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¿PARA QUÉ SIRVE LA ONU?

Philosophicus, 20 - 08 - 2014
 
Por: Liliam Lechuga 

Esta institución mundial enclavada en Nueva York, ha servido siempre para avalar los crímenes, los abusos, el genocidio de Washington y sus aliados. En este momento asistimos a las barbaridades que comete el gobierno de Tel Aviv contra los habitantes de la Franja de Gaza sin reparar en los miles de niños y adultos víctimas de la voracidad de asesinos respaldados por la Casa Blanca. Recuerdo que en su primer mandato, Obama se pronunció hipócritamente a favor de restaurar las fronteras que existían entre Israel y Palestina antes de la guerra de 1967. Pero no incluyó nada en su discurso que permitiera pensar que iba a presionar a Israel para que cambiara su actitud belicista y mucho menos que se retiraran de los asentamientos israelíes. En definitiva, reiteró que se opondrá a que los palestinos pidan su reconocimiento como Estado en la ONU y que su defensa de la existencia de Israel es inflexible. Finalizando su primer período, se reunió con los miembros de la AIPAC (American Israel Public Affaire Committee), o lo que es lo mismo, el lobby israelí donde se pronunció a favor de la seguridad de Tel Aviv y subrayó que proseguirá su contubernio con ese gobierno. En boca del jefe de la Casa Blanca la seguridad de Tel Aviv significaba que un nuevo Estado palestino sería desarmado, mientras Israel conservaría su inmenso e ilegal arsenal atómico, y seguiría recibiendo más que nunca las armas yanquis más sofisticadas, abrogándose el derecho a decidir qué territorios devolvería. Muchos pensaron que tal vez por ser el primer mandatario yanqui afronorteamericano, se distanciaría de las ataduras de sus antecesores a los intereses de los grandes emporios fabricantes de las cada vez más sofisticadas y poderosas armas para liquidar a pueblos enteros. Olvidaron la existencia del Pentágono y sus exigencias. Tal fue su hipocresía que aún con las muestras que ya había dado de lo que vendría después, allá en Oslo se apresuraron a conferirle nada menos que el Premio Nobel de la Paz. Se puede afirmar que la ONU ha asistido impertérrita a todos los crímenes cometidos por los yanquis y sus aliados. Haría falta que desapareciera, habida cuenta de su papel contemplativo como le sucedió a su antecesora, la Sociedad de Naciones que tuvo su sede a orillas del lago Leman en Ginebra al finalizar la Primera Guerra Mundial. Y no es ocioso recordar ahora la persistente política de los Estados Unidos al avanzar en el dominio mundial de acuerdo con su ideología y basado en su potencial económico y militar. Esa intención tuvo una clara expresión cuando se discutía el Pacto que dio vida a la organización internacional, en medio de una situación de una Europa devastada por la guerra y el florecimiento de las ambiciones de las potencias del Viejo Continente cuando el presidente Wilson, que se presentaba como paladín de la democracia, presionó para que se incluyera en el documento una mención a la Doctrina Monroe, uno de los instrumentos de dominación de América Latina, invocado con harta frecuencia en aquellos años de intervenciones militares de Washington en países latinoamericanos. A la sazón, las tropas norteamericanas ocupaban Haití, Nicaragua y República Dominicana para imponer gobiernos sujetos a los deseos y ambiciones de Washington. Se pueden relacionar múltiples agresiones para las cuales se han inventado cualquier cantidad de falsos pretextos como en Iraq, Afganistán y más recientemente el conflicto con Siria y las amenazas a Rusia por la situación en Ucrania. En el siglo pasado abundaron las agresiones como las de Cuba, Granada, Guatemala, República Dominicana, Haití, Nicaragua y Panamá, los interminables conflictos en el Medio Oriente, las agresiones del militarismo japonés en Asia y los enfrentamientos en África para señalar solo algunas de las situaciones que han dejado incontables víctimas en sucesos dramáticos y cruentos. Todo ello con la anuencia de la ONU donde ocurren eventos tan inverosímiles como ignorar el rechazo de casi todos los países miembros al bloqueo yanqui contra el gobierno de La Habana. El desplome de la Unión Soviética que arrastró a los otros países socialistas de Europa ha dejado una huella profunda en la historia de finales de siglo y ha significado una alteración sustancial en las relaciones internacionales. El criminal ataque al pueblo serbio realizado impunemente por el sofisticado aparato militar de los Estados Unidos y sus cómplices europeos abrió un nuevo y peligroso capítulo en la historia de estos años. Se barrieron de un golpe los principios que dieron vida a las Naciones Unidas quebrando el sistema de seguridad. El asalto a Yugoslavia recuerda el papel negativo de la Sociedad de Naciones que no pudo detener la invasión fascista a Etiopía, no brindó ayuda al gobierno legítimo de España en l936 y aceptó la intervención de Alemania e Italia a favor de las fuerzas retrógradas que hirieron de muerte la democracia en la Península, se hizo cómplice de la nefasta política de No Intervención a favor de los fascistas españoles, contempló indiferente la anexión de Austria a Alemania y el sacrificio de Checoslovaquia, entregada a Hitler por los gobiernos de Francia y Reino Unido. La burla de las grandes potencias a la Sociedad de Naciones es un antecedente a considerar en las presentes circunstancias, habida cuenta de la no intervención de la ONU a favor de los pueblos víctimas de los genocidios. Hace añicos los principios enunciados para el arreglo pacífico de las controversias y la no intervención; ignora los propósitos de la limitación de armamentos. Nada da lugar a la esperanza de que cambiará la política de los Estados Unidos de avanzar en el dominio mundial de acuerdo con su ideología y basado en su potencial económico y militar. Hoy Naciones Unidas está al borde de un estrepitoso naufragio como le sucedió a su antecesora. Liliam Lechuga es Periodista cubana especializada en temas internacionales. 

Fuente: Cubadebate

CANAL DE NICARAGUA MUY SUPERIOR AL DE PANAMÁ

Philosophicus, 20 - 08 - 2014


PASO MÁXIMO PARA PORTACONTENEDORES
 

CANAL DE NICARAGUA
CANAL DE PANAMÁ
500 000 TONELADAS
270 000 TONELADAS
25 000 TEU (1)
13 000 TEU






El Canal de Panamá cumple 100 años. Pero las necesidades del comercio mundial urgen a la creación de una ruta marítima más amplia y moderna, por lo que se planea construir una vía interoceánica alternativa.

