
Personajes :::: Una semana después de cumplir noventa años, el ‘Tucán’ Bedoya otea y picotea el panorama del Perú actual.
Versión facsimilar de nota impresaRodeado por su animal totémico, el 'Tucán' canta claro: "La democracia, que es el ejercicio de la libertad, comienza por la tolerancia, porque si no eres tolerante no admites la libertad ajena".
Poseedor de una lozanía en aparente conjura con lo sobrenatural, el “Tucán” Luis Bedoya Reyes llega a los 90 años de edad despistando al peligro de extinción que sí aqueja a su animal totémico. Hasta hace solo tres meses, el líder histórico del Partido Popular Cristiano seguía jugando paleta. Una dolencia a la rodilla lo ha alejado ahora del deporte, pero sigue acudiendo a diario a su estudio de abogados y siendo un referente para los nuevos cuadros del partido que fundara en 1966. Quien fuera alcalde de Lima de 1964 a 1969 supo sacarle la vuelta a la chapa que le colgara Sofocleto (su eslogan pasó a ser “tucán, tu candidato”) y el pasado 20 de febrero cumplió las nueve décadas de vida sacándole la lengua a la edad. Afirma tener todavía tres o cuatro años más para seguir volando alto.
–Hace poco usted reconoció la falta de habilidad del PPC en el campo de la comunicación. ¿Cuál es la principal fractura entre su generación y los jóvenes, el principal impedimento para comunicarse?
–Cuando he dicho que no tenemos ya habilidad para una comunicación directa me refiero a la carencia de destreza de mi generación para poderse comunicar con las generaciones que vienen, responsabilidad que siempre ha correspondido a los mayores, y no a los jóvenes que no tienen por qué adecuarse a los sistemas de los viejos. La vida tiene ahora una velocidad distinta. ¿Te das cuenta de lo que significa ver flotando en televisión el avión que acaba de caer en el río Hudson hace cinco minutos? O sea, la distancia y el tiempo ya no existen en la dimensión que nosotros los conocimos. La globalización como posibilidad de comunicación instantánea transforma al mundo en una aldea, o sea que no hay distancia ni tiempo. Hay presente. Y esto determina una mentalidad diferente. Hay distancia en la piel. Entonces, tenemos que entender que estamos viviendo una transición no generacional, sino de edad en la vida de la humanidad.
–Hace no mucho, usted dijo sobre sí mismo que era “el pasado”.
–Sí, pero el pasado con imagen presente.
–¿Con vigencia?
–No, con imagen. La imagen es muy importante porque tu lección es el testimonio de tu conducta. La gente conoce tu ficha, una ficha que no tiene lunares oscuros, no tiene quiebras, y entonces la gente que conoce tu ficha te respeta por eso, no importa cuántos años tengas. Encuentro en la juventud por ejemplo una enorme dificultad para reconstruir personajes y tiempos, incluso Haya de la Torre con toda su popularidad, José Luis Bustamante y Rivero. ¡Ni qué decir de González Prada o de Mariátegui! Están prácticamente en la prehistoria, son muy pocos los que tienen una noción vívida o real de los personajes. En la memoria de la juventud las imágenes van a una gran velocidad y no hay tiempo para registrar el pasado.
–Vemos mucho pero queda poco.
–Yo diría que se afianza poco, la juventud vive muy intensamente la velocidad de su momento.
–El PPC ha recibido críticas internas reclamándole un perfil más opositor.
–Todavía hay gente que sigue pensando que oponerse es trompearse, insultar, ofender y denigrar. Es la visión más primitiva de la oposición, y siempre ha habido una palabra equívoca: oposición constructiva, que es la oposición con guante blanco que no se sabe bien si es oposición o simplemente una trampa. La oposición consciente tal como se desarrolla en los países con formación democrática comprende el reconocimiento de la obra que se realiza bien por quien está en el gobierno, y se le apoya e impulsa dentro de ese acierto, y al mismo tiempo con razonamiento e iniciativas se visualiza lo que está haciendo mal. Tenemos que educarnos democráticamente para ejercer una oposición auténtica. Hay gente que sigue pensando como en los tiempos de la vieja izquierda que la oposición es dinamita, es guerra civil. Nosotros hemos reconocido en Alan García, no en el Apra, una reconversión modernizante de la concepción económica, lo que significa la iniciativa privada, el riesgo personal, el aporte de capitales, la concurrencia extranjera... hay que respetar el aplauso ajeno sin cachondeo, pero claro, la gente lo que quiere es ring de box, sangre.
–Pero usted no quiere ring de box.
–Hemos puesto al Apra en su sitio en multitud de capítulos en los cuales está desacertado. El problema de la seguridad es uno de ellos, y el de la asistencia sanitaria y de la salud en general, la incapacidad para gastar.
–Lourdes Flores Nano volverá a postular a la presidencia de la República.
–No hay que tomar nuestro empeño de que Lourdes mantenga su responsabilidad como una petición de futuro exclusivamente, hay que tomarlo como una responsabilidad de pasado. No se tiene tres millones de electores para abandonarlos. Somos todavía un país atrasado, la gente no entiende que cuando se compromete en un proceso electoral tiene una res-pon-sa-bi-li-dad frente a esos millones de personas.
–Se ha hablado de una alianza PPC-Perú Posible.
Cualquier alianza es prematura, es un sueño fuera de tiempo, es querer repetir el caso de la criatura que a los trece años ha tenido un hijo. Rechazo toda posibilidad de aproximaciones. Cada uno tiene su propia historia y camino, las coincidencias se realizan en la marcha conforme a las cosas que están en la agenda del día a día. Encontrar que porque en dos o tres puntos hay coincidencia se está producienco un entendimiento es bellaquería, primitivismo político. Si coincides, ¿te juntas? ¡Claro que te juntas!, ¿pero ya son marido y mujer? No pues, hermano, ni siquiera amantes.
–Doctor Bedoya, a los 90 años, ¿qué planes tiene?
–¡Qué optimista eres, hijita, por Dios! Claro, tienes una edad para mirarte al espejo y tirar una perspectiva de cincuenta años.
–Pero se le ve muy bien.
–No te preocupes de eso, pero ya a esta edad se hace el recuento del pasado. Cuando hablaba de imagen, por ejemplo, la imagen del político no es la facha que él quiere vender, es la que nace por superposición de imágenes en el conocimiento y memoria de la gente. En política, hijita, no vale lo que tú piensas de ti, en política vale lo que los otros piensan de ti. Hay gente que piensa que porque se pinta a sí mismo con muy bonitos colores ya es un pintón, ¡mentira! De repente es una máscara huachafa. No es cómo te pintas tú. Es cómo te ven a ti.
–¿Y cómo cree que lo ven a usted?
–A mí simplemente como un hombre que ha sido coherente en su vida, y que ha sido leal a sus principios, y por supuesto no puedo cometer la ridiculez de imaginar que a los noventa años tengo porvenir político. Así de simple.
–Ahora, la imagen de la cual usted habla también puede extenderse a lo puramente físico. Usted se tiñe las canas...
–Lógico, mi plata que me cuesta. Me las tiño igualito que me lavo los dientes.
–¿Y qué planes personales tiene más allá de la política?
–Yo he jugado frontón hasta hace tres meses, pero un día sentí que la rodilla me flaqueaba por un lado, y me dije ¡no seas imbécil! Claro, es muy bonito, muy pintón, seguir todavía con la pelota, correr, tener reflejos, sí, pero ya no tienes rodilla pues, así de simple. Tengo 99 cosas pero me falta una: rodilla. Entonces soy un cretino si sigo jugando lo mismo con riesgo de quedarme cojo o tener que operarme de los meniscos cada quince días. No es que esté en la marcha de clausura, pero ya tengo que ir liquidando las tiendas.
(Maribel de Paz)
Fuente: CARETAS