SANTIAGO DE CUBA, Cuba (AFP) — Raúl Castro encabezará el sábado por primera vez como presidente la principal fiesta de la revolución en la histórica

Santiago de Cuba, dos años después de la última aparición pública de su hermano Fidel y en medio de demandas de la población por más cambios que aún no llegan.
El acto central por el Día de la Rebeldía Nacional comenzará a las 19H00 locales del sábado (23H00 GMT), en el antiguo cuartel Moncada -hoy ciudad escolar-, donde Raúl Castro dará un discurso ante unos 10.000 invitados, televisado para todo el país.
Con música y bailes callejeros que se extienden hasta el amanecer, Santiago, 950 km al este de La Habana, acoge con su tradicional carnaval la efeméride que conmemora el 55 aniversario d

el asalto de Fidel Castro a la fortaleza militar, primera acción rebelde que desembocó en el triunfo de la revolución en 1959.
"¡Vivan Fidel y Raúl!" y "No les fallaremos!", se lee en carteles que cuelgan de las fachadas de viviendas o edificios estatales, engalanados con banderas cubanas y roji-negras -emblema del Movimiento 26 de Julio-, y cientos de afiches de ambos líderes.
"El carnaval de Santiago es único, son días en los que te olvidas de los problemas que tenemos, que no son pocos. Podemos no tener ni comida, pero si suena una conga nos ponemos a arrollar. Somos así", dijo a la AFP Joaquín Fonseca, un jubilado de 68 años.
Sentado en la puerta de su casa mirando pasar las comparsas, Joaquín, quien se dice "revolucionario a muerte", se queja del transporte y la falta de agua, un problema crónico que ha llevado a las autoridades a realizar una millonaria inversión. "El que tiene negocio vive y el que no lo tiene come soga (la pasa mal)", dice.
La celebración recuerda la última aparición pública de Fidel Castro, que tras los actos del 26 de julio de 2006 en Bayamo y Holguín fue operado de urgencia y cinco días después cedió el mando a Raúl provisionalmente por padecer una severa enfermedad intestinal.
En sus dos años de gobierno, Raúl, investido presidente en febrero, eliminó prohibiciones que impedían a los cubanos hospedarse en hoteles, contratar celulares, y rentar autos; liberó la venta de computadoras, DVD y autorizó permisos a transportistas privados.
Buscando reactivar la economía, impulsa una descentralizadora reforma agrícola que incluye la entrega de tierras ociosas en usufructo a manos privadas, y dispuso el pago por rendimiento, sin "igualitarismo" ni techo salarial, para aumentar la productividad.
Hace un año, Raúl anunció "cambios estructurales" en la fiesta del 26 de julio, y se espera que esta vez amplíe la política de medidas de ajuste que anunció hace dos semanas.
Ante el Parlamento, el 11 de julio, pidió a los cubanos ceñirse el cinturón para reactivar la economía, tras advertir del impacto que tendrá en la isla la crisis internacional, y señalar que la situación económica impide ir más rápido como para aumentar los salarios.
Los cubanos se quedaron esperando anuncios de nuevos cambios, como la posibilidad de comprar y vender autos y viviendas, viajar sin necesidad de pedir un permiso de salida o abrir pequeños negocios.
"Ahora creo que no esperamos grandes anuncios para el 26, pero sí creo que hay que acelerar los cambios o la gente perderá la ilusión", expresó Roberto, de 38 años y quien con su motocicleta se gana la vida de taxista por las irregulares calles de la ciudad.
Aunque tienen alimentos subsidiados y servicios sociales gratis, los cubanos se quejan de que el salario (el promedio de unos 17 dólares al mes) no alcanza para vivir.
"Creo que la situación ha mejorado un poco, hubo cambios, cierta mejoría pero no fueron grandes cambios, la gente se entusiasmó, pero ahora todo está parado y vamos a estar así por buen tiempo", piensa Gilbert Peña, de 39 años, quien aprovecha el carnaval par vender cadenitas de la Virgen.
Piensa que no debería de ser así y aconseja a Raúl "andar rápido porque hay muchos problemas que resolver".