Más de ocho millones de chilenos votan hoy en unas elecciones que podrían marcar el inicio de un nuevo ciclo histórico y también el fin del proyecto que encarnó la Concertación, la alianza de partidos de centroizquierda que gobierna el país trasandino desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990. Un multimillonario, un ex presidente y un “enfant terrible” del socialismo pelean voto a voto mientras Michelle Bachelet se prepara para dejar el gobierno con una sonrisa en la cara y la popularidad por las nubes.

Encabeza todas las encuestas el empresario multimillonario Sebastián Piñera, candidato de la derechista Coalición por el Cambio (RN y UDI). Le sigue el ex presidente Eduardo Frei por la oficialista Concertación; en tercer lugar aparecen el independiente Marco Enríquez Ominami (ex socialista) y en cuarto el candidato de la izquierda, Jorge Arrate.
“La Concertación de la q.e.p.d (descansamos)”, titula la revista de humor político The Clinic, cuyo columnista, Alfredo Jocelyn-Holt, sentencia que “cualquiera sea el resultado, la Concertación está por fin muerta”. “Esta es la elección más decisiva para el curso futuro del país desde el plebiscito de 1988”, asegura.
El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, consideró por su parte que la Concertación es “un proyecto histórico que se agotó”. “Como arreglo histórico de partidos con un proyecto de modernización desapareció”, explicó Peña al canal TVN. El analista destacó además que el eventual fracaso de la Concertación “será fruto de su propio éxito”, ya que perdió votantes a causa de las transformaciones de la sociedad que ella misma provocó, como el aumento del consumo y un nuevo estilo de vida.
Los malos augurios para esta coalición de partidos que tanto éxito tuvo en la administración del Chile post dictadura no tienen sólo que ver con los malos resultados en las encuestas de su candidato Eduardo Frei, sino también con las evidentes divisiones internas y el agotamiento después de veinte años de gestión.
En estas elecciones (las primeras sin Augusto Pinochet, quien falleció hace tres años), surgió además un fenómeno político inesperado encarnado por el joven ex socialista Marco Enríquez Ominami, a quien las encuestas otorgan cerca del 20% de las intenciones de voto con un electorado muy heterogéneo.
Si como indican los sondeos habrá segunda vuelta electoral en enero entre Frei y Piñera, los votantes de Marco Enríquez Ominami serán los más disputados y los únicos que permitirían una victoria del candidato de la Concertación.
Después de una campaña más marcada por los temas de izquierda, aunque fueran de última hora (protección social, derechos humanos, etc), Frei tendrá que moverse al centro para conquistar al electorado del “díscolo” conocido por sus iniciales: MEO.
Al mismo tiempo, Frei respondió ayer positivamente a la propuesta del izquierdista Arrate para unir las fuerzas progresistas en contra de Piñera en segunda vuelta.
“Como él ha sido insistente, a partir del domingo tenemos que tener otra mirada y por eso, quise acoger su planteamiento”, dijo Frei en una entrevista. “Si se revisan las propuestas de más democracia, cambio de constitución, avances importantes en el país, temas de derechos humanos, hay un conjunto de ideas en que nos sentimos bastante cercanos”, agregó.
Por otro lado, el gran desafío de Piñera será convocar al votante de centro o desencantado y, si ganara las elecciones, lograr cohesión en la Coalición por el Cambio para que los sectores liberales hegemonicen la derecha chilena.
“Los rostros que asoman detrás del hombro de Piñera son los mismos de la dictadura”, destacó Carlos Peña, el rector de la Universidad Diego Portales, en el programa Mano a Mano, del canal TVN. “Si Piñera gana será el primer presidente de derecha que llegue al poder por las urnas; tendrá que aprovechar esa oportunidad para modernizar a la derecha y sacrificar a los sectores conservadores”, explicó.
Piñera hizo una campaña en la que acalló a los más conservadores de su alianza electoral, al punto que la semana pasada el dirigente de la pinochetista UDI, Joaquín Lavín, amenazó con retirarse.
Después de la notoria ausencia de Lavín del acto de cierre de Piñera el jueves en el centro de Santiago, el viernes ambos políticos tomaron un café para aclarar las cosas. Acto seguido, ante toda la prensa, se anunció que Lavín será el vocero de la campaña de Piñera para la segunda vuelta. Hasta ahora, el candidato a presidente se negaba a incorporar al dirigente de la UDI tan directamente para que el posible triunfo fuera de él solo.
“Me he reunido con mi amigo Joaquín Lavín, un gran líder de la Coalición por el Cambio. Espero contar con la fuerza de Lavín no sólo en segunda vuelta sino también en el futuro gobierno, porque vamos a necesitar a los mejores y, sin duda, entre ellos está Joaquín Lavín”, dijo Piñera tras la reunión en un café del barrio de Las Condes.
Además de elegir a quien sucederá en los próximos cuatro años a la actual presidenta socialista Michelle Bachelet, los chilenos podrán renovar en estos comicios los 120 escaños de la Cámara de Diputados y la mitad del Senado. En este caso, las encuestas vaticinan que habrá un equilibrio de fuerzas similar al actual.