
César Lévano
Director Diario " La Primera "
Lima, Lunes 20 de Diciembre del 2,010
Director Diario " La Primera "
Lima, Lunes 20 de Diciembre del 2,010
En las últimas 48 horas, ocurrieron varios hechos dramáticos respecto a las elecciones de 2011. El sábado, Fuerza Social decidió disolver la alianza con el MNI y plasmó su fórmula presidencial con Manuel Rodríguez Cuadros a la cabeza y Vladimiro Huaroc, ex presidente regional de Junín, y la obstetriz Elva Quiñones, en las vicepresidencias.
Horas antes, Rolando Breña, dirigente del MNI, había adelantado que para hoy lunes iban a lanzar sus candidatos propios y que era posible que postularan a Marco Arana, el líder de Tierra y Libertad, para LA PRIMERA magistratura. Algunos observadores creen que Arana no aceptó la propuesta, por lo cual el último proyecto de alianza del MNI quedaba desahuciado.
En un comunicado definitorio elaborado ayer, el MNI asegura que prescinde de una plataforma presidencial para no contribuir “a una dispersión mayor de las fuerzas del cambio”. La verdad es que esa dispersión ya existía cuando el MNI anunció y preparó Centros de Votación Provinciales para elegir su fórmula presidencial.
Lo cierto es que la división es producto final de un proceso desarrollado a ciegas. No se debe olvidar que inicialmente el MNI (Patria Roja) se precipitó a apoyar sin condiciones a Ollanta Humala. Luego vinieron intentos de diálogo a los que, según informantes serios y autorizados, Humala se resistió durante un tiempo. Lo malo es que toda esa etapa fue cubierta por el silencio. Cuando al fin Humala accedió a conversar en función de una alianza, ya el MNI había contraído compromisos con dirigentes de Fuerza Social. No con Susana Villarán.
Evidentemente, las dos partes en juego y otras fuerzas colindantes deben una explicación no sólo a sus bases, sino también a los ciudadanos en general.
Humala se presenta ahora a la cabeza del frente Gana Perú, que, según el juicio de tirios y troyanos, lleva en su “plancha” a los mejores vicepresidenciables de la campaña: Marisol Espinoza, congresista aguerrida en la lucha contra abusos y corrupción, y Omar Chehade, ex procurador anticorrupción, cuyo nivel jurídico y firmeza de principios contribuyeron a la extradición del asesino y ladrón Alberto Fujimori.
En un párrafo de su documento, el MNI expresa que “la construcción de la unidad trasciende el evento electoral”. Creo, y lo he dicho muchas veces, que la lucha por la justicia y la libertad pasa por las elecciones, y por encima y por debajo de éstas. Pero no bastan las declaraciones generales, intemporales. En la historia no hay puntos muertos. Ahora, lo que está en la orden del día es el voto de abril 2011. Para elegir no sólo presidente y vices, sino también congresistas.
A esa faena se consagran los esfuerzos de la derecha, la izquierda y el centro, si es que ese centro existe, sobre todo acá, en el Perú.
Horas antes, Rolando Breña, dirigente del MNI, había adelantado que para hoy lunes iban a lanzar sus candidatos propios y que era posible que postularan a Marco Arana, el líder de Tierra y Libertad, para LA PRIMERA magistratura. Algunos observadores creen que Arana no aceptó la propuesta, por lo cual el último proyecto de alianza del MNI quedaba desahuciado.
En un comunicado definitorio elaborado ayer, el MNI asegura que prescinde de una plataforma presidencial para no contribuir “a una dispersión mayor de las fuerzas del cambio”. La verdad es que esa dispersión ya existía cuando el MNI anunció y preparó Centros de Votación Provinciales para elegir su fórmula presidencial.
Lo cierto es que la división es producto final de un proceso desarrollado a ciegas. No se debe olvidar que inicialmente el MNI (Patria Roja) se precipitó a apoyar sin condiciones a Ollanta Humala. Luego vinieron intentos de diálogo a los que, según informantes serios y autorizados, Humala se resistió durante un tiempo. Lo malo es que toda esa etapa fue cubierta por el silencio. Cuando al fin Humala accedió a conversar en función de una alianza, ya el MNI había contraído compromisos con dirigentes de Fuerza Social. No con Susana Villarán.
Evidentemente, las dos partes en juego y otras fuerzas colindantes deben una explicación no sólo a sus bases, sino también a los ciudadanos en general.
Humala se presenta ahora a la cabeza del frente Gana Perú, que, según el juicio de tirios y troyanos, lleva en su “plancha” a los mejores vicepresidenciables de la campaña: Marisol Espinoza, congresista aguerrida en la lucha contra abusos y corrupción, y Omar Chehade, ex procurador anticorrupción, cuyo nivel jurídico y firmeza de principios contribuyeron a la extradición del asesino y ladrón Alberto Fujimori.
En un párrafo de su documento, el MNI expresa que “la construcción de la unidad trasciende el evento electoral”. Creo, y lo he dicho muchas veces, que la lucha por la justicia y la libertad pasa por las elecciones, y por encima y por debajo de éstas. Pero no bastan las declaraciones generales, intemporales. En la historia no hay puntos muertos. Ahora, lo que está en la orden del día es el voto de abril 2011. Para elegir no sólo presidente y vices, sino también congresistas.
A esa faena se consagran los esfuerzos de la derecha, la izquierda y el centro, si es que ese centro existe, sobre todo acá, en el Perú.