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Enero de 2007 es una fecha de la que hay que tener memoria. Por aquellos días el tío George se movía de reuniones con Canaán, a encuentros con Químper y negocios inmobiliarios con Vera Gutiérrez, y Alan García se iba a Piura a asegurarse que el río Chira y las tierras más productivas le fueran concedidas de manera total y definitiva a una de sus empresas favoritas, la petrolera Maple, a través de su filial Maple Etanol.
Convertido en invitado de honor de la ceremonia de suscripción del documento denominado “contrato de compra venta sujeto a condición suspensiva y con pacto de reserva de propiedad”, más resumidamente, contrato para la venta a bajo precio de lotes de terreno agrícola, después de haberse asegurado como reserva de agua el propio río Chira, como se explicó en una edición anterior, el presidente estampó su firma al lado de Rex Wharton, presidente ejecutivo de Maple Etanol y de la corporación Maple Energy de los Estados Unidos; Gerardo Espinoza, gerente del proyecto Chira-Piura; y César Trelles, presidente del gobierno regional de Piura.
Por medio de este contrato se venden 11 lotes por poco más de 10 mil hectáreas, al arbitrario precio de 60 dólares por hectárea, que significó un desembolso final de 640,287 dólares, frente a un costo estimado en la zona de hectárea con agua ascendiente a 5 mil dólares, algo así como 53 millones 200 mil en valor real. Este regalo escandaloso, tuvo a Alan García como padrino y eso sólo puede explicarse por cualquiera de dos motivos: (a) porque respalda cualquier cosa en que hayan inversores extranjeros, en plan de vender el país; (b) o estuvo al tanto de los detalles de esta operación y vino a sostenerla sabiendo a quiénes y de qué modo se hacía ganar, por algún interés propio o cercano con lo que de allí resulte.
Es más grave aún, el contrato del que estamos hablando, en su cláusula 11.2, establece una garantía de que el agua del río será desde ahora y para siempre de derecho exclusivo de Maple Etanol: “los derechos derivados de la reserva de agua serán para uso exclusivo del proyecto. Consecuentemente, ni el vendedor ni el gobierno regional han comprometido, comprometerán, otorgado u otorgarán, utilizado o utilizarán, para beneficio propio o de terceros, derechos, con cargo a la reserva de agua, que no sean en beneficio del proyecto”.
Quiere decir que tamaña renuncia a la autoridad y a los derechos sobre los cauces naturales del agua, ha sido reforzada por la firma del presidente de la república. Ya no es sólo el gobierno regional aprista, sino también el gobierno nacional aprista, los que han dicho que ese río ya no nos pertenece, y no se comprometerá, otorgará, utilizará y cualquier otro verbo de voluntad, esa agua para algo que no sea en provecho de Maple Etanol.
Nótese, además, que el contrato define que los lotes vendidos son de propiedad de la empresa energética estadounidense, y que ella puede disponer libremente de ellos, es decir, venderlos, alquilarlos o colocarlos en garantía. Y se entiende que puede hacerlo con su correspondiente cuota de agua, porque de otro modo no habría posibilidad de transferencia exitosa. Con lo quedamos en que ni el Proyecto Especial Chira Piura, que construyó las represas y canales, el gobierno regional que dirige el agro peruano y el gobierno central que representa al Estado, pueden reclamar una gota del agua del río, pero Maple sí puede vender terrenos y abastecerlos con “su” reserva.
Reclaman comisión investigadora
La publicación de la RM Nº 380-2007-AG, que sorprendentemente declara agotados en un solo round los recursos hídricos del río Chira, para nuevas licencias de uso de agua, por haberse dispuesto una reserva a favor de Maple Etanol, generó un airada reacción de la congresista Fabiola Morales, que recordó al presidente de la Comisión Agraria, Mario Alegría, que el río Chira es uno de los más caudalosos de la vertiente peruana del Pacífico, con una media anual de 2 mil 921 millones de metros cúbicos, no pudiendo explicarse que no exista agua suficiente para nuevos proyectos.
Evidentemente no es que el agua falte, sino que se está monopolizándola, de manera que en el futuro el que quiera agua tendrá que comprarla a Maple. Morales ha reclamado una comisión investigadora sobre las irregularidades cometidas en la venta de tierras en la margen izquierda del río Chira, por el gobierno regional de Piura a favor de Maple Etanol, con varios directores amigos del presidente García.
El presidente y los biocombustibles
El extraño caso del presidente en Piura impulsando el plan de Maple, que es materia de una fuerte controversia en esa región, deja muchas dudas. Algunas personas dicen que este es su proyecto personal, y que para representarse se vale de su amigo en el directorio Ricardo Vega Llona, que estaría ahí a su pedido. Son líneas a investigar. Lo que si parece indudable es que 10 mil 600 hectáreas en Piura, con un río propio, representa un extraordinario valor a futuro del que muchos desearían ser parte.
Raúl Wiener
Publicado: 21 de junio del 2010