Una obra titánica. Un canal interoceánico de 278 kilómetros de longitud, 105 de los cuales pasan por el lago Cocibolca. El ambicioso proyecto nicaragüense cuenta con un presupuesto previo de construcción de más de 50.000 millones de dólares, que ya ha sido asignado a la empresa china HKND.


LA REALIZACIÓN DEL PROYECTO REQUIERE:

MÁS DE UN MILLÓN DE TONELADAS DE EXPLOSIVOS
1000 CAMIONES DE 300 A 400 TONELADAS
1.5 MILLONES DE TONELADAS DE ACERO
CONSTRUCCIÓN DE UNA PLANTA DE ELECTRICIDAD

Para ejecutarlo se necesitarán más de 50.000 trabajadores y una maquinaria diseñada especialmente para ello. “Es un reto para nosotros porque tampoco tenemos todo ese personal capacitado para las tareas que se necesitan para ejecutar la construcción del proyecto, entonces tenemos un reto, tenemos un trabajo muy activo con universidades de Nicaragua, con el Consejo Nacional de Universidades para preparar a los estudiantes de cara no solo a la construcción, sino también a la operación del canal”, dice Laureano Ortega, asesor de la agencia de promoción de inversión en Nicaragua, Pro Nicaragua.


De hecho la complejidad y el gran costo del proyecto se explican parcialmente porque se escogió una ruta con un menor impacto en el medio ambiente. Un ejemplo de esta actitud es la creación del lago artificial Atlanta, para evitar la salinización de las aguas dulces.
“Nosotros pensamos que este megaproyecto, partiendo de que el canal debe estar al servicio de la naturaleza y no la naturaleza al servicio del canal, creemos que es una oportunidad para la restauración ambiental del territorio, creemos que da una oportunidad muy valiosa para el ordenamiento de este territorio”, asegura el ambientalista Camilo Jesús Lara Bermúdez, miembro de la comisión de Desarrollo del Canal de Nicaragua.
Perspectivas comerciales para Nicaragua
El Canal de Nicaragua será tres veces más largo que el de Panamá y dará una nueva vida a la economía de las áreas que atraviesa. Sus numerosos proyectos complementarios podrían convertir a Nicaragua en un núcleo comercial para toda la región.
Es aquí en la zona de Rivas donde según el proyecto se creará un megacentro logístico. Tan solo a unos kilómetros de la costa del lago Cocibolca se construirá el mayor y más moderno aeropuerto de América Central, que tendrá la destacada categoría 4E que permite recibir grandes aviones de carga y de pasajeros como, por ejemplo, Airbus 380 o Boeing 777.
La capacidad aproximada del nuevo aeropuerto sería de un millón de personas y 22.000 toneladas de mercancías. Un punto más a favor del país en calidad de centro de tránsito.

CANAL DE PANAMÁ

CANAL DE NICARAGUA

↨ Tras ampliación: 13.7 metros de profundidad Flecha arriba y abajo
↨ 26.7 a 30 metros de profundidad ↨
De 90 a 300 metros de ancho Flecha izquierda y derecha
De 230 a 520 metros de ancho Flecha izquierda y derecha

El puerto Brito ahora no es nada más que una pequeña aldea de pescadores, pero gracias al proyecto del gran canal crecerá la zona con uno de los mayores puertos de aguas profundas de todo el mundo. Esa área de la costa del Pacífico será una auténtica joya de la corona de las rutas del gran canal, dado que en esa también se desarrollará una zona de libre comercio y numerosos complejos turísticos.

Una de las principales ventajas de esta infraestructura, comparada con la panameña, será su posibilidad de atender buques de mayor tonelaje. De hecho, en un futuro, los grandes barcos de carga de última generación simplemente no podrán pasar por el antiguo trayecto. El tránsito por Nicaragua será la única alternativa para el transporte global de mercancías y acaparará buena parte del tráfico marítimo mundial. “Si comparamos por ejemplo un buque que va de una costa a otra en EE.UU. por Panamá, y si lo hiciera en Nicaragua, el mismo buque, con solo pasar por Nicaragua se ahorraría más de 900 kilómetros. Eso tiene impacto económico para la empresa y también para los usuarios de los productos que son transitados por allí. Si navega menos, va a consumir menos combustible y va a contaminar menos. Aunque el proyecto requiere muchas inversiones y esfuerzos, es una brillante oportunidad para hacer de Nicaragua un país económicamente más próspero y con bajo nivel de pobreza”, opina Telémaco Talavera, ingeniero y miembro de la comisión de Desarrollo del Canal de Nicaragua. Garantía de prosperidad para Nicaragua “El canal y el efecto multiplicador, sobre todo el efecto multiplicador de la economía nicaragüense, va a llevar a doblar nuestra economía, doblar los ingresos gubernamentales, cortar a la mitad la pobreza extrema del 14% al 7%. Y llevar al 25% de nuestra población a salir del sector informal, que es abrumadoramente mayoritario actualmente”, dice Paul Oquist, secretario ejecutivo de la Comisión del Proyecto de Desarrollo del Canal de Nicaragua. En opinión del analista político Jorge Capelán, “lo que estamos observando es un dramático cambio en el mundo en todas las correlaciones de fuerzas económicas y políticas en el mundo que necesariamente implican nuevas rutas de comercio. El comercio en el mundo multipolar no puede desarrollarse dando la vuelta por el sur, o por el polo norte”. El lanzamiento del proyecto está programado para diciembre, cuando se hará el primer dragado de una vía que, si todo marcha bien, marcará una época. (1) Las siglas TEU (acrónimo del término en inglés Twenty-foot Equivalent Unit, que significa Unidad Equivalente a Veinte Pies) representa una unidad de medida de capacidad inexacta del transporte marítimo (Buques portacontenedores y terminales portuarios para contenedores) expresada en contenedores. Una TEU es la capacidad de carga de un contenedor normalizado de 20 pies (6,1 m). 

(Nota del editor de Cubarte) 
Fuente: RT

DEL GHETTO DE VARSOVIA AL GHETTO DE GAZA

Philosophicus, 20 - 08 - 2014

HACIA EL HOLOCAUSTO PALESTINO POR LA RUTA DEL NAZIONISMO

Por: Roy Chaderton Matos 

Llamado a nuestros hermanos judíos Mi sensibilidad y solidaridad ante el sufrimiento histórico del pueblo judío comenzó de niño en mi propia casa cuando me contaban los horrores del nazismo en la Segunda Guerra Mundial. Durante mi adolescencia, ese sentimiento se consolidó. Estudié mucho sobre el tema y con ojos desprevenidos e inocentes leí novelas de Leon Uris, entre ellas, “Mila 18”, cuyo título corresponde a la dirección del Cuartel General de la Insurrección de los judíos polacos contra el opresor nazi en el guetto de Varsovia (irónico: Mila en polaco se pronuncia /miua/ que significa simpática). Mi carrera diplomática comenzٕó en Polonia y allí, en Mila 18, hay un monumento ante el cual se arrodilló en los años setenta el Canciller Federal alemán Willy Brandt, como pidiendo perdón por los crímenes de las SS y La Gestapo. Hoy Gaza parece una repetición desgraciada de la historia. Hasta 1492, convivían en España judíos, cristianos y musulmanes, fue un sueño de tolerancia frustrado por los reyes Isabel “La Católica” y Fernando de Aragón. Entonces, los moros fueron derrotados militarmente después de 800 años en España y los judíos arrancados de sus hogares después de 1300 años y expulsados a la diáspora, pero en su desgracia encontraron protección en los países musulmanes del Cercano y Medio Oriente. En 1948, los palestinos fueron echados de sus tierras por los israelitas, ¿¿!! Castigados por los crímenes nazis !!?? En Polonia, visité el campo de concentración de Auschwitz, un museo del horror, macabro. Recorrí galpón tras galpón; en uno, un depósito de maletas de las miles y miles de víctimas, con las etiquetas y marcas de sus lugares de origen; pasé a otro galpón, el depósito de anteojos y me conmoví, luego al siguiente, atiborrado de prótesis y mi alma asaltada por el horror pero, finalmente, en el último galpón, estallé en lágrimas al entrar al depósito de juguetes y ropas de niños; entonces me dije: ¡NUNCA MÁS!. Meditando sobre Gaza, una visión horrible sobre el sufrimiento del pueblo palestino viene a mí. Al ver las imágenes de niños descuartizados por la metralla israelita o sobrevivientes mutilados o desfigurados por el implacable invasor habría que preguntarse si los sicópatas militaristas de Israel, causantes de terremotos ininterrumpidos, los de los drones y el fósforo blanco contra la población civil, escuelas, refugios y hospitales palestinos están igualando en crueldad a los genocidas que causaron el holocausto judío. Es así que en este agosto del 2014 no puedo derramar menos lágrimas por los niños palestinos que las que derramé antes por los niños de Auschwitz. ¿A quién se le podría haber ocurrido que la élite militarista de Israel iba a estar ejecutando estrategias de pogroms, de diáspora, de ghettos, de exterminio y de solución final contra un pueblo inocente que es su hermano desde los tiempos bíblicos? Eso clama la ira de Dios, pero también nos hace llamar a todos los judíos del mundo a protestar y levantarse contra los monstruos que gobiernan el Estado de Israel. La historia del pueblo judío en retrospectiva nos lo muestra solidario siempre con las causas más progresistas.. Karl Marx, Rosa Luxemburgo, León Trotski, Hannah Arendt , Irving Berlin, los mártires judíos en la lucha por los derechos civiles en Los Estados Unidos o contra las dictaduras militares de Sur América, Albert Einstein, el Premio Nobel Joseph E. Stiglitz, Noam Chomsky, Oliver Stone, Woody Allen, Jacobo Timmerman, Ariel Dorfman, Steven Spielberg, Sigmund Freud, entre tantos, son algunos de los héroes o genios que ha dado el pueblo judío a la humanidad; por eso tenemos que denunciar los recurrentes crímenes de desprecio racial o cultural cometidos por los gobiernos de Israel; razón para confiar en que más temprano que tarde nuestros propios hermanos judíos torcerán el brazo de los asesinos que hoy matan en su nombre. Roy Chaderton Matos es político, abogado y diplomático venezolano, graduado de Abogado en la Universidad Central de Venezuela. 

Fuente: Moncada, Grupo de Lectores en el Mundo

"LA VIGENCIA DE FIDEL Y LA RELIGIÓN ES INCUESTIONABLE"

Philosophicus, 19 - 08 - 2014

 Por: Susel Gutiérrez Torres

 Entrevista al sociólogo cubano Aurelio Alonso a propósito de la primera edición ebook del libro "Fidel y la religión", de Frei Betto. En 1985 veía la luz el volumen Fidel y la religión, resultado de las veintitrés horas de diálogo entre el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro y el escritor y periodista brasileño Frei Betto. Se iniciaba un proceso de reconciliación entre las ideas religiosas y revolucionarias; desaparecía así, a decir del fraile dominico, el prejuicio de los comunistas y el miedo de los cristianos. Casi treinta años después, a propósito de su primera edición ebook como parte de la colección de ebooks de/sobre el líder cubano a cargo de Ruth Casa Editorial, el destacado sociólogo, docente, investigador y ensayista, Premio Nacional de Ciencias Sociales, Aurelio Alonso, habla sobre la vigencia del texto. Releo la entrevista y me parece escucharlo; su prosa tiene voz propia. A medio camino entre el tono anecdótico y el reflexivo, el autor de Iglesia y política en Cuba revolucionaria (1998) hilvana un discurso coherente y lúcido salpicado por confesiones exclusivas. Tiene la impresión de que no ha respondido como yo hubiera esperado; se equivoca y se lo hago saber. Aurelio, como cariñosamente le conocemos los que casi a diario tenemos el privilegio de verlo en su oficina de la Casa de las Américas, me regala su tiempo. Me guardo otros temas. Sus respuestas me han provocado otras preguntas. Pendiente queda un próximo encuentro. -Dentro de sus estudios e investigaciones en el campo de las ciencias políticas, la llamada transición socialista y la sociología de la religión, ¿cuáles han sido sus principales intereses, temas, acercamientos? -Creo que lo primero a señalar es que me eduqué en un colegio católico, pertenecí allí a la cruzada eucarística, y hacía una vida de compromiso religioso. Pero el paso por los cuestionamientos propios de la adolescencia me hacía dudar del dogma de fe. Desde el comienzo del bachillerato decidí cambiar hacia la enseñanza laica –lo decidí yo mismo, mis padres no intervinieron-- y mi alejamiento de la fe religiosa se consumó en esos años de estudiante. Pero debo reconocer que tuve una formación cristiana. Al final del bachillerato me impactó la lectura de Jean Paul Sartre, de su narrativa de intensa carga filosófica, y algo de su periodismo político, también en sintonía con mi irreligiosidad. Fue mi primera inclinación filosófica, la cual pienso que dejó huella en mí; me atrevería a decir incluso que estuvo en mi camino hacia el marxismo. Entonces lo percibía como el método para descubrir y conciliar las posibilidades que se abrieran a nuestra existencia personal, a nuestras circunstancias, a la inserción del individuo en el pedazo de historia que le haya tocado vivir. Desde temprano el estudiante que ya experimentaba la transformación revolucionaria y buscaba respuestas a sus cuestionamientos, se introdujo en las lecturas marxistas, que se convirtieron en el componente definitivo de su vocación intelectual. Entraba en una perenne confrontación entre la reflexión que recibía del legado teórico y la realidad vivida en el proceso mismo de transición socialista iniciado. Así fueron aflorando mis aprendizajes, mis influencias, mis irreverencias, mis lealtades, conformando la convicción de que la coherencia no podía sostenerse en la renuncia a la necesidad de pensarlo todo con cabeza propia, de no rechazar la tentación de la duda ante una convicción confortable. Por el contrario, la coherencia deseable debía ser buscada sorteando caminos difíciles. Para ser sincero, creo que nunca he escogido con mucho rigor especialidades profesionales, y si lo hice en algún momento, no puse obstáculo a las circunstancias que enrumbaron mis pasos dentro del proyecto revolucionario. Y en aquello en que me involucré lo acometí siempre con pleno sentido del compromiso. Quienes me conocen saben que mis circunstancias me hicieron dedicarme un par de años, a finales de los sesenta, a la ganadería lechera, y mientras cumplía las tareas que me tocaba, y sin abandonar del todo mis lecturas filosóficas, estudié sobre los suelos, los cultivos de pastos y forrajes, la alimentación del ganado, los controles y el manejo de la masa ganadera, etc., y no se me ocurriría decir, ni por asomo, que fue para mi formación tiempo perdido. De hecho, también dentro del vasto campo de los estudios religiosos, con el cual se me suele identificar, mis intereses se movieron principalmente en torno a las perspectivas institucionales, la proyección y la doctrina social de la Iglesia, sus relaciones con el Estado y con la sociedad civil, las corrientes sociológicas y eclesiológicas vigentes. Una inclinación articulada al deseo de profundizar en las complejidades del proceso de transformación social, política y económica que me tocó vivir. Por eso evito la vaga calificación de especialista en temas religiosos que podría defraudar a quien busque mis trabajos. El contenido de las casi doscientas publicaciones que registra ya mi currículo es expresivo de esta diversidad temática, y de mi hoja de ruta en el período por el cual he andado. Tengo la impresión de que no he respondido a tu pregunta como hubieras esperado pero esta es la respuesta que me inspiró. -¿Cómo influyó en su obra el libro Fidel y la religión? ¿Cómo valora el aporte de ese texto en la comprensión de las relaciones entre la religión y la sociedad en Cuba? ¿Cree que el libro mantiene su vigencia después de 30 años? -Ya había conocido yo a Frei Betto en 1980 en Nicaragua, y había leído algunos artículos suyos que lo mostraban como una de las figuras más atractivas en la línea de pensamiento abierta con la teología de la liberación, por la claridad del discurso y por su capacidad de comunicación. Cuando apareció Fidel y la religión, en 1985, yo me encontraba en misión diplomática en el exterior y recuerdo el impacto en la prensa, por lo novedosas que resultaban las revelaciones de Fidel en sus respuestas a las preguntas de Betto. Una anécdota simpática es que la primera edición en francés salía con una foto de Ramón Castro, como sabes el hermano mayor de Fidel, en la portada. Se habían confundido en la editorial, pero afortunadamente enviaron un ejemplar a la embajada cubana antes de ponerlo en circulación y pudieron desfacer el entuerto a tiempo. Desde que lo leí me percaté de la importancia del libro. Por varias razones, pero principalmente por una. A mi juicio, la proyección abierta al entendimiento entre la fe religiosa y la ideología revolucionaria que Fidel había propugnado en su encuentro con los “cristianos por el socialismo” durante su visita al Chile de Allende en 1971, donde habló de “alianza estratégica” entre cristianos y marxistas, y de nuevo en Jamaica, en 1977, en un importante encuentro con líderes religiosos del Caribe, había padecido de una lectura equívoca durante muchos años. Incluso en el seno del propio partido cubano se interpretaba que existía una doble política en el reconocimiento del factor religioso: una de apertura y alianza hacia el exterior, explícita en dichos encuentros, y otra hacia el interior, orientada hacia el ateísmo y al debilitamiento de las iglesias, la cual se reflejaba incluso en los documentos rectores del primer congreso del PCC. El propio Fidel daba a conocer en ese momento, a través de la edición de esas veintitrés horas de conversación concedidas a Frei Betto, que la superación completa de la discriminación por motivos religiosos era una tarea pendiente en el proyecto socialista cubano. El giro ideológico que requería la superación de lo que había sido reconocido hasta entonces como una cuestión de principio se produjo en el IV Congreso del PCC en 1991 y en la Reforma Constitucional de 1992, pero fue en Fidel y la Religión que el líder de la Revolución cubana lo dio a conocer, en el contexto de una larga reflexión sobre el espacio del hecho religioso en un proceso de transición socialista. Constituye, por lo tanto, un acontecimiento editorial sin precedente en la tradición socialista del siglo veinte, y yo me atrevería a afirmar que su vigencia no admite ya cuestionamiento. -¿Considera usted que las relaciones entre el estado y la iglesia en Cuba han mostrados signos de cambio? ¿Dónde radican entonces esos cambios y que representan dentro de un panorama que ha venido experimentando la transición socialista desde la década de los noventa? -Creo que mi respuesta a tu pregunta anterior provee una importante muestra de movilidad. Pero habría que decir que también fue muestra de movilidad, en el plano de las proyecciones de la Iglesia católica, la prolongada reflexión que culminó en el Documento Final e Instrucción Pastoral de los Obispos, como resultados del Encuentro Nacional Eclesial Cubano de 1986. Del clima de avance en las relaciones que se produjo en los 80 surgió la iniciativa compartida de la jefatura de la Iglesia y la del Estado de invitar al papa Juan Pablo II a realizar una visita pastoral a Cuba. Ya el papa, que introdujo un estilo viajero en la conducción pastoral de la Iglesia, había estado en toda la América Latina, varias veces en algunos países, como México y Brasil. Sendas invitaciones –la estatal y la eclesiástica– se llegaron a entregar en el Vaticano y la visita se había previsto que sería programada para 1991 ó 1992. De manera inesperada, el sistema socialista soviético, que Gorbachov se había propuesto reformar, se desintegró entre sus manos y Cuba, carente de sostén económico internacional, entró en lo que llamamos “período especial”. Sobrevino entonces un aplazamiento sine die en la fijación de fecha para el viaje papal y, con la demora, el argumento de la conveniencia de “maduración de condiciones” para la visita. Me atrevería a decir las dos partes, Estado e Iglesia, necesitaban ahora del aplazamiento. La pastoral de los obispos cubanos fechada el 8 de septiembre de 1993, titulada "El amor todo lo espera", con un reclamo de reformas de liberalización, en el momento más grave de la caída de los indicadores macroeconómicos en Cuba, provocó de nuevo una tensión que enfrío las relaciones hasta que la decisión de la visita pontificia volvió a cobrar forma hacia 1996 y se realizó en 1998 con un éxito incuestionable. Si aquí no se ve movilidad, habrá que cambiar de espejuelos. Solo quiero ilustrar en algo la presencia de avances, desaceleración, vuelta a avanzar, acercamientos, distanciamientos, reacercamientos. En la última década se produjeron numerosos signos de fluidez en las relaciones entre la institución religiosa y la estatal, desatacándose la aceptación por parte del gobierno de la mediación de la Iglesia para la liberación de presos políticos y otras acciones, lo cual ha dado lugar a críticas al arzobispo de La Habana desde sectores hostiles al Estado cubano. Esto te puede indicar, a grandes trazos, los altibajos a través de los cuales se realiza un curso cuyo saldo de entendimiento y cooperación se muestra hoy favorable. De modo que la normalidad en estas relaciones, diría yo, no puede concebirse como la resultante de una continuidad sin obstáculos. Sería del todo imposible explicársela desde una perspectiva inmovilista. Y con esta misma prevención habría que asomarse igualmente a su futuro, por optimistas que debamos ser. -Partiendo del supuesto que las ideas de justicia social no necesariamente tienen por qué chocar con las creencias religiosas y acercándonos a la teología de la liberación, ¿cómo conciliar el proceso de reinvención del Socialismo o un socialismo del siglo XXI (si está de acuerdo con el tan discutido y polémico término)? -Permíteme comenzar por el final de tu pregunta. No ignoro que entramos (los marxistas) en este siglo con varios dilemas teóricos colgando. Uno, tal vez escolástico, es el de definir si se utiliza la preposición “de” o la preposición “en” para conectar el concepto de socialismo, que el pensamiento neoliberal considera acabado como ideal en el siglo pasado, con los cambios estructurales que nos impone el presente siglo. No es un debate inocente si notamos que un extremo apunta a rescatar el modelo que fracasó, y el otro, a desecharlo del todo en la búsqueda del paradigma. Lo he tildado de debate escolástico porque parte de la colocación a priori de la verdad en uno u otro extremo. Te voy a confesar –y nunca lo he dicho por pudor-- que fui uno de los primeros en usar el término, en una entrevista que me hiciera Carlos Torres sobre la situación de Cuba, que se publicó en el No. 641 del semanario Punto final, de abril de 2003, en Chile, con el título de “Hay que reinventar el socialismo del siglo XXI”, tomado literalmente de una de mis respuestas. Expresaba una cuestión que, como se dice, ya se caía de la mata. Después supe que en el año 2000 el sociólogo chileno Tomás Moulián había dado el título de Socialismo del siglo XXI: la quinta vía, a un libro suyo. Lo interesante es que yo utilizaba allí el término pensando en la profundidad del cambio que teníamos que realizar en Cuba, en tanto su uso por Hugo Chávez, y creo que por todos a quienes he visto usarlo, alude al paradigma relacionado con los procesos latinoamericanos emergentes que proclaman y procuran el socialismo en su propuesta de cambio. Si hacemos abstracción por un momento de lo histórico concreto, es decir, de los puntos de partida actuales del cambio, lo entiendo como un concepto expresivo de un denominador común en los objetivos de las transiciones deseables en Cuba y en el resto de nuestra América. Termino este aspecto de tu pregunta de una manera que algunos podrían estimar conciliatoria, pero te aseguro que no lo es: para mí el concepto puede considerarse válido con una preposición o con la otra, aunque conllevaría una connotación diferente en uno y otro caso. Para entrar de lleno ahora en el resto de tu pregunta, es evidente que los propósitos de justicia social y equidad, centrales en los ideales del socialismo, incluso desde antes de Marx, son perfectamente compatibles con el ideal cristiano. En buena medida derivan de valores cristianos. En nuestra América, cuyos pueblos son tributarios de una marcada religiosidad católica, incluso a través de expresiones sincréticas se hace inconcebible verlo de otro modo. Lo cual no significa que todos los casos vayan a encontrar una correspondencia fácil con los intereses creados por la institución eclesiástica. Es imposible predecir las dificultades que pueda presentar este entendimiento. Pero es cierto que el derrumbe del proyecto estalinista aporta también la superación de la identificación del marxismo con un ateísmo. Ni como institución, lo que me parece algo universalmente aceptado ya, ni en el plano doctrinal, menos reconocido, pero que debe acabar por identificar al mal llamado “ateísmo marxista” con lo que es: un componente de la asunción dogmática del materialismo, incompatible con el ideal socialista. Estamos ante uno de los extremos del doctrinalismo que caracterizó al socialismo del siglo pasado, el cual sería un contrasentido, un verdadero disparate, tratar de revivir en la América Latina. La teología de la liberación es, más que una teología, una corriente de pensamiento religioso cristiano nacida en la marea de apertura que propició el Concilio Vaticano II y la segunda conferencia del episcopado latinoamericano, celebrada en Medellín en 1968. La teología de la liberación centró la atención en la compatibilidad del pensamiento marxista con una proyección cristiana auténtica. En rigor quien primero se pronunció en esta dirección fue el teólogo presbiteriano Rubem Alves, que acaba de fallecer, aunque el acierto de Gustavo Gutiérrez al tocar los principales puntos de contacto teóricos con la comprensión marxista en un ensayo orgánico, hizo de su obra una referencia fundamental para el diseño de las comunidades eclesiales de base, para el desarrollo del sistema de educación popular y para muchas otras iniciativas, convirtiéndola en un clásico. También hay que recordar que el papado de Juan Pablo II la proscribió alegando su incompatibilidad con el rechazo eclesial del marxismo como ateísmo. Marx termina resultando la víctima de no pocas incomprensiones y condenas injustas. Puede que esto sea emblemático del costo de un descubrimiento tan relevante en el campo del conocimiento social: tanta verdad no podía ser revelada impunemente. -Frei Betto expresó en Fidel y la religión: “Lo que falta a los obispos cubanos es una teología que les permita entender el socialismo como una etapa imprescindible en el camino hacia el Reino de Dios”. ¿Está de acuerdo? ¿Cree que han ocurrido cambios en este sentido y que los sacerdotes cubanos han incorporado las teorías del socialismo para practicar el cristianismo en las condiciones de un país como Cuba? -Tiene razón Frei Betto en las dos afirmaciones que contiene este juicio. Esa teología ha faltado a los obispos y sacerdotes cubanos, que tampoco han sido capaces de generarla. Pero me pregunto si no falta también hoy esa teología a los obispos latinoamericanos. En sentido general, quiero decir, para no ser injustos con las excepciones. No hay que olvidar que en su largo pontificado Juan Pablo II se cuidó mucho de ordenar obispos que pudieran ser afines, o incluso tolerantes, con posiciones políticas de izquierda en el clero de sus diócesis. Hace poco conversaba yo con un prelado amigo, de claro compromiso con los humildes, de posiciones teóricas abiertas al diálogo, y le preguntaba cómo se le pudo escapar al rasero papal al escogerlo. Él me comentó que en realidad se le escapó al nuncio, que lo propuso sin percatarse de cuáles eran sus posiciones. No se puede perder de vista que no estamos en los tiempos de Hélder Cámara, Marcos Mac Grath, Sergio Méndez Arceo, Leónidas Proaño, Enrique Angelelli, Eduardo Pironio, Alberto Devoto, Antonio Brasca, Pedro Casaldáliga, Samuel Ruiz, Luis Luna Tobar, y Francisco Oves, que fue arzobispo de La Habana por pocos años antes de Jaime Ortega. Y seguramente otros que no conocí. Son los identificados como los obispos de Medellín y del papado de Pablo VI. La llegada de la restauración al Vaticano, con el largo pontificado de Karol Wojtila, cambió otra vez los tonos que habían comenzado a caracterizar al episcopado de nuestro continente bajo el reclamo de la “opción por los pobres”. Fíjate como Carlos Manuel de Céspedes García Menocal, una figura tan prominente del catolicismo cubano de la segunda mitad del siglo XX, que contribuyó como el que más al entendimiento que hoy se tiene entre Estado e Iglesia, nunca fue elevado a la jerarquía episcopal. Con la otra afirmación, que entiende el socialismo como el camino al Reino de Dios, podría coincidir igualmente, pero si poco conozco del socialismo, menos puedo decir del Reino de Dios. Pienso que Betto lanza a los creyentes y a la institución la provocación legítima del modelo cristiano plausible. Faltaría a la verdad si dijera que pienso que el clero cubano ha arribado al presente curado de la incomprensión eclesial del ideal socialista. Ha vivido la experiencia cubana, sin embargo, con sus virtudes y sus defectos, se ha formado probablemente con una mayor capacidad de análisis que sus antecesores. Hay hoy una mayor disposición al diálogo, y han aparecido incluso escenarios de cooperación, pero creo sinceramente que son menos que los que podían esperarse. Ese progreso se ha hecho más evidente dentro de las posiciones del laicado comprometido, cuya revista insignia, Espacio Laical, se logró colocar entre las más importantes publicaciones cubanas en los años recientes. Pero no puede saberse aún si el cambio reciente en la redacción de la misma será capaz de valorizar el caudal acumulado por sus antecesores y el prestigio logrado. Tampoco es posible pronosticar si a la salida del cardenal Jaime Ortega del Arzobispado de La Habana, cuando se haga efectivo su retiro, prevalecerá en nivel de entendimiento logrado por él con las instituciones del Estado socialista. -En el mundo actual, globalizado, con relaciones políticas mediatizadas y frecuentemente manipuladas o afectadas por factores económicos, ¿cómo cree que puedan integrarse la religión (entendiendo por religión tanto a los creyentes como a las instituciones) y el cambio social? -Es una verdadera decepción para el entrevistado llegar a la última pregunta y tener que confesar que no tiene idea de cómo responderte. Son muchos los factores que tienen que incidir en el curso futuro de esta articulación. A falta de respuesta intentaré asomarme de algún modo, con alguna pista efectiva, a la complejidad del problema. Al proceso de globalización neoliberal capitalista correspondió un retroceso con relación al proyecto reformador al cual la Iglesia Católica había llegado en el Concilio Vaticano II, y el papado de de Pablo VI que le siguió y trató de hacer avanzar la aplicación de esa renovación que siempre citamos con el término italiano: el aggiornamiento. Pasado este nuevo Medioevo de aliento polaco, y puesta a flote en toda su magnitud la crisis institucional, al punto que Benedicto XVI decidió dimitir, la elección de Jorge Mario Bergoglio al pontificado parece traer al catolicismo un rescate del proyecto del Concilio. El éxito de esta propuesta sería clave para que se consume la conexión por la que te preguntas. Pero es demasiado temprano, de todos modos, para pronosticar si se logrará una transformación en el marco de su pontificado. La verdad es que no me atrevo a decirte más. 

Fuente: enmarchamdp.blogspot.com 

Blackstone y Jacob Rothschild, beneficiados con la desaparición del avión de Malaysia Airlines

Philosophicus, 12 - 08 - 2014

La búsqueda del vuelo MH 370 ha mostrado que Washington disponía de medios para seguir el desplazamiento del avión, que esos medios iban mucho más allá de lo que habían dicho las autoridades estadounidenses y que estas últimas demoraron además una semana en revelar lo que sabían sobre la desaparición del avión de la Malaysia Airlines. La búsqueda internacional del avión desaparecido también ha permitido saber que China no dispone de puertos de abastecimiento que le permitan desplegar su marina de guerra en una zona tan amplia. Pero, más allá de la desaparición del avión y de lo que esta ha permitido saber sobre las capacidades estratégicas de los participantes en la búsqueda, no podemos olvidar que este extraño incidente deja dos felices beneficiarios: Blackstone y Jacob Rothschild.

¿Qué tienen en común las guerras de Ucrania, Gaza, Irak, Siria y Libia?


Alfredo Jalife, especialista mexicano en geopolítica, estima que la simultaneidad de los acontecimientos explica el significado de estos: después de anunciar la creación de una institución alternativa al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial –y por ende al dólar– Rusia está teniendo que enfrentar simultáneamente la acusación de haber destruido en pleno vuelo el avión de pasajeros de la Malaysian Airlines, el ataque de Israel contra la franja de Gaza –perpetrado con la complicidad de los servicios de inteligencia militares de Estados Unidos y Gran Bretaña–, el caos en Libia y la ofensiva del Emirato Islámico en el Levante. Además, en cada uno de esos teatros de operaciones, los combates giran alrededor del control de los hidrocarburos, cuyo mercado funcionaba –hasta ahora– única y exclusivamente en dólares.

ARGENTINA: LA DEUDA ODIOSA

PHILOSOPHICUS 
Desde Buenos Aires :
Reproducimos esta entrevista realizada al
Economista Julio Gambina, quien sin ambages
responde respecto a este asunto contraversial
que ha merecido encendidas polèmicas en Argentina. 
Martes, 12 de Agosto del 2,014


Por:Mario Hernandez 
       

Para analizar la actualidad de la economía política estamos en comunicación con Julio Gambina. Estaba leyendo una contratapa de Página 12 del 29.11.2003 firmada por José Pablo Feinman (“el bueno”) que se titula “La deuda odiosa” y dice que no se debe pagar.
Julio Gambina (JG): Suscribo.
MH: ¿Por qué?
JG: Porque la deuda odiosa es aquélla que provoca un gobierno ilegítimo a espaldas del pueblo. El antecedente más cercano es la calificación que hizo EE. UU. cuando invadió Irak y se hizo cargo del gobierno en relación a la deuda tomada por Saddam Hussein y, por lo tanto, no la reconocieron.
MH: ¿La deuda externa argentina es una deuda odiosa?
JG: En origen contemporáneo fue contraída por la última dictadura militar aunque se remonta de antes, sin embargo, el problema de la deuda que hoy tenemos remite puntualmente a la dictadura y fue investigada por la denuncia de Alejandro Olmos hasta 1983. El Juez Ballesteros, en junio del 2000, emitió una sentencia donde encuentra 477 casos de fraude y califica a la deuda de ilegítima e ilegal, y como fue tomada en tiempos de la dictadura militar es odiosa.
Los gobiernos constitucionales, lo que han hecho en todos los períodos presidenciales, son procesos de renegociación de la deuda intentando legitimar algo que es ilegítimo y es odioso.
MH: Interpreto que no suscribís la política de Fernández de Kirchner-Kicillof respecto al tratamiento de los fondos buitre.
JG: Para nada, no solo con los fondos buitre, sino con todo el tratamiento de la deuda porque lo que no ha hecho este gobierno ni los anteriores fue investigar la deuda, una auditoría, en todo caso están las investigaciones de la justicia que no han llegado a cumplirse. La sentencia del 2000 fue pasada al Parlamento y éste, salvo un debate que duró una jornada, no hizo otra cosa a pesar que la Constitución Nacional sostiene que es el Poder Legislativo el que debe ocuparse de la deuda externa. En eso se escudó Ballesteros para no tomar determinaciones más allá de la sentencia.
MH: ¿Qué deberíamos hacer frente a esta situación de acuerdo a tu criterio?
JG: Suspender los pagos ya. Esta semana que pasó se le pagaron U$S 650 millones al Club de París. Esa deuda es todavía más odiosa que el conjunto de la deuda odiosa porque mayoritariamente fue asumida en tiempos de la dictadura. En vez de negociarla por los U$S 9.700 millones, que empezaron a pagarse en estos días, hay que suspender los pagos e investigarla, lo que no se ha hecho. Muchos dicen que no se puede porque ya se han hecho varias renegociaciones, pero se puede ir para atrás e investigar con mucha fuerza.
El plan gubernamental para resolver los problemas del sector externo falló
MH: Algunos datos preocupantes. Cuatrocientas mil cuentas salariales fueron canceladas, en la industria automotriz ya no existen solo suspensiones, empezaron los despidos, el saldo comercial en el primer semestre ha estado un 28% por debajo del mismo período del 2013, las exportaciones cayeron un 10%. Ante este cuadro, ¿qué le suma la situación de la deuda externa?
JG: El plan del gobierno era resolver los temas pendientes en el sector externo, es decir, aceptar las sentencias del CIADI y empezar a pagarlas. Eso se hizo. Se pagaron U$S 600 millones. Compensar a Repsol por la expropiación parcial de YPF. Se hizo. Se emitieron bonos para pagar esa deuda por U$S 5.000 millones. Tercero, negociar con el Club de París. Se hizo por U$S 9.700 millones y ya se pagó la primera cuota con bonos de la deuda y en cuarto lugar, se esperaba resolver el problema de los fondos buitre e imaginaban que la Corte Suprema de Justicia norteamericana iba a tomar el tema y por lo menos postergarlo hasta enero del año que viene y evitar una potencial demanda de los acreedores que entraron en el canje de deuda.
Esa cuarta parte del plan falló. En ese punto estamos ahora y, por lo tanto, toda la estrategia que había para que Argentina volviera al mercado de préstamos de divisas y al mismo tiempo atraer capitales externos para inversión, principalmente energética en Vaca Muerta, parece naufragar.
El plan que hubo desde fines del año pasado y todo este año se viene abajo y de alguna manera, supongo, que el gobierno estará pensando cómo intentar superar los importantes cuellos de botella que hay en este momento.
Entre otros problemas que completarían tu pregunta, está que el Banco Central venía comprando dólares y de alguna manera recomponiendo las reservas internacionales. Ahora con el pago al Club de París y los vencimientos que se vienen, comenzó a perder reservas internacionales.
MH: La presencia en Argentina de los presidentes ruso y chino, y la constitución de nuevas instituciones financieras dependientes de los BRICS, ¿nos favorecen?
JG: Primero hay que decir que las instituciones que se anuncian en la cumbre de los BRICS son a crear no antes del 2016. En la coyuntura argentina actual solo da para la imaginación que Argentina pueda solicitar un préstamo, alguna asistencia financiera o cosa por el estilo. Lo concreto es el acuerdo firmado entre Argentina y China para llevar adelante un crédito entre ambos por un equivalente a U$S 11.000 millones pero en monedas locales. China facilita el equivalente en yuanes o renminbi, del mismo modo Argentina le puede prestar a China, si necesitara de nuestra ayuda, en pesos argentinos, y te pido que no te rías.
MH: Para nada. Te voy a contar algo que me pasó hace muchos años. En 1998 visité Londres y mostraba el billete de un peso a los ingleses y les decía one dollar. Ellos sí se reían.
JG: Pero da para imaginar porque hay una relación de cooperación con China, pero de allí a que pueda llegar a necesitar el financiamiento argentino, cuando China es la fábrica y el prestamista del mundo, el principal inversor en bonos del Tesoro estadounidense, el principal ahorrista en activos de ese país y financiador de su déficit fiscal, con lo cual es un gran banquero mundial, no un demandante de crédito, es cuando menos exagerado.
Hay que convencer a la población del costo que supone pagar la deuda externa
MH: La última vez que te entrevisté me llamó un oyente para hacerme una crítica. Muy bien el análisis pero no escucho propuestas, me dijo. ¿Tenemos una salida, tiene salida Argentina?
JG: Me parece excelente la observación del oyente, en general perdemos mucho tiempo en explicar porque en Argentina hay un partido único de la deuda que domina los medios de comunicación y ha generado un sentido común mayoritario en la población, entonces hay que explicar mucho.
MH: Lamentablemente. Hay que dar una batalla cultural.
JG: Lo primero es la batalla ideológica, cultural, propagandística, tenemos que ganar un nuevo sentido común. Hay que convencer a la población del costo que supone pagar. Mucha gente habla del costo de no pagar, la prensa en general habla del costo del default. El costo de los despidos, las suspensiones, la inflación vienen de antes, no del default.
La inflación escondida bajo la alfombra arranca en el 2007, van siete años. El gobierno cambió el índice de precios al comenzar el año y no hubo explicaciones, simplemente discontinuidad, hasta aquí llegó el anterior y ahora empieza uno nuevo. No hay más análisis del tema y actualmente se vuelve a discutir la credibilidad de los datos de la evolución inflacionaria por parte del Indec que ha discontinuado muchas estadísticas. El propio Ministerio de Trabajo utiliza creativamente datos del Indec, por ejemplo, de la Encuesta Permanente de Hogares. Entonces, la primera cuestión es que hay que hacer un gran debate sobre el diagnóstico porque si no lo tenés claro es muy difícil encontrar la salida.
Por supuesto que Argentina tiene salida, pero primero tenés que descubrir cuál es el problema que hay. A partir de ese diagnóstico discutido socialmente, mayoritariamente, es que podés hacer una propuesta de cambio de modelo productivo y de desarrollo. Para que me entiendan voy a dar un ejemplo. Hay muchos. Cambiar el modelo productivo es cambiar la política agraria e industrial.
La política agraria, para decirlo muy simplemente, es la sojización y la subordinación a las transnacionales de la alimentación y la biotecnología cuando habría que desarrollar un programa de soberanía alimentaria que ponga a discutir qué, para quién, cómo producir, que genere y aliente la agricultura familiar y comunitaria, el desarrollo cooperativo y social del conjunto del país, es decir, a la política de industrialización de la ruralidad, oponerle una política de desarrollo de la soberanía alimentaria.
Ese es todo un programa que no es sencillo hacerlo, no es golpear los dedos y empieza a funcionar la nueva estructura, requiere de un gran debate político e ideológico, de una articulación de la producción agraria con las universidades públicas y los institutos de desarrollo tecnológico, es mucho lo que se puede hacer.
En la industria, por ejemplo, Argentina acaba de hacer un convenio con China para la provisión de material ferroviario y muchos trabajadores despedidos de la industria ferroviaria o automotriz se preguntan por qué compramos el material hecho por otros si Argentina tiene historia de haberlo hecho y puede hacerlo en la actualidad. Eso no se hace de la noche a la mañana, hay que reconvertir la industria para que esos trabajadores, que hoy están siendo despedidos o trabajando para los intereses de la multinacionales del automotor, lo dinamicen para la industria ferroviaria. Es un ejemplo, pero podríamos dar muchísimos más.
MH: Dejemos acá porque hay otros invitados al programa y como bien señalaste este es un problema extenso. La próxima vez que te entreviste arranquemos de aquí para seguir desarrollando esta idea que Argentina tiene una solución.
JG: Algo muy breve para terminar. Esta semana se está lanzando una Asamblea Permanente por la suspensión de los pagos. Hoy hubo una reunión y mañana se iba a hacer una conferencia de prensa, pero la hemos transformado en una campaña de difusión con mesas en todo el país para la semana que viene.
Después te haré llegar toda la información, pero me adelanto para que la población sepa que un conjunto de organizaciones sociales, políticas, populares y personalidades nos largamos a una campaña pública para enfatizar que hay que suspender los pagos de la deuda externa ya y auditarla para generar condiciones de cambio del modelo económico en el país.
*****Publicado originalmente en ARGENPRESS el 07 de agosto del 2,014