por las naciones altamente industrializadas. Ese avance al mar de los glaciares de Groenlandia y la cantidad sin precedente de la capa de hielo superficial de ese territorio que se ha derretido últimamente vienen registrándose mucho más rápido de lo previsto por los científicos y puede acarrear graves consecuencias, como un alza en los niveles de las aguas oceánicas capaz de inundar países insulares y ciudades gigantescas.Un estudio de la Asociación Americana del Pulmón acaba de revelar en Washington que 125 millones de estadounidenses viven con su salud amenazada por los elevados niveles de ozono y partículas contaminantes que origina la industria, la generación eléctrica y la circulación de vehículos, sobre todo en Pittsburgh y Los Angeles. Pero los Estados Unidos, responsables del 25% de la emisión mundial de gases nocivos, lo que lo sitúa al frente de ese negativo registro, mantienen su rechazo a suscribir el Protocolo de Kyoto. El gobierno del presidente George Bush alega que las limitaciones que establece ese acuerdo harían que disminuyera en un 4% el Producto Interno Bruto norteamericano. El mandatario ha calificado el tratado de "carente de solidez científica", aunque la mayoría de los especialistas estiman que gases como el anhídrido carbónico, dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbono y otros, capturan el calor de los rayos solares y producen un efecto invernadero que distorsiona el clima del planeta.El Protocolo de Kyoto, que fue suscrito en la ciudad japonesa de ese nombre el 10 de diciembre de 1997, y que entró en vigor el 16 de febrero del 2005, es un acuerdo vinculante mediante el cual cada país signatario tiene sus propias metas y cuyo objetivo es que en el período 2008-2012 las naciones industrializadas reduzcan en un 5,2%, respecto a 1990, sus emisiones colectivas de gases que causan el efecto invernadero.Como el Protocolo de Kyoto no solo resulta insuficiente, sino que vence en el 2012, ya se dan pasos para el futuro inmediato. La Convención de la ONU sobre el Cambio Climático, concluida el 15 de diciembre del 2007 en Indonesia, aprobó la Hoja de Ruta de Bali, un calendario y un marco para la negociación de un acuerdo que posibilite la acción contra el calentamiento global y sustituya al acuerdo de Kyoto. En Bali la delegación estadounidense, tras su marcada reticencia inicial, aceptó a regañadientes una propuesta mínima presentada por los países subdesarrollados y evadió así el aislamiento, aunque no las críticas ni el malestar general que originó su desempeño obstaculizador.En abril de este año, en Bangkok, delegados de 163 países aprobaron la agenda de las negociaciones de un nuevo acuerdo para combatir el cambio climático cuando venza el Protocolo de Kyoto. Esa agenda tendrá en cuenta los elementos de la Hoja de Ruta de Bali. El llamado por algunos Kyoto 2 comenzará a negociarse en Alemania, en junio próximo. En agosto se efectuará en Ghana una reunión que abordará la deforestación y la reforestación, esenciales para enfrentar el calentamiento global. La última reunión de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático de este año se celebrará en Polonia, en diciembre. Todo ello muestra la urgente acción que se lleva a cabo en torno a un tema tan sensible y preocupante.Efecto invernadero y calentamiento global no son sinónimos. El primero, acrecentado por la contaminación que provoca la actividad humana, se tiene como la causa del segundo. El efecto invernadero es un fenómeno natural que permite a la Tierra retener parte de la energía solar que atraviesa la atmósfera, lo cual posibilita mantener la temperatura del planeta y la existencia de la vida. E l aumento de la concentración de dióxido de carbono proveniente del uso de combustibles fósiles es una de las principales causas de la intensificació n de ese proceso espontáneo y de la subida de la temperatura global, el derretimiento de los hielos polares y el aumento del nivel del mar. La deforestación también ha hecho lo suyo en la intensificació n de la crisis.Fue el matemático francés Jean B. J. Fourier quien, en 1827, comparó la influencia de la atmósfera terrestre con un invernadero y dijo que los gases atmosféricos servían como las paredes de cristal de una instalación de ese tipo para mantener el calor apropiado.Pero las acciones contraproducentes cometidas por el ser humano hacen que el efecto invernadero, más allá de calentar la atmósfera en la proporción debida, para suavizar el clima del planeta e impedir el congelamiento de los mares, supere sus límites naturales hasta incrementar desmedidamente la temperatura. Se manifiesta así el calentamiento global, resultado de esa actividad del hombre.Este cambio climático podría exterminar a una cuarta parte de todas las especies de plantas y animales de la Tierra para el 2050. Además, si todo el hielo que forma la superficie congelada ártica se fundiera el nivel del mar aumentaría varios metros y las aguas inundarían a ciudades como Londres y Nueva York.En la actualidad las teorías sobre el calentamiento global originan controversias, sobre todo por sus incidencias en el orden económico. Ello origina un debate social y político muy complejo, aunque la comunidad científica internacional ha llegado a un consenso para demandar una acción mundial concertada para disminuir sus efectos. En particular, se dirige el índice acusador a la actividad industrial y se demanda la disminución de las emisiones de gas de efecto invernadero que esta origina. La especie humana —pero en particular las naciones industriales, con los Estados Unidos y Europa a la cabeza— tienen hoy una suerte de deuda ecológica con el planeta que, de no pagarse a tiempo, puede poner en peligro la vida en la Tierra. La solución, lógicamente, no es eliminar las industrias, sino atemperar su actividad para no interferir la existencia terrestre y terrícola. Cuba, con más voluntad que recursos, ha reducido su pequeño impacto en el cambio climático con la sustitución de equipos domésticos o de transporte altamente consumidores por otros ahorradores, reorganiza la generación eléctrica y extiende a zonas montañosas y apartadas los beneficios de la electricidad alternativa. Además, trabaja en la diversificació n de las fuentes generadoras, potenciando las más limpias, como la solar y la eólica, e impulsa la reforestación y la investigación científica.Los gases de efecto invernadero son imprescindibles para evitar que las fluctuaciones climáticas sean intolerables. Ellos hacen posible que nuestro planeta sea suficientemente caliente como para que podamos vivir en él. Hay que impedir que el egoísmo de los más poderosos no permita salvar la Tierra.