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Los medios alternativos y las redes sociales




Ponencia de ARGENPRESS en el Taller Internacional, en La Habana, Cuba

“Cuanto más se acrecienta la interactividad global, más se impone la exigencia de una visión panóptica y totalitaria. A la famosa “burbuja virtual” de la economía del mercado único le sucede esta burbuja visual donde la amplificación de las apariencias desempeñará muy pronto el mismo papel multiplicador que el de la especulación financiera”. Paul Virilio (“Televigilancia global”)
La revolución científico-técnológica está conmoviendo la vida humana, sus pautas sociales, culturales, económicas y políticas. Estos avances científicos auguran, o deberían augurar, al menos, un futuro promisorio. Pero también es cierto que, como en los casos de la ingeniería genética y las comunicaciones, existen interrogantes ético-sociales y políticos que deben ser resueltos para que estos cambios transformadores no se conviertan en nuevas formas de coerción y autoritarismo.
El ojo de Dios está siendo reemplazado por el ojo de la Humanidad. La revolución comunicacional y cibernética, mediante los satélites, lo está permitiendo. La utilización de los sistemas de televigilancia satelital denominados Echelon (norteamericano), Enfopol (europeo) y Sorm (ruso) han puesto de relieve los problemas que plantean a las libertades individuales y de las naciones, problemas que superan las visiones apocalípticas de Julio Verne, George Orwell, James Burnham, Jack London y Ray Bradbury, quienes desde distintas ópticas, previeron y describieron de manera fantástica las formas totalitarias reales contemporáneas.
Esta situación a la que se suman el uso de internet y todas las expresiones de la telemática, ha cambiado la realidad del espacio-tiempo de nuestros desplazamientos físicos y la perspectiva que organizaba, desde hace más de cinco siglos, nuestra visión del mundo. Hay, entonces, una realidad actual e inmediata en la cual se desplaza nuestro cuerpo y en la cual reflexionamos, y una realidad virtual (multimediática) en la cual se inserta cada vez más a menudo nuestra relación con el mundo y con quienes están lejos, en otras regiones o continentes, en las antípodas.
Se sostiene que la globalización comunicacional nos acerca a esas personas y regiones; pero lo cierto es que, por el contrario, se produce un efecto inverso, de tipo fragmentador, donde el mundo virtual nos separa de la relación cotidiana y de la interacción humana. Otro tanto ocurre con la información. Es enorme el acopio de información a través de la radio, la televisión por cable o satelital, mediante el uso de internet o la prensa escrita. Pero esa información mediática y abrumadora, disminuye el espíritu crítico del receptor. Salvo el caso del internet, donde a veces se posibilita el diálogo telemático, el resto de la información está impuesto, y muchas veces, manipulado. De esta manera se impide el diálogo, el debate, la valoración, la crítica junto a otros. Se rompen los vínculos comunitarios y la vida social activa.
El principio de solidaridad es un vínculo fundamental que, con la modernidad, ayudó a los hombres y mujeres a convivir, a buscar reglas de consenso, tanto en la vida familiar como social, evitando la guerra y la destrucción que había caracterizado a la sociedad antigua. Es cierto que el principio de la solidaridad entre los pueblos fue desmentido por luchas fratricidas, por la oposición de intereses económicos y de poder, y que las dos guerras mundiales cuestionaron. Pero el plexo valorativo que unía a la solidaridad con los valores de libertad, justicia, paz y cooperación siempre estuvo presente desde las brutales guerras de religión que sufrió particularmente Europa a partir del siglo XVI. Lo que planteó en el final del siglo XX la posmodernidad, la teoría del “fin de la historia” y de las ideologías, especialmente con Daniel Bell y Francis Fukuyama, ha sido la transformación del humanismo que venía del Renacimiento, del iluminismo y del historicismo, por la creación del hombre “light” (suave), hedonista, narcisista, insolidario, brutalmente individualista, que reemplaza los valores de la democracia por los del mítico mercado. Hombre, por supuesto, hiper consumidor y que, hoy por hoy, podríamos graficar metafóricamente como sentado ante una pantalla, pasivo, dejándose invadir por imágenes fascinantes.
Así la política se transforma en “espectáculo hedonista” (nunca en lucha de intereses o de clases sociales), el hombre y la mujer se realizan supuestamente en el “mercado” y el paradigma no son valores revolucionarios, éticos o religiosos sino el “consumismo”. Surgiría así una suerte de individualismo narcisista y psicologista donde el vacío de la vida sería completado a partir de grupos de interés limitados, de conciencia y práctica social segmentada. La vida no se realizaría en los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones culturales o solidarias, sino en grupos muy limitados, quizá solo incluso, ante una pantalla generadora de imágenes electrónicas. La ética es una “ética indolora” que antepone siempre los derechos a los deberes (pragmatismo sin principios) cuyo máximo de moralidad es la “ética de la empresa capitalista”.
El “modo de comunicación”
En este sentido, hay una verdadera mutación de la sociedad. En cuanto a los sistemas de comunicación, se ha comenzado a estudiar en los medios científicos y académicos lo que se denomina “modo de comunicación”. Esta concepción va más allá de los límites del análisis positivista, estructuralista, fenomenológico y weberiano, conocidos hasta los años setenta. Después de Vigilar y castigar de Michel Foucault, las corrientes mencionadas quedaron de alguna manera entre paréntesis y ninguna de ellas pueden ignorar los nuevos sistemas de dominación.
El “modo de información” designa al campo de la experiencia lingüística, cuyas relaciones estructurales básicas cambian en cada período, exactamente como las relaciones del modo de producción, hecho que no fue previsto por el marxismo de los clásicos, cuestión que se expone ahora ante la realidad social mediante las complejas formas de comunicación e información.
El mercado también se ha transformado. La estructura de la significación en la publicidad ha cambiado y los medios electrónicos favorecen también este tipo de proceso. Pero esta revolución en manos de sectores que la utilicen para la coerción, permite vigilar mensajes y acciones, al mismo tiempo que completan el proceso de automatización de la producción.
Para tener una visión de conjunto debemos recordar las cinco grandes revoluciones comunicacionales: 1) la imprenta, el invento de Gutenberg logrado en 1445, que impulsó la Reforma protestante y un cambio total en las costumbres y en la sociedad; 2) la radio, que desde la década veinte del siglo XX impulsó la cultura auditiva de masas; 3) la revolución icónica o de la imagen, con la incorporación del cine y la televisión; 4) la computadora y su uso masivo a partir de los años ochenta del pasado siglo y 5) la multimedia y el internet, que ha reunido la telefonía, la televisión y la computadora, marcando en este momento la pauta de la nueva cultura comunicacional.
Así es que nos encontramos ante medios electrónicos de comunicación que hacen estallar los límites del espacio-tiempo de los mensajes, permiten la vigilancia de mensajes y acciones, desespacializan ciertos tipos de trabajo, hacen que los significantes sean flotantes en relación con sus referentes, sustituyen ciertas formas de relaciones sociales, modifican la relación texto/autor, extienden al infinito la memoria humana y socavan la ontología cartesiana del sujeto y del objeto. La “realidad” se constituye en la dimensión “irreal” de los medios de comunicación como nunca el hombre pudo imaginar desde la invención de la imprenta y el comienzo de la revolución comunicacional con Norbert Wiener, en 1948, cuando impulsó los estudios cibernéticos. Wiener era un humanista que advirtió tempranamente que sus elaboraciones debían ser utilizadas para el crecimiento de la humanidad y el bienestar social, y no para generar sistemas totalitarios.
A propósito del “modo de comunicación”, Mark Poster sostuvo que “en esta esfera ya no hay actos puros; sólo hay representaciones lingüísticamente transformadas que son los actos mismos. Estos conceptos muestran el carácter totalmente nuevo de la experiencia lingüística, un carácter que tiene un alcance inestimable para reconstruir el mundo social incluso estructuras de dominación enteramente nuevas. Los historiadores empeñados en el proyecto de emancipación, ya sea en una óptica liberal, ya sea en una óptica marxista o de otra índole, deben preocuparse por analizar el modo de información, proyecto en el cual la teoría del modo de producción no les servirá de gran ayuda” (1).
Medios electrónicos e imprenta
Lo que diferencia a los medios electrónicos de la imprenta es su múltiple capacidad de dirección, que es muy compleja. La imprenta emite significantes partiendo de una fuente, la computadora recoge significantes que le llegan de todas partes; mientras la imprenta extiende la “influencia” del sujeto comunicante o del texto que comunica, la computadora autoriza al receptor de los significantes a controlar el emisor. Los centros de poder se convierten en destinatarios panópticos cuya “memoria” es una nueva estructura de dominación. Un banquero almacena por computadora el comportamiento económico y personal de sus clientes y los comunica a otros banqueros o empresarios por un precio. La experiencia comunicativa se ha modificado. Los medios electrónicos fomentan la dispersión de la comunidad, pero facilitan al mismo tiempo su vigilancia. Lo del banquero u otro agente es la “datavigilancia”, denominada así por Roger Clarke en 1994: “El uso sistemático de bases de datos personales en la investigación o monitoreo de las acciones o comunicaciones de una o más personas”.
Otro tanto ocurre con el dinero plástico. Las “tarjetas de crédito” no son la bandera del fin del milenio, como sostuvo desaprensivamente Giles Lipovetsky. Por el contrario, constituyen un asalto de la privacidad en tanto sean utilizadas como fuente de datos que se venden en un mercado ilegal paralelo. La información, que día a día dejan millones de personas en el trámite administrativo donde se utiliza dinero plástico, implica conocer hábitos de consumo y hasta la vida íntima de las personas (2). Otro tanto ocurre con el mercado laboral donde las “listas negras” circulan entre los conglomerados empresarios, dejando en la calle a cualquiera que se oponga a una injusticia, o demande por justas reivindicaciones. En tiempos de paro forzado, de desocupación estructural, donde se reasegura un enorme “ejército de reserva” laboral, que encubre formas de servidumbre y llega hasta casos de esclavitud con los indocumentados, este tipo de vigilancia se transforma en un arma brutal, mucho más que la utilización de los esquiroles o “rompehuelgas” de principios del siglo XX. Lo mismo ocurre con las informaciones médicas acumuladas en sanatorios y hospitales, en centros de salud o en consultorios privados, cuya utilización fuera del marco específico se transforma en valioso botín de información confidencial (3).
El mercado, entonces, también se transforma. Semiólogos han analizado la estructura de significación de la publicidad e insisten en la diferencia del significante y la recodificación de las mercancías. Los medios electrónicos favorecen este tipo de proceso.
Volvamos a Mark Poster, quien en su estudio Foucault, el presente y la historia, describe lúcidamente la relación que hay entre la computadora y quien la utiliza: “Uno no escribe en la computadora -dice- como en una hoja de papel en blanco. En primer lugar, los pixels que se encienden en la pantalla según ciertas estructuras no son semejantes a los rasgos de la tinta o del lápiz. Son signos ‘inmateriales’, no rasgos que obedezcan al principio de la inmercia. El espíritu del operador se ve frente, no a la resistencia de la materia, sino a una pantalla cuya condición ontológica es nueva, a medias material, a medias ideal. El texto de una pantalla de computadora se desvanece tanto como pueden desvanecerse las palabras de un orador y puede ser corregido o cambiado instantáneamente. Así un individuo crea un texto en la computadora dentro de la interacción con un ‘objeto’ que está más próximo a su cerebro de lo que está una hoja de papel”.
Aquí hay un hecho nuevo. Sin llegar a serlo totalmente, la computadora actúa parcialmente como un cerebro. Es decir, puede tener acceso a bases de datos almacenados que se parecen a la memoria y que desarrollan algunas de sus posibilidades. La computadora puede sustituir una conversación hablante, pilotear máquinas, puede actuar en la comunicación en el lugar de las personas. No caben dudas que nos encontramos ante una lógica distinta a la cartesiana que obra sobre el mundo de la naturaleza y que los nuevos agentes (robots) deben tenerse en cuenta.
¿Cómo enfrenta el humanismo de la libertad esta situación? ¿Cómo advertir los aspectos totalitarios encubiertos en un manejo no democrático de los nuevos avances científico-tecnológicos y la imposición de una nueva ideología “única”? ¿Cómo democratizar y resocializar los avances científicos, que corresponden a toda la humanidad, y no solo a grupos económicos, sociales o políticos? Tal es el interrogante que los científicos del derecho y los investigadores sociales deben responder, en el cual la teoría del modo de producción aislada no les servirá de ayuda. La respuesta debe ser superadora y no caer en la nostalgia luddista.
Las nuevas formas de dominación
Utilizamos aquí la palabra “panóptico” que sintetiza los poderes de dominación sobre las personas, los individuos y la sociedad. Michel Foucault fue el primero que advirtió sobre el significado del término debido a Jeremías Bentham, quien editó a fines del siglo XVIII un libro con ese nombre. En Vigilar y castigar, Foucault describe al jurista inglés como un “Fourier de una sociedad policial” y dice que su libro El Panóptico, constituyó “un acontecimiento en la historia del espíritu humano” y fue “una especie de huevo de Colón en el campo de la política”.
El pensador francés descubrió la obra de Bentham estudiando los orígenes de la medicina clínica, la construcción y arquitectura de los hospitales. Bentham creó el panóptico, un edificio que en su periferia era circular; en el centro había una torre; ésta aparecía atravesada por amplios ventanales que se abrían sobre la cara interior del círculo. El edificio periférico estaba dividido en celdas, cada uno de los cuales ocupaba todo el espesor del edificio. Estas celdas tenían dos ventanas: una abierta hacia el interior que se corresponde con las ventanas de la torre; y otra hacia el exterior que dejaba pasar la luz de un lado al otro de la celda. Basta pues situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un alumno. Mediante el efecto de contra-luz se pueden captar desde la torre las siluetas prisioneras en las celdas de la periferia proyectadas y recortadas en la luz. En suma, se invertía el principio de la mazmorra clásica. La plena luz y la mirada de un vigilante captaban mejor que la sombra, que en último término cumplía una función protectora.
En realidad, mucho antes de Bentham ya se había ensayado el modelo de construcción con visibilidad aislante con la Escuela militar de París de 1755 en lo referente a los dormitorios. Cada alumno debía disponer de una celda con cristalera a través del cual podía ser visto toda la noche sin tener ningún contacto con sus condiscípulos, ni siquiera con los criados. Existía además un mecanismo muy complicado con el único fin de que el peluquero pudiese peinar a cada uno de los pensionistas sin tocarlo físicamente: la cabeza del alumno pasaba a través de un tragaluz, quedando el cuerpo del otro lado de un tabique de cristales que permitía ver todo lo que ocurría. Bentham explicó en su momento que su hermano había visitado la Escuela militar referida y fue él quien tuvo la idea del panóptico.
Foucault explicó el rol moderno coercitivo de la arquitectura, salvo constructores humanistas como el finlandés Alvar Aalto y el holandés Peter Oud. En la Argentina, las construcciones de edificios para el funcionamiento de universidades -tal el caso de la de Mar del Plata- fueron ideados durante la última dictadura militar constituyendo un claro ejemplo de edificio-cárcel, donde no existen espacios para realizar manifestaciones o actos en el interior del establecimiento, y las escalinatas, breves, en diversos desniveles, que interconectan los pasillos interiores, impiden el recorrido de una expresión masiva de estudiantes.
“Desde finales del siglo XVIII -decía Foucault-, la arquitectura comienza a estar ligada a los problemas de la población, de salud, de urbanismo. Antes, el arte de construir respondía, sobre todo a la necesidad de manifestar el poder, la divinidad, la fuerza. El palacio y la iglesia constituían las grandes formas, a las que hay que añadir las plazas fuertes; se manifestaba el poderío, se manifestaba el soberano, se manifestaba Dios. La arquitectura se ha desarrollado durante mucho tiempo alrededor de estas exigencias. Pero, a finales del siglo XVIII, aparecen nuevos problemas: se trata de servirse de la organización del espacio para fines económico-políticos” (4).
La idea fundamental es la siguiente: en el Panóptico, cada uno, según su puesto, está vigilado por todos los demás, o al menos por alguno de ellos; se está en presencia de un aparato de desconfianza total y circulante porque carece de un punto absoluto. El poder ya no se identifica sustancialmente con un individuo, como ocurría con el monarca absoluto o el dictador clásico, se convierte en una maquinaria de la que nadie es titular. “En esta máquina -explicaba Foucault- nadie ocupa el mismo puesto, sin duda ciertos puestos son preponderantes y permiten la producción de efectos de supremacía. De esta forma, estos puestos pueden asegurar una dominación de clase en la misma medida en que disocian el poder de la potestad individual”.
Pero no solo se ha dado este proceso en la sociedad industrial capitalista que puso en marcha todo el aparato de poder perfeccionándolo ahora mediante la utilización de satélites-espías. Estas formas totalitarias también aparecieron en la sociedad soviética. El estalinismo, que correspondió también a un período de acumulación de capital y de instauración de un poder autocrático, desarrolló las formas represivas del panóptico. Incluso se utilizó la psiquiatría como forma de amedrentar o torturar a los disidentes. Muchos críticos del sistema eran conducidos a establecimientos psiquiátricos y eran considerados “locos”, aplicándoseles electroshocks. Otro tanto ocurrió en Estados Unidos con los presos puertorriqueños, en los años cuarenta y principios de los cincuenta que fueron torturados -entre ellos el eminente Pedro Albizu Campos- quemándoseles las plantas de los pies con rayos nucleares.
Las concepciones doctrinarias tradicionales para comprender las ideologías del poder político -por ejemplo la de Bertrand de Jouvenel-, están hoy superadas. En 1964, Herbert Marcuse llamó la atención sobre el particular, especialmente en El hombre unidimensional y en La sociedad carnívora. Bajo la apariencia de un mundo cada vez más conformado por la tecnología y la ciencia, se manifiesta la irracionalidad de un modelo de organización de la sociedad que, en lugar de liberar al individuo, lo sojuzga. La racionalidad técnica, la razón instrumental, han reducido el discurso y el pensamiento a una dimensión única que hace concordar la cosa y su función, la realidad y la apariencia, la esencia y la existencia. Esta «sociedad unidimensional» ha anulado el espacio del pensamiento crítico. Marcuse -cuyas ideas fueron difundidas por la revista doctrinaria cubana Pensamiento Crítico- puso a la vista el “lenguaje unidimensional” difundido por los medios de comunicación.
La respuesta a esta situación parece estar en la necesidad de restaurar la comunicación en el espacio público ampliado al conjunto de la sociedad mediante la actividad de los grupos sociales, aplicando formas de autogestión que rompan el engranaje del poder único. Jürgen Habermas lo estudió en sus libros La técnica y la ciencia como ideología y en El espacio público, a propósito de las formas de comunicación desmitificadoras puestas en práctica durante una rebelión de estudiantes californianos y por los movimientos de consumidores norteamericanos.
Privacidad versus opacidad del poder
El rescate de la privacidad conjuntamente con la defensa del “espacio público” son algunas de las armas con las que enfrentar la opacidad de un nuevo poder totalitario, basado en la dictadura de las trasnacionales, la pretensión hegemónica de un pensamiento único, la irracionalidad de las tendencias “posmodernas” y la privatización de “lo público” a manos de intereses de los conglomerados económicos.
Gary Marx, en su libro Undercover: Police Surveillance In América (1988) y especialmente en su ensayo “Technology and Privacy” (1990), publicado en The World and I, propone un catálogo sobre las “falacias” ideológicas que es necesario desenmascarar. Esas falacias son las siguientes:
• La falacia de pensar que el significado de una tecnología se apoya solamente sobre sus aspectos prácticos o materiales y no sobre su simbolismo social y sus referentes históricos.
• La falacia “frankesteiniana” de que la tecnología siempre será la solución y nunca el problema.
• La falacia de que la tecnología es neutra.
• La falacia de que el consenso y la homogeneidad sociales hacen inexistentes los conflictos y divisiones y que lo bueno para quienes tienen el poder económico, político y militar es bueno para todo el mundo.
• La falacia del consentimiento implícito y la libre elección.
• La falacia legalista de que sólo porque uno tiene derecho legal a hacer algo entonces es correcto hacerlo.
• La falacia de suponer que sólo los culpables tienen algo que temer del desarrollo de la tecnología invasiva (o, si uno no hizo nada malo, entonces no tiene nada que esconder).
• La falacia de creer que la información personal de clientes y casos en posesión de una compañía es sólo una clase más de propiedad para ser comprada y vendida del mismo modo que los muebles de oficina o los insumos.
• La falacia de no ver factores sociales y políticos involucrados en la recolección y construción de los datos.
• La falacia de suponer que, dado que nuestras expectativas sobre la privacidad están históricamente determinadas y son relativas, entonces se harán necesariamente cada vez más débiles a medida que la tecnología se vuelva más poderosa.
Defender la intimidad, los derechos personalísimos de la persona, no es una muestra de individualismo. Es la defensa de la libertad personal. Ese derecho debe compatibilizarse con el derecho al “espacio público”, hoy agredido por la expropiación privada de intereses ajenos al interés social.
Se trata de establecer, desde el derecho y la ciencia política, que la cuestión de la libertad y la democracia no se puede resumir, como sostuvo el liberalismo clásico, en el derecho a ejercer uno su voluntad. Reside también, y esto es fundamental en el nuevo milenio, en el derecho a dominar uno mismo el proceso de formación de esa voluntad ante las nuevas formas totalitarias. El control no puede estar en manos del Estado ni de las trasnacionales o de los monopolios capitalistas, como ocurre ahora y los políticos, juristas y cientistas sociales deberán responder sobre cuáles son las nuevas instituciones que desde la sociedad civil alienten y protejan el dominio del proceso de formación de la voluntad para que uno mismo pueda ejercer realmente esa voluntad, de manera individual o en forma colectiva.
El nuevo Panóptico ante el derecho
En el derecho argentino, salvo algunos trabajos del miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Carlos S. Fayt, y del tratadista Humberto Quiroga Lavié, no se ha estudiado el fenómeno cibernético y comunicacional desde el punto de vista jurídico. Fayt se ha acercado al problema en su obra La Omnipotencia de la prensa. Su juicio de realidad en la jurisprudencia argentina y norteamericana. Por su parte, Quiroga Lavié lo hizo en varios estudios sobre la repercusión de la cibernética en la sociedad y en el derecho. Hay, en cambio, una frondosa jurisprudencia y bibliografía en torno a la libertad de prensa, el derecho de réplica, los delitos a través de la prensa, la censura previa y otras restricciones a la libertad informativa y respecto a cuestiones económicas y patrimoniales.
Pero existe un vacío jurisprudencial, doctrinario y constitucional ante las nuevas formas totalitarias que esta vez no solo provienen del Estado sino también desde los grupos económicos concentrados que enlazan sus intereses con los de los gobiernos.
Lo curioso es que se diluye la información, como se expresó, mediante una catarata informativa que, por medio de la superficialidad, la banalidad, la falta de verificación y la manipulación intencionada, distorsionan el proceso de información. “Infoxicación”, como cabalmente se la ha llamado: decir todo, decir muchísimo sobre todas las cosas, bombardear con “información” para, en realidad, no decir nada. Algo así como una versión “comunicacional” del gatopardismo de Giuseppe Lampedusa: cambiar todo para que nada cambie.
Dice Fayt que “el universo de la comunicación presupone la interacción simbólica, en un proceso que comprende la pregunta y la respuesta y culmina en la introyección y en la proyección. De allí la importancia de la semiótica en la comunicación, donde se utilizan las palabras y los gestos, es decir la forma verbal y gestual del ser. Nuestro tema es la información y la comunicación social, no la interpersonal. Esta es primaria, directa y recíproca. La otra es indirecta, colectiva, simultánea y masiva. Su circuito comprende el medio, la emisión y la recepción de un mensaje. Los medios son la prensa, la radio, la televisión, el cine, que condicionan el mensaje conforme a su diversa naturaleza”.
Es cierto que la información sería equivalente a una comunicación con un fin pretederminado y por ello, la información aparecería como la fase de provisión del contenido de la información. Pero también es cierto que esa información parece difícil de lograrse si no se le suman las características del mensaje, su elaboración, las formas y condiciones para emitirlo y su relación con los acontecimientos, los hechos, las acciones, los conocimientos, más las técnicas especiales propias de cada uno de los medios de comunicación social.
Hoy día vivimos el mito de la información. Tanto, que se ha llegado a hablar -quizá un tanto ampulosamente- de una “sociedad de la información”. Como perfectamente lo ha expresado Roszack: “Desde el auge de la computación, el concepto de información ha pasado a tener un protagonismo sobredimensionado en la economía, la educación, la política, en la sociedad en su conjunto. La información ha desbancado de sus lugares de privilegio a conceptos como sabiduría, conocimiento, inteligencia; términos todos éstos que hoy se ven reducidos al primero. Una lógica según la cual procesar muchísimos datos a velocidad infinitesimal, equivale a ser inteligente, desestimando así cualidades como la creatividad, la imaginación, el raciocinio; pero también la ética y la moral”. (5)
Si la comunicación siempre ha estado presente en la dinámica humana como un factor clave, las formas de las actuales tecnologías digitales sirven para, literalmente, inundar el mundo de comunicación e información, entronizándolas. Ello asienta en nuevas formas de conocimiento, cada vez más sofisticadas y complejas. La clave de la actual sociedad, también llamada “sociedad digital”, está en una acumulación fabulosa de información. La “aldea global”, como diría McLuhan, se construye sobre estos cimientos. El principal recurso pasa a ser el manejo de información -cuanto más y más rápidamente manejada, mejor-, el capital humano capacitado, lo que se conoce como el know how.
Ahora bien: esta mayor capacidad de comunicarnos y toda esa información disponible, más allá del espejismo con que se presenta, no sirve por sí misma para terminar con la inequidades históricas de nuestra sociedad. La comunicación social que “une” a todo el planeta -en realidad desarrollada por cadenas privadas que son, ante todo, empresas lucrativas-, hace ruido, pero lejos está de informar.
En este sentido, es casi inexistente la legislación que resguarde la labor del periodista profesional y sus posibilidades de autonomía ante la propia empresa para la cual trabaja, en resguardo de la verdad informativa. La labor del periodista es la de ser un gestor entre la información y el receptor, individual y colectivo. La tarea periodística es una técnica basada en la necesidad de resguardar la verdad informativa. Si se transgrede este principio se deja de cumplir el rol periodístico. No debe confundirse el periodismo como técnica informativa con el periodismo de opinión que puede y debe ser ejercido por todo aquel que quiera opinar, debatir, mantener una posición ideológica, filosófica, política o religiosa, aunque no sea periodista profesional.
Ante los avances tecnológicos y su aplicación a los medios de comunicación, es necesario resguardar los derechos de la sociedad, guardando un equilibrio entre el poder de los medios y la aptitud de cada individuo para reaccionar ante cualquier intento de manipulación, y esto especialmente frente a la concentración de medios de comunicación y las multimedias reunidas en forma monopólica.
Los nuevos desafíos
Estamos ante nuevos desafíos. La aplicación de la fibra óptica está dejando atrás la utilización de cables. El sistema satelital se ha impuesto para interrelacionarnos, pero también para que se nos vigile. Teléfonos, celulares, internet y hasta el fax, pueden ser captados por los sistemas de espionaje Echelon, Enfopol, Sorm y otros. El dinero plástico y los archivos informáticos constituyen una red de información que sirve de base para vigilar la vida de las personas.
El derecho y la ciencia política no pueden ni deben estar ajenos a esta situación. Debe impedirse que sean controladas las carreteras informáticas y en especial Internet. Está en manos de los individuos una posibilidad de intercomunicación importante, pero al mismo tiempo debe buscarse la solución tecnológica y jurídica para que los sistemas de comunicación no sirvan de vía al espionaje.
Jacques Isnard, de Le Monde, descorrió el velo que cubría a la “santa alianza” del espionaje. Es, dice, el “big brother” según el imaginario que bautizó con ese nombre sugestivo Orwell en su obra 1984. Es “un espía anglosajón que extendió por el planeta una malla cerrada de estaciones de escucha” y que “está al acecho de todos y dispuesto a registrar la menor indiscreción”.
El periodista dice que la “santa alianza” “se llama red Echelon”. Agrega: “Está reservada estrictamente a cinco Estados del mundo, que hablan inglés y tejieron entre sí vínculos especiales: Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Nueva Zelanda y Australia”.
Explica Isnard que en 1948, un acuerdo secreto vinculó a estados Unidos con Gran Bretaña en una red de informaciones denominada Brusa Comint. Este acuerdo tomó luego el nombre codificado de Ukusa, en alusión a las iniciales de ambos países. Dos organismos, la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) y la Oficina Central de Comunicaciones del Gobierno (OCCG), fueron invitados a preservar los intereses de los dos países en el mundo interceptando las transmisiones en el extranjero. Su tarea básica consistía en escuchar las emisiones que se intercambiaban los estados mayores de los ejércitos comunistas. A su vez, los soviéticos construyeron un sistema propio denominado Sorm, que conserva el actual Estado ruso, mientras que Europa impulsa uno propio, llamado Enfopol.
En los años setenta, Francia se sumó a las interceptaciones de la ASN. Ukusa siguió siendo uno de los secretos mejor guardados del mundo. Recién en 1972 la revista norteamericana Ramparts, publicó las confidencias de un antiguo funcionario de la ASN sin pronunciar, empero, la palabra Echelon. Pero Echelon existía, oculta detrás de Ukusa. Los años 1952, 1957, 1984, 1986 y 1988 marcaron las etapas más significativas de esta máquina de espiar.
Estas “grandes orejas” no se conformaron con escuchar al adversario eventual, todo se convirtió en un potencial blanco: los teléfonos -incluidos los celulares-, los télex, las fotocopiadoras, Internet y los mensajes electrónicos. Los cinco estados de esta “santa alianza” se repartieron las tareas: la ASN norteamericana se encarga de las dos Américas; la OCCG británica de Europa (Rusia incluida) y África; el DSD australiano de Asia y el Pacífico junto con el GCSB neozelandés y la CSE canadiense, de Europa y las Américas. El sistema fue utilizado contra la Argentina durante la Guerra de Malvinas, en 1982.
Tras la finalización de la “guerra fría”, la crisis de estos métodos de espionaje se produjo porque el control clandestino de las transmisiones se comenzó a ejercer contra empresas industriales y comerciales rivales de los grupos norteamericanos que Echelon buscó privilegiar, o porque la vigilancia se ha extendido hasta las comunicaciones entre particulares.
Frente a todo esto, creemos que deben universalizarse otras formas que controlen a los que nos quieren controlar y espiar. En ello le va la vida a la democracia, al sistema de las libertades individuales y sociales, que podrían sucumbir ante el nuevo Panóptico. Democratizar la utilización del poder comunicacional y resocializar la utilización de los recursos técnico-científicos, constituyen hoy los pilares esenciales para la construcción de una sociedad justa y libre que merezca ser vivida.
La crisis comunicacional actual es parte de la crisis contemporánea que es social, política y económica. Pero que quede claro: no es una crisis coyuntural. Es la crisis de la globalización capitalista, la globalización del capital financiero unido a la revolución comunicacional que transforma las costumbres, despierta profundas corrientes irracionalistas, fragmenta las sociedades, destruye los vínculos familiares, desplaza a grandes masas humanas de una región a otra, especialmente desde los países periféricos a los centrales, lleva a la miseria a continentes enteros y genera amplios bolsones de pobreza, desocupación estructural, corrupción, incluso en las propias naciones hegemónicas y genera contradicciones secundarias: limpiezas étnicas, genocidios, xenofobia, racismo, integrismos y oscurantismo cultural. Todo ello, incluso, manteniendo el mito de una sociedad “que progresa” y donde los actuales medios digitales de la información funcionarían como varita mágica, siempre listos para posibilitar “dar un salto adelante”, “uniéndonos”. Faltaría agregar: ¿haciéndonos felices también?
La revolución comunicacional posibilita elementos técnico-económicos y políticos cuya utilización pueden servir, deben servir, para transformar racionalmente la realidad en beneficio de la mayoría. La disyuntiva es si van a ser utilizados en ese sentido transformador o, en cambio, serán aprovechados para crear nuevas formas de dominación y servidumbre. El derecho no puede estar ajeno a esta tensión que es parte sustancial de la transformación histórica. Porque como decía Hegel “quien contempla el mundo racionalmente, lo halla racional: hay en esto una determinación mutua”.
Los medios alternativos: nuevos escenarios de acción política
En el Informe “Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo”, más conocido como Informe MacBride, presentado en la Conferencia General de la UNESCO en Belgrado, 1980, se alertaba ya que “la industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, las cuales están situadas en los principales países desarrollados y cuyas actividades son transnacionales”. Se decía asimismo que “con harta frecuencia se trata a los lectores, oyentes y los espectadores como si fueran receptores pasivos de información. Los responsables de los medios de comunicación social deberían incitar a su público a desempeñar un papel más activo en la comunicación, al concederle un lugar más importante en sus periódicos o en sus programas de radiodifusión con objeto de que los miembros de la sociedad y los grupos sociales organizados puedan expresar su opinión”. (6) En otros términos, más de 30 años atrás se denunciaba una tendencia ya evidente en aquel entonces, y que con el curso del tiempo fue agigantándose: la monopolización comunicativa unilateral, al par que se establecían las líneas para superarla: “darle voz a los que no tienen voz”.
En la actualidad los medios de comunicación se han vuelto, cada vez más, una institución referente y constructora de la realidad humana, con toda la implicancia social, política y cultural que este fenómeno tiene. Quieran o no, los medios de comunicación cumplen un papel social educativo y formador de las sociedades. Hoy -tendencia siempre en ascenso- los medios se constituyen como los articuladores y creadores de los temas de interés nacional, al mismo tiempo que son los difusores de los conceptos y valores que perciben pasivamente los grandes colectivos.
Tal como lo puntualizaba el Informe MacBride, los medios de comunicación han transitado por la lógica de grandes empresas, que responde no a la búsqueda de la verdad objetiva, la imparcialidad y el desarrollo general de las comunidades sino a las reglas comerciales imperantes en el mercado; es decir: a la incidencia en la sociedad en términos de cantidad de consumidores y la venta en el mercado, la utilidad comercial que se percibe a través de la publicidad y la venta directa de servicios. Dicho sea de paso, la así llamada industria cultural (periódicos, libros, radio, cine, televisión, discos, videojuegos, internet) facturó el año pasado alrededor de 500.000 millones de dólares. En esta lógica extremadamente comercial los medios de comunicación han empujado las funciones informativas, educativas y de análisis de la vida y sus relaciones a responder también a esta perspectiva comercial de hiper mercantilización en favor de una representación de la realidad social cada vez más emocionante, excitante y sorprendente. En otras palabras: “espectáculo vendible”.
Los usuarios de todo este arsenal técnico somos acostumbrados a ver el mundo sin actuar sobre él. Al separar la información de la ejecución, al contemplar un mundo mosaico en el que no se perciben las relaciones entre las cosas y se presenta todo previamente digerido, se crea entonces un estado de aturdimiento, indefensión y modorra en el que crece con facilidad la parálisis social. El “espectáculo” de la vida reemplaza así a la vida. Como dijo Gabriel García Márquez: “La invención pura y simple, a lo Walt Disney, sin ningún asidero en la realidad, es lo más detestable que pueda haber”.
Dado el grado de impacto social que alcanzan, los medios de comunicación, por el contrario, podrían jugar un papel de importancia decisiva en la transformación para una vida mejor. Pero la lógica del lucro no lo permite; las grandes compañías mediáticas terminan siendo, en todo caso, enemigas a muerte de cualquier intento de cambio; son, en otros términos, no sólo aliados del poder sino parte fundamental de la estructura del poder, con tanta o mayor preponderancia en el mantenimiento de las sociedades que las armas más sofisticadas. La guerra principal es hoy la guerra mediática.
Surge ahí, entonces, la necesidad de otro tipo de medios comunicativos: son los llamados medios alternativos. Es decir: medios de comunicación no centrados en la dinámica empresarial, no centrados en el espectáculo de la vida sino en la vida misma, en la lucha de la vida. La única manera de lograr esto es permitir, como lo manifestara el Informe MacBride, que “los miembros de la sociedad y los grupos sociales organizados puedan expresar su opinión”. O sea: reemplazar el espectáculo, la representación de los hechos por la palabra de los actores mismos de los hechos. Eso son los medios alternativos de comunicación: instrumentos que sirven para darle voz a los sin voz.
En una demostración de modestia, el desaparecido periodista argentino Rodolfo Walsh decía para referirse a los comunicadores: “Nuestro rango en las filas del pueblo es el de las mujeres embarazadas, o los viejos. Simples auxiliares, acompañantes”. Tal vez había ahí un exceso de modestia; los medios de comunicación que se pretenden alternativos son más que acompañantes: están llamados a ser parte importantísima de la lucha por otro mundo.
Medios de comunicación alternativos hay muchísimos, con una amplísima variedad en formatos, estilos, recursos y grados de incidencia. ¿Qué elemento común tienen una radio comunitaria que transmite en lengua swahili para algunas aldeas de Tanzania y un portal digital donde escriben conspicuos intelectuales de la izquierda mundial? ¿Qué une a un periódico comunitario de una barriada pobre de Mumbay con un canal televisivo como, por ejemplo, Catia TVe, de Caracas, cuya consigna es “no mire televisión: ¡hágala!”? Si algo los une, entonces, es el trabajar por una transformación social desde un espíritu solidario y no estar movidos por el afán de lucro empresarial, el hacer jugar a la población no el papel de consumidor pasivo sino el de sujeto activo en el proceso de comunicación.
Esta enorme gama de medios que se reconocen como alternativos tiene como objetivo primordial ser un instrumento popular, una herramienta en manos de los pueblos para servir a sus intereses. Por cierto ello permite una gran versatilidad en la forma en que se implementan las acciones, pero el común denominador es constituirse en un campo alternativo en contra del discurso hegemónico de la industria capitalista de la comunicación y la cultura. Ante la institucionalización de la mentira de clase, ante la manipulación de los hechos y la presentación de la realidad como el colorido espectáculo vendible al que nos someten las agencias capitalistas generadoras de un tipo de información/cultura, surgen estos medios jugando el vital papel de contraoferta cultural.
Constituirse en la instancia que da voz a los que no la tienen, ser la caja de resonancia de colectivos populares, de organizaciones de base y movimientos sociales organizados -asociaciones obreras o campesinas, sindicatos, comunidades barriales, expresiones culturales alternativas, etc.- es, en todo caso, un acompañamiento de vital importancia. En realidad no son sólo acompañamiento solidario sino expresión de un genuino poder popular.
Por su misma naturaleza de extra oficiales, de vivir en el sistema pero en confrontación con él, todos los medios de comunicación alternativos padecen similares problemas: desde el ataque a la seguridad más elemental cuando arrecia la marea represiva hasta la crónica falta de recursos para funcionar en lo cotidiano. Ser “alternativo”, en definitiva, impone esa situación: quien critica al statu quo y propone otras vías se enfrenta a los poderes fácticos. Ser alternativo -en todo, y en el ámbito comunicativo más evidentemente aún- lleva a estar en guerra continua.
Si la lucha de clases, la lucha por un mundo más justo y solidario, por constituir una aldea global basada en el beneficio democrático de las mayorías y no sólo en el de las élites, si todas estas luchas implican un combate perpetuo, el campo de las comunicaciones, dada la importancia creciente que las mismas tienen en las sociedades modernas, pasa a ser un especialísimo ámbito de estas nuevas guerras.
Los medios alternativos, populares e independientes viven en una virtual guerra, siempre al filo; y no puede ser de otra manera. Su papel en los procesos de cambio, de transformación profunda, es cada vez más importante. Entre otros tantos ejemplos que lo demuestran puede mencionarse, sólo por citar algún caso, el de la Revolución Bolivariana en Venezuela: fueron ellos, en contra de las poderosas cadenas comerciales, los que permitieron la gran movilización popular que impidió el golpe de Estado en abril del 2002. Sin ellos la derecha hubiera logrado su plan contrarrevolucionario. Esto demuestra que tienen en sus manos una muy importante cuota de poder.
Los medios de comunicación alternativos son un principalísimo embrión de poder popular, y más allá de posibles falencias técnicas y pobreza crónica de recursos -quizá irremediables, dado su misma condición de no-integrados, de “marginales” en el buen sentido de la palabra- son una de las más efectivas armas de la democracia de base, de la democracia revolucionaria.
Ejes temáticos
1. Las nuevas modalidades de comunicación en la red y las batallas políticas.
Hoy por hoy las nuevas tecnologías digitales de la información y la comunicación parecen haber llegado para quedarse. No hay marcha atrás. Ya constituyen un hecho cultural, civilizatorio en el sentido más amplio. Según lo que vamos empezando a ver, una considerable cantidad de personas en todo el mundo, jóvenes fundamentalmente, en países ricos del Norte o pobres del Sur, y entre los diferentes estratos socioeconómicos, ya no conciben la vida sin estas tecnologías. Sin dudas, están cambiando el modo de relacionarnos, de resolver las cosas de la cotidianeidad, de pensar, ¡de vivir!
Algunos años atrás, en el 2002, decía Delia Crovi refiriéndose a este proceso en curso: “En 2001, el Observatorio Mundial de Sistemas de Comunicación dio a conocer en París los resultados de un estudio sobre el equipamiento tecnológico en la SIC [sociedad de la información y la comunicación]. Este estudio afirma que en el año 2006 una de cada cinco personas tendrá un teléfono móvil o celular, el doble de los disponibles ahora que tenemos un aparato por cada diez habitantes. El mismo estudio señala que en 2003 habrá más de mil millones de celulares en el mundo, y en los próximos cinco años se registrarán 423.000.000 de nuevos usuarios (Tele Comunicación, 27/6/2001). Sin duda, estos datos podrían alimentar la idea de que estamos construyendo a pasos apresurados y a escala planetaria, una sociedad de la información, idea que sobre todo promueven los fabricantes de hardware y software, así como buena parte de los gobiernos del mundo.” (7) Se ha llegado a decir que una forma de “entrar en la senda del progreso” es incorporarse a esta explosión de tecnologías digitales. Pero, en realidad, anida ahí una falacia: en muchos países de Latinoamérica, por ejemplo, la cantidad de teléfonos móviles supera ampliamente a los fijos, e incluso al de habitantes (más de un teléfono por persona) sin que eso mejore las condiciones estructurales de vida.
En estos momentos pareciera que nadie puede escapar a la marea de las nuevas tecnologías digitales, que paulatinamente van cubriéndolo todo. Podría afirmarse, sin temor a equivocarse en la apreciación, que “para estar en la modernidad, en el avance, en el mundo integrado (¿globalizado y triunfador?), hay que estar conectado”. Si no se siguen esos parámetros, se pierde el tren del desarrollo. O, al menos, eso es lo que dice la insistente prédica dominante.
No cabe la menor duda que la comunicación es una arista definitoria de lo humano. Si bien es cierto que en el reino animal existe el fenómeno de la comunicación, en lo que concierne al ámbito específicamente humano hay características propias tan peculiares que pueden llevar a decir, sin más, que si algo define a nuestra especie es la capacidad de comunicarnos, que no es sino otra forma de decir: de interactuar con los otros. El sujeto humano se constituye en lo que es sólo a partir de la interacción con otros. La comunicación, en ese sentido, es el horizonte básico en que el circuito de la socialización se despliega.
Nos comunicamos de distintas maneras; eso no es nuevo. A través de la historia se encuentran las más diversas modalidades de hacerlo, desde la oralidad o las pinturas rupestres hasta las más sofisticadas tecnologías comunicacionales actuales gracias a la inteligencia artificial y la navegación espacial. Pero sin dudas es un hecho destacable que con los fenómenos ocurridos en la modernidad, con el surgimiento de la producción industrial destinada a grandes mercados y con la acelerada urbanización de estos últimos dos siglos que se va dando en toda la faz del planeta, sucedieron cambios particulares en la forma de comunicarnos. En esa perspectiva surgió la comunicación de masas, es decir: el proceso donde lo distintivo es la cantidad enorme de receptores que reciben mensajes de un emisor único. El siglo XX ha estado marcado básicamente por ese hecho, novedoso en la historia, y con características propias que van definiendo en términos de civilización las modalidades de la modernidad. Lo masivo entra triunfalmente en escena para ya no retirarse más.
En las últimas décadas del siglo XX, ya en plena explosión científico-técnica con una industria que definitivamente ha cambiado el mundo extendiéndose por prácticamente todos los rincones del planeta, las tecnologías comunicacionales van marcando el ritmo de la sociedad global. Es a partir de ese momento que efectivamente se puede hablar de una verdadera “aldea global”, un mundo absolutamente interconectado, intercomunicado, un mundo donde las distancias físicas ya no constituyen un obstáculo para la aproximación de todos con todos.
En esa perspectiva, la nueva sociedad que se perfila con la globalización, y por tanto sus herramientas por excelencia, las llamadas TICs -la telefonía celular, la computadora, el internet-, abren esas preguntas: ¿más información disponible produce por fuerza una mejor calidad de vida y un mejor desarrollo personal y social? Esas tecnologías, ¿ayudan a la inclusión social, o por el contrario refuerzan la exclusión? ¿O sólo generan beneficios a las multinacionales que se dedican a su comercialización, contribuyendo a un mayor y más sofisticado control social por parte de los grandes poderes globales?
La respuesta no está en las tecnologías propiamente dichas, por supuesto. Las tecnologías, como siempre ha sido a través de la historia, no dejan de tener un valor puramente instrumental. Lo importante es el proyecto humano en que se inscriben, el objetivo al servicio del que actúan. En ese sentido, para romper un planteo simplista y maniqueo: no hay técnicas “buenas” y técnicas “malas” en términos éticos. “Más allá de las conexiones, son los usos concretos y efectivos los que pueden llevar o no a mantener o profundizar las brechas que de hecho existen en el mundo real. Con lo cual la apertura infinita que supone el mero acceso formal a la red no necesariamente alcanza para hablar de una democratización de la sociedad o incluso del acceso a la información. Mucho menos si se trata de información de relevancia para el proceso de toma de decisiones o de participación en el ingreso socialmente producido. Con internet se abren ciertos accesos, pero no se democratiza la sociedad ni la cultura”. (8)
Por supuesto que el acceso a tecnologías que permiten el manejo de información de un modo como nunca antes en la historia se había dado brinda la posibilidad de un salto cualitativo para el desarrollo, para el mejoramiento real de las condiciones de vida. Sucede, sin embargo, que esas tecnologías, más allá de una cierta ilusión de absoluta democratización, no producen por sí mismas los cambios necesarios para terminar con los problemas crónicos de asimetrías que siguen poblando el mundo. Más allá de los intentos de “capitalismos serios”, de “capitalismos responsables”, las luchas de clases y la apropiación de la riqueza generada por el trabajo humano siguen siendo el quid de la cuestión. Las tecnologías, si bien pueden mejorar las condiciones de vida haciéndolas más cómodas y confortables, no modifican las relaciones político-sociales a partir de las que se decide su uso. El capitalismo, por más “serio y responsable” que sea, no termina con la explotación y exclusión de los más, aunque se esté “conectado”.
Hoy días estas nuevas tecnologías las encontramos cada vez más omnipresentes en todas las facetas de la vida: sirven para la comercialización de bienes y servicios, para la banca en línea, para la administración pública (pago de impuestos, gestión de documentación, presentación de denuncias), para la búsqueda de la más variada información (académica, periodística, de solaz), para el ocio y esparcimiento (siendo los videojuegos una de las instancias que más crece en el mundo de las nuevas tecnologías digitales), para la práctica de deportes, para el desarrollo del arte, en la gestión pública (algunos gobiernos están incorporando el uso de redes sociales como Twitter, Facebook o Youtube cuando las autoridades dan a conocer su posición sobre acontecimientos relevantes), habiendo incluso todo un campo relacionado al sexo cibernético.
Como vemos, estos nuevos espacios abiertos por las actuales tecnologías de punta dan para todo. Como no podía ser de otro modo, también constituyen un campo de batalla político. En tanto ámbito donde los grandes poderes económicos -por tanto políticos y culturales- han sentado sus reales, el campo popular, o si queremos decirlo de otro modo: las clases subordinadas, los explotados de toda laya que seguimos siendo la mayoría planetaria, tenemos ahí un lugar más desde donde dar batalla. Para el caso: guerra político-cultural.
Los medios alternativos que hacen uso de estas técnicas tienen en el ciberespacio su ámbito natural de trabajo. Pero desde ya hay que apurarse a dejar muy en claro que ningún cambio es posible SÓLO con el uso de las redes cibernéticas. La ilusión -sin dudas manipulada- en relación a que hoy es posible una “revolución virtual” no pasa de eso: ilusión. La movilización popular, igual que el sexo, sigue necesitando de la presencia corpórea. No negamos en absoluto -lo decimos como realizadores de una página electrónica justamente: ARGENPRESS- que en esta realidad comunicacional también debe darse batalla. Pero no hay que confundirse: la realidad virtual no reemplaza a la otra realidad. La lucha de clases, la explotación y la extracción de plusvalía -conceptos que no están muy “a la moda” hoy día, dada la marea neoliberal que ha invadido todos los espacios y nos ha silenciado bastante- siguen siendo el nudo gordiano de la sociedad, de la marcha de la historia. Si la violencia sigue siendo “la partera de la historia”, la guerra en el ciberespacio es un frente más de lucha, pero no reemplaza a la gente de carne y hueso.
2. Ciberguerra.
La guerra, al igual que otras actividades humanas, ha evolucionado a lo largo del tiempo, se ha perfeccionado, ha ido haciendo uso de las tecnologías más avanzadas de su momento. En ese sentido pude decirse que recorrió un camino desde las confrontaciones cuerpo a cuerpo, en igualdad de condiciones y con armas equivalentes (garrote-garrote, arco-arco, fusil-fusil), hasta la que hoy es llamada guerra moderna, guerra total, consistente en un enfrentamiento asimétrico y no de equivalencias o, como la consideran actualmente algunos teóricos del arte militar: guerra de cuarta generación.
Si bien la guerra es siempre la negación misma del hecho civilizatorio, de la normal convivencia apegada a normas sociales, la forma que ha ido adquiriendo hacia las últimas décadas del siglo XX, y que todo indicará que marcará el siglo actual, presenta características muy peculiares; si algo la define, es su total y más absoluta deshumanización. Entiéndase bien: las guerras nunca son “amorosas” precisamente; pero lo que vamos viendo agravarse en estos últimos años, no como circunstancia azarosa sino como doctrina militar fríamente concebida, académicamente pensada, es una guerra que ya no distingue entre enemigo militar y población civil no combatiente, recordemos la Escuela de las Américas (School of the Americas), hoy rebautizada como Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (Western Hemisphere Institute for Security Cooperation) situada actualmente en Fort Benning, en su viejo Manual de Estudio de Contra Inteligencia (página 8), decía textualmente, “la seguridad civil: en todos los casos la misión de las fuerzas militares tiene prioridad sobre el bienestar de los civiles en el área”.
Una guerra que echa mano de los recursos más arteros que anteriores instrumentos jurídicos internacionales (las Convenciones de Ginebra, por ejemplo) prohibían. Guerras, en definitivamente, que se fundamentan en ser “tramposas”, tortuosas, engañosas. Guerras “sucias”, básicamente, guerras que están más allá del cuerpo de leyes que intenta regir la vida civilizada.
Hoy por hoy, la lucha de clases a escala internacional tiene cada vez más la forma de guerra de cuarta generación, es decir: guerras no convencionales, guerras psicológicas, guerras donde el objetivo es la población civil no combatiente a la que se le llega por medios tecnológicamente cada vez más refinados. En otros términos: sutiles acciones de desinformación, de propaganda, donde el elemento dominante es la supremacía tecnológica en la informática y en las comunicaciones globalizadas, guerra donde no hay armas de fuego sino que el elemento preponderante es la colonización mental del enemigo. Como acertadamente lo dice Manuel Freytas: “Los bombardeos mediáticos no operan sobre su inteligencia, sino sobre su psicología: no manipulan su conciencia sino sus deseos y temores inconscientes. Todos los días, durante las 24 horas, hay un ejército invisible que apunta a su cabeza: no utiliza tanques, aviones ni submarinos, sino información direccionada y manipulada por medio de imágenes y titulares”.
Estados Unidos, como la primera potencia mundial dominante en todos los órdenes, también el militar, marca el rumbo en este tipo de guerras. Por lo pronto, alguien de su burocracia de Estado que se encarga de estos asuntos, el general Robert Elder Jr., oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, expresó sin miramientos que “el cambio cultural es que vamos a tratar a Internet como un campo de guerra y vamos a concentrarnos en él y darle prioridad para acciones en el ciberespacio y acompañarla, si es necesario, con acciones en el espacio aéreo y terrestre. Vamos a desarrollar, junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día durante los siete días de la semana”.
Pero esta doctrina no es sólo defensiva, en junio de 2010 fue descubierto el virus Stuxnet, desarrollado por Israel con el apoyo material e intelectual de los Estados Unidos, esta pieza de software fue la lanza con la que se atacaron instalaciones de enriquecimiento de uranio pertenecientes al programa nuclear iraní causando la destrucción de varios miles de centrifugadoras.
El uso de las redes telemáticas como campo de batalla no es sólo una idea de los Estados Unidos, David Cameron, primer ministro de Gran Bretaña (donde dos jóvenes de 20 y 22 años fueron condenados a cuatro años de cárcel por montar -por separado- páginas de Facebook donde convocaban a motines, que no se realizaron), declaró en el Parlamento que en respuesta a las revueltas que habían tenido lugar en el país, su gobierno estudiaba medidas para prohibir a personas que utilizaran las redes sociales “para la violencia”, o de plano bloquear totalmente el acceso a las mismas, en “situaciones de emergencia”.
India por su parte decidió crear a través Servicio de Inteligencia un departamento especial dedicado a bloquear páginas web de los estados enemigos.
Asimismo el Ministerio de Defensa Nacional de Corea del Sur anunció que creará un nuevo comando para luchar contra una serie de ciberataques.
Las redes informáticas, de ese modo, además de ser un muy buen negocio para unas pocas empresas gigantescas de orden global, son también un campo de batalla especialmente sensible para el sistema, más aún para su vanguardia imperialista.
3. Retos de los países del Tercer Mundo ante el nuevo escenario de la comunicación digital.
Se entiende por “globalización” el proceso económico, político y sociocultural que está teniendo lugar actualmente a nivel mundial por el que cada vez existe una mayor interrelación económica entre todos los rincones del planeta, por alejados que estén, gracias a estas tecnologías que han borrado prácticamente las distancias permitiendo comunicaciones en tiempo real, pero siempre -esto es vital no olvidarlo nunca- bajo el control de las grandes corporaciones multinacionales. En realidad, la globalización propiamente dicha comienza con la expansión del naciente capitalismo de Europa cuando sale a “conquistar” el mundo. Ahí verdaderamente comienza a hacerse global, mundial, planetario el sistema económico, y por tanto, su impronta político-cultural. Conquistadores europeos, con mano de obra esclava africana, sojuzgan a pueblos americanos, sentando las bases para una homogenización de toda la “aldea global”. Pero es recién ahora, con la caída del Muro de Berlín y la desintegración del bloque soviético a fines del siglo XX, que el capitalismo se siente dueño y señor de todo el mundo. El actual epíteto de “neoliberal” -eufemismo por decir capitalismo salvaje que borra las conquistas sociales y laborales obtenidas en un siglo de lucha por el campo popular- aparece como discurso único, dominante absoluto, sin aparentes adversarios a la vista.
Esa globalización que vivimos (económica, política y cultural) es el caldo de cultivo donde las TICs son el sistema circulatorio que la sostiene, haciendo parte vital de la nueva economía global centrada básicamente en la comunicación virtual, en la inteligencia artificial y en el conocimiento como principal recurso, todo lo cual permite el nuevo capitalismo financiero, hiper concentrado en poquísimas manos, que va más allá de los Estado-nación modernos, y que en realidad de “serio y responsable” no puede tener nada (prefiere destruir el medio ambiente en nombre del lucro, por ejemplo). Las nuevas tecnologías del ciberespacio pueden abrir oportunidades para los sectores históricamente postergados, dado que posibilitan acceder a instrumentos que sirven para dar un salto adelante verdaderamente grande (por ejemplo, permitir una “militancia” digital, denunciar atropellos en tiempo real, conocer y hacerse conocer en todo el mundo, intercambiar, movilizar opinión); pero este mundo virtual puede también contribuir a mantener la distancia entre los que producen esas tecnologías de vanguardia (unos pocos países del Norte), y quienes la adquieren (la gran mayoría de los países del Sur), ampliando así más aún la dependencia tanto comercial como tecnológicamente.
Si acceder a las TICs es un puente al desarrollo, la “brecha digital” (mejor dicho: abismo digital, ¿precipicio quizá?) que crea esta sociedad de la información, contraria a la “inclusión digital” global que debería promover una solidaridad universal, indica que los sectores más opulentos aumentan su distancia respecto de los excluidos de siempre. A nivel internacional ello es por demás de elocuente: “Actualmente, de las computadoras conectadas con la Internet, el 93% están en los países de más altos ingresos, donde reside sólo un 16% de la población mundial. Hay en Finlandia más computadoras conectadas a la Internet que en toda la región de América Latina y el Caribe; hay más en la ciudad de Nueva York que en todo el continente de África”. (IDH, 2001. PNUD) (9)
Las nuevas tecnologías digitales, más allá de la explosión con que han entrado en escena y su consumo masivo siempre creciente, no benefician por igual a todos los sectores. “En América Latina la presencia o el desarrollo de una SIC [sociedad de la información y la comunicación] está más ligada a la consolidación de grandes consorcios multinacionales del audiovisual, que a la incorporación de la convergencia a los procesos productivos. Esto último se ha polarizado en un sector capaz de desmaterializar la economía, en tanto que sobrevive otro gran sector que permanece al margen de los cambios tecnológicos y continúa trabajando dentro de un esquema de producción clásico, ayudado de herramientas que también podríamos definir como clásicas. En nuestros países sólo un sector de la población (muy probablemente el que acumula el consumo tecnológico de distintas generaciones), es la que se ha incorporado efectivamente al proceso de producción ligado a la información y el conocimiento”. (10)
La repetida insistencia en relación a las maravillas de las nuevas tecnologías digitales de la información y la comunicación, en realidad no pasa de ser un espejismo manipulado desde los grandes centros de poder que se benefician de ellas, de su comercialización y de su uso como mecanismo de control a escala planetaria. El hecho de que en cierta forma la utilización de las TICs pueda facilitar algo las cosas para las grandes mayorías no es efectivo si no se terminan con los problemas estructurales, con las brechas sociales vergonzosas que siguen siendo nuestro paisaje cotidiano: el hambre, la exclusión crónica, el analfabetismo, las enfermedades curables, el racismo. Pese a este portento de las tecnologías de la inteligencia artificial, se sigue muriendo una persona cada 7 segundos ¡porque no dispone de alimentos! ¿Dónde está el progreso entonces?
No está demostrado que por el hecho de utilizar alguna de las TICs se elimine automáticamente la exclusión social o se termine con la pobreza crónica. La explotación sigue su curso inmodificable. De todos modos, sabiendo que estas herramientas encierran un enorme potencial, es válido pensar que no disponer de ellas propicia la exclusión, o la puede profundizar. Visto que la red de redes, el internet, es la suma más enorme nunca antes vista de información que pone al servicio de la humanidad toda una potente herramienta de comunicación, no acceder a él crea desde ya una desventaja comparativa con quien sí puede acceder. De todos modos, el desarrollo propiamente dicho, el aprovechamiento efectivo de las potencialidades que abren las TICs, no se da por el sólo hecho de disponer de una computadora, de hacer uso de las redes sociales o de un teléfono celular de última generación, o de una consola de videojuegos, tan a la moda hoy día. Los videojuegos, valga agregar, que cada vez comienzan a ser jugados desde las más tempranas edades (2 ó 3 años), bastante poco amigables para los adultos -los que no han crecido en esta cultura cibernética- funcionan como “verdaderas propedéuticas informales para el acercamiento amistoso y lúdico a los aparatos electrónicos. […] Ese tiempo invertido los acerca sin reparos mayores a la manipulación de aparatos de tecnología digital”. (11) Después de varios años de “acostumbramiento”, ya desde niños, los jóvenes encuentran como algo absolutamente natural, y más aún: imprescindible, el mundo de las TICs. El consumismo está ya puesto en marcha, y la obsolescencia programada hará que cada cierto tiempo haya que reemplazar el aparatito en cuestión. Obviamente todos estos aparatos podrán ser “bonitos”, pero no dejan de ser instrumentos, útiles, herramientas. Dentro de las relaciones capitalistas en que prácticamente todo el mundo se mueve, las herramientas, por sí mismas, no hacen sino seguir enriqueciendo más a quienes las fabrican y las comercializan, tornando al Tercer Mundo más dependiente de los centros planetarios de poder.
Lo que sí hace la diferencia es la capacidad que una población pueda tener para aprovechar creativamente estas nuevas formas culturales. Si el internet “ha transformado la vida”, como tan insistentemente dice cierto pensamiento dominante (desde una perspectiva más mercadológica que crítica, terminando por constituirse en “mito”, en manipulación mediática), ello permite descubrir el porqué de esa tenaz repetición: está claro que alimenta muy generosamente a quienes lucran con su comercialización. Google, por ejemplo, el motor de búsqueda más potente y con la mayor cantidad de consultas diarias en la red en todo el mundo, ha facturado 150.000 millones de euros en 10 años. Junto a ello, la posibilidad de control panóptico a escala absolutamente mundial fuerza a su expansión siempre creciente.
Ante este panorama, el Sur no debe seguir ciegamente el dictado consumista de endiosar las nuevas tecnologías sin una visión crítica, ampliando así la dependencia. De lo que se trata es de justipreciar cómo esos instrumentos pueden ser, o no, nuevos caminos para la liberación, o para seguir ampliando las asimetrías.
4. Incidencia de los medios alternativos y las redes sociales en la opinión pública y en el hacer de la política internacional.
Tal como expresan los lineamientos generales del este Congreso: “La evolución de la Web, el surgimiento de los medios alternativos, las redes sociales de Internet, así como los blogs y wikis, crean nuevas posibilidades para la comunicación social y política. Este nuevo escenario comunicativo a nivel internacional demanda cada vez más la creación de condiciones para maximizar su aprovechamiento”. Sin caer en empobrecedores maniqueísmos ni valoraciones moralizantes, ni tampoco en triunfalismos exagerados que pierden la verdadera dimensión de las cosas, digamos que toda esta amplia batería de nuevas tecnologías ofrece interesantes posibilidades si lo pensamos desde una perspectiva revolucionaria, al mismo tiempo que no se pueden desconocer sus peligros latentes. El reto está en ver cómo se navega en esas aguas y se puede llegar a buen puerto.
Las TIC son especialmente atractivas, y con mucha facilidad pueden pasar a ser adictivas (de la real necesidad de comunicación fácilmente se puede pasar a la “adicción”, más aún si ello está inducido, tal como sucede efectivamente). En una investigación que se hizo recientemente en Guatemala sobre este tópico se preguntó a jóvenes usuarios de estas tecnologías -de distinta extracción social- si al estar haciendo el amor y recibir una llamada a su teléfono celular, ¿qué harían? muchos (y muchas) respondieron que, sin dudarlo, contestarían. No hay dudas que estamos ante un importante cambio de actitudes.
Estamos invadidos por una cultura del uso de lo digital; se nos ha dicho incluso, interesadamente o no, que la reciente “primavera árabe”, por ejemplo, se provocó por la catarata de mensajes de texto transmitidos en los teléfonos móviles y por el uso de las llamadas redes sociales. ¿Las nuevas revoluciones, entonces, se construirán sobre la base de realidades virtuales que movilizan a las masas? Dejamos aquí el análisis de ese movimiento de los pueblos árabes porque no es el espacio adecuado para tratarlo, pero no podemos menos de indicar que, hoy por hoy, vivimos una cierta entronización de lo digital que puede llevarnos a verlo como panacea. De todos modos, más allá de la interesada prédica que identifica a las TICs con esa solución universal, no hay dudas que tienen algo especial que las va tornando imprescindibles.
Estar “conectado”, estar todo el tiempo con el teléfono celular en la mano, estar pendiente eternamente del mensaje que puede llegar, de las redes sociales, del chat, constituye un hecho culturalmente novedoso.
La definición más ajustada para un teléfono celular (lo mismo se podría decir de las TICs en general) es que, poseyendo el equipo en cuestión -teléfono, computadora, acceso a internet- se está “conectado”, que es como decir: “estar vivo”. Definitivamente todas estas tecnologías van mucho más allá de una circunstancial moda: constituyen un cambio cultural profundo, un hecho civilizatorio, una modificación en la conformación misma del sujeto y, por tanto, de los colectivos, de los imaginarios sociales con que se recrea el mundo. Eso nos abre forzosamente la pregunta: ¿constituyen también un arma política? ¿Son un instrumento más para la revolución?
Lo importante a destacar es que esa penetración que tienen las TICs no es casual. Si gustan de esa manera, es por algo. Como mínimo se podrían señalar dos características que le confieren ese grado de atracción: a) están ligadas a la imagen, y b) permiten la interactividad en forma perpetua.
La imagen juega un papel muy importante en las TICs. Lo visual, cada vez más, pasa a ser definitorio. La imagen es masiva e inmediata, dice todo en un golpe de vista. Eso fascina, atrapa; pero al mismo tiempo no da mayores posibilidades de reflexión. “La lectura cansa. Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sintética. Ésta fascina y seduce. Se renuncia así al vínculo lógico, a la secuencia razonada, a la reflexión que necesariamente implica el regreso a sí mismo”, se quejaba amargamente Giovanni Sartori (12). Lo cierto es que el discurso y la lógica del relato por imágenes están modificando la forma de percibir y el procesamiento de los conocimientos que tenemos de la realidad. Hoy por hoy la tendencia es ir suplantando lo racional-intelectual -dado en buena medida por la lectura- por esta nueva dimensión de la imagen como nueva deidad.
Junto a eso cobra una similar importancia la fascinación con la respuesta inmediata que permite el estar conectado en forma perpetua y la interactividad, la respuesta siempre posible en ambas vías, recibiendo y enviando todo tipo de mensajes. La sensación de ubicuidad está así presente, con la promesa de una comunicación continua, amparada en el anonimato que confieren en buena medida las TICs. (Muchos “tímidos” consiguen pareja por su intermedio. Eso es un hecho).
La llegada de estas tecnologías abre una nueva manera de pensar, de sentir, de relacionarse con los otros, de organizarse; en otros términos: cambia las identidades, las subjetividades. ¿Quién hubiera respondido algunas décadas atrás que prefería contestar el teléfono fijo a seguir haciendo el amor?
Hoy día la sociedad de la información, por medio de estas herramientas, nos sobrecarga de referencias. La suma de conocimiento, o más específicamente: de datos, de que se dispone es fabulosa. Pero tanta información acumulada, para el ciudadano de a pie y sin mayores criterios con que procesarla, también puede resultar contraproducente. Puede afirmarse que existe una sobreoferta informativa. Toda esta saturación y sobreabundancia de ¿información?, y su posible banalización, se ha trasladado a la red, a las TICs en general, inundando todo. De una cultura del conocimiento y su posible apropiación se puede pasar sin mayor solución de continuidad a una cultura del divertimento, de la superficialidad. Las TICs permiten ambas vías.
Si bien las TICs se están difundiendo por toda la sociedad global, quienes más se contactan con ellas, las utilizan, las aprovechan en su vida diaria dedicándole más tiempo y energía, y concomitantemente viéndose especialmente influenciados por ellas, son los jóvenes. Es evidente que la globalización en curso uniforma criterios sin borrar las diferencias estructurales; de ahí que, diferencias mediantes, las generaciones actuales de jóvenes son todas “hijas de las TICs”, o “nativos digitales”, como se les ha llamado. “Aquello que para las generaciones anteriores es novedad, imposición externa, obstáculo, presión para adaptarse -en el trabajo, en la gestión, en el entretenimiento- y en muchos casos temor reverencial, para las generaciones más jóvenes es un dato más de su existencia cotidiana, una realidad tan naturalizada y aceptada que no merece siquiera la interrogación y menos aún la crítica. Se trata en efecto de una condición constitutiva de la experiencia de las generaciones jóvenes, más instalada e inadvertida a medida que se baja en la edad” (13)
En esa dimensión, lo importante, lo definitorio es estar conectado y siempre disponible para la comunicación. De esa lógica surgen las llamadas redes sociales, espacios interactivos donde se puede navegar todo el tiempo a la búsqueda de lo que sea: novedades, entretenimiento, información, aventura, etc., etc. En las redes sociales, usadas fundamentalmente por jóvenes, alguien puede tener infinitos amigos. O, al menos, la ilusión de una correspondencia infinita de amistades. En esa línea, creemos importante no dejar de hacer notar que la superficialidad no es ajena a buena parte de la cultura que generan las TICs. De ahí que debe verse muy en detalle cómo estas tecnologías comportan, al mismo tiempo que grandes posibilidades, también riesgos que no pueden menospreciarse. La cultura de la ligereza, de lo superficial y falta de profundidad crítica puede venir de la mano de las TICs, siendo los jóvenes -sus principales usuarios- quienes repitan esas pautas. Sin caer en preocupaciones extremistas, no hay que dejar de tener en vista que esa entronización de la imagen y la inmediatez, en muchos casos compartida con la multifunción simultánea (se hacen infinitas cosas al mismo tiempo), puede dar como resultado productos a revisar con aire crítico: “en términos mayoritarios [los jóvenes usuarios de TICs] adquieren información mecánicamente, desconectada de la realidad diaria, tienden a dedicar el mínimo esfuerzo al estudio, necesario para la promoción, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos, no pueden establecer relaciones que articulen teoría y práctica”. (14)
Pero si bien es cierto que esta cibercultura abre la posibilidad de esta cierta liviandad, también da la posibilidad de acceder a un cúmulo de información y a nuevas formas de procesar la misma como nunca antes se había dado, por lo que estamos allí ante un fenomenal reto.
Los medios alternativos de comunicación, como ARGENPRESS por ejemplo, que hacen uso de la red, de todas estas nuevas herramientas digitales, son un granito de arena más en la larga y continuada lucha por un mundo mejor. Hoy, caído el Muro de Berlín, y con él muchas esperanzas, no hay dudas que el campo popular está un poco (bastante) falto de ideas claras, de referentes precisos en la batalla por esas transformaciones. Los ideales de algunas décadas atrás, si bien no han desaparecido, quedaron golpeados. La fabulosa ola neoliberal que todavía nos sigue afectando ha significado un golpe muy grande para la izquierda.
En ese marco, la cultura digital que ha llegado con una fuerza fabulosa, abre un reto: obviamente, en tanto tecnología, no es “buena” ni “mala”. Plantearlo así es sumamente reduccionista. Pero no se puede dejar de considerar cómo funciona, quién la maneja, qué papel juega para los grandes poderes globales como negocio y como mecanismo de control social. La posibilidad de construir ahí un espacio alternativo está abierta.
No debemos dejar de tener en cuenta que se han abierto ciertos canales para una relativa democratización de la información. En cierto sentido, todos podemos dejar nuestra marca en la red de redes, decir, denunciar, hacer evidentes ciertas cosas. Pero no hay que olvidar que ese fabuloso espacio virtual también está hiper controlado por los enormes poderes de siempre, que el tráfico satelital no lo maneja el campo popular, que tecnológicamente dependemos de unos pocos servidores que manejan ese tráfico. La ilusión de creer que la revolución se agota en una pantalla es un peligro. Bienvenidas las tecnologías digitales, sin duda. Aprovechémoslas, conozcámoslas en profundidad, saquémosle el máximo posible de provecho. Pero estemos conscientes que la revolución socialista no es una cuestión puramente técnica. La tecnología, si no está al servicio de la causa del Ser Humano como especie, sigue siendo un mecanismo de dominación.
Los medios alternativos de comunicación son un elemento más de un prolongado combate popular en pro de un mundo con mayor justicia, combate que por cierto no ha terminado aún, que ha perdido quizá la batalla de estas últimas dos décadas, pero no la guerra.
Citas:
1) Tesis presentada en el Encuentro Internacional de París de 1988 de la Asociación por el Centro Michel Foucault.
2) Ver “El fin de la privacidad”, dossier en la revista Noticias, 25 de octubre de 1997.
3) Ver La marca de la bestia. Identificación, desigualdades e infoentretenimiento en la sociedad contemporánea, por Aníbal Ford, Grupo Editorial Norma, Colección Vitral, Buenos Aires-Barcelona, 1999.
4) “El ojo del poder”, entrevista de Jean-Paul Barou con Michel Foucault, en Bentham Jeremías: “El Panóptico”, Editorial La Piqueta, Barcelona, 1980).
5) Roszak, Theodor. “El culto a la información. Un tratado sobre alta tecnología, inteligencia artificial y el verdadero arte de pensar”. Ed. Gedisa. Barcelona, 2005.
6) UNESCO. “Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo”. Fondo de Cultura Económica. México, 1993
7) Ver Crovi, Diana. “Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza”. UNAM. México, 2002.
8) Ver Urresti, Marcelo. “Ciberculturas juveniles”. La Crujía Ediciones. Buenos Aires, 2008.
9) Ver Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2001.
10) Ver Crovi, Diana.
11)Ver Urresti, Marcelo.
12) Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Ed. Taurus. Barcelona, 1997.
13) Ver Urresti, Marcelo.
14) Ver Estévez, C. La comunicación en el aula y el progreso del conocimiento, en Urresti, Marcelo. 2006
Bibliografía:
- Aberastury, Pedro, Corbière, Emilio J. y otros autores. Poder político y libertad de expresión, Instituto de Ciencia Política y Constitucional de la Sociedad Científica Argentina, Editorial Abeledo-Perrot. Buenos Aires, 2001.
- Balbier E. y otros. Michel Foucault, filósofo. Gedisa Editorial. Barcelona, 1990.
- Colussi, Marcelo. Medios de comunicación, globalización y su impacto en Guatemala, en “Medios de comunicación y procesos políticos en un mundo global” (publicación conjunta). Universidad Rafael Landívar. Guatemala, 2011.
- Corbière, Emilio J. y Amado, Oscar. Echelon y Enfopol, los nombres del espionaje electrónico, Segundo Seminario “Miguel Enríquez”, Santiago de Chile, 13 a 15 de octubre de 2000, Ediciones Cuadernos de la Fundación Juan B. Justo. Buenos Aires, 2000.
- Cornelius Castoriadis. El mundo fragmentado, Editorial Altamira. Buenos Aires, 1990.
- Crovi, Diana. Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza, en Revista mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. México. Año XLV, N°. 185, mayo-agosto de 2002, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. UNAM, 2002.
- Ford, Aníbal. Navegaciones. Comunicación, cultura y crisis. Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1996.
- Martín Barbero, Jesús. De los medios a las mediaciones, Ediciones Gustavo Gilli. México, 1987.
- Murillo García, J.L. Sociedad digital y educación: Mitos sobre las Nuevas Tecnologías y mercantilización del aula. Disponible en http://edicionessimbioticas.info/Sociedad-digital-y-educacion-mitos. 2008.
- Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Informe de Desarrollo Humano 2001.
- Roszak, Theodor. El culto a la información. Un tratado sobre alta tecnología, inteligencia artificial y el verdadero arte de pensar. Ed. Gedisa. Barcelona, 2005.
- Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Ed. Taurus. Barcelona, 1997.
- Serrano, Pascual. La llegada de internet al periodismo. Disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138479. 2011.
- UNESCO. Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e información en nuestro tiempo. Fondo de Cultura Económica. México, 1993
- Urresti, Marcelo. Ciberculturas juveniles. La Crujía Ediciones. Buenos Aires, 2008.
- Verón, Eliseo. Ideología y comunicación de masas: La semantización de la violencia política. Publicado en VV.AA. Lenguaje y comunicación social, Nueva Visión, Buenos Aires, 1971.
- Wolton, D. ¿Internet, y después? Una Teoría Crítica Sobre los Nuevos ‘Media’. Ed. Gedisa, Barcelona, 2000.

LAS MANOS PELUDAS ESTÁN EN EL SENADO PARAGUAYO


Caracas, 22 Dic. AVN.- El Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, manifestó este martes (20 de dic ) que el bloque suramericano está obligado a permanecer unido, y así lograr la integración del Sur para el futuro de nuestros pueblos.
Durante su participación en la cumbre XLII de Jefes de Estados miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur), realizada en Montevideo, dijo que es necesario "cabalgar sobre las contradicciones, dificultades y los antagonismos propios de lo político, económico e ideológico para lograr la integración".
El Jefe de Estado refirió que "nosotros podemos, tenemos cómo. Falta más el querer, la voluntad de poder hacerlo. Mucha burocracia, que se atraviesa en los caminos, muchas infiltraciones de manos peludas, manos viejas que tienen siglos ya haciendo de todo para impedir nuestra unidad".
Previo a su discurso, el presidente de Uruguay, José Mujica, dijo que el Mercosur es un asunto económico y de poder para la convergencia y la integración.
Chávez respaldó lo dicho por su homólogo y dijo que el Mercosur es un asunto de "poder y contrapoder" para lograr la unidad plena.
Ante la solicitud de incorporación al Mercosur que hará el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el Jefe de Estado venezolano manifestó que "ojalá Ecuador no tarde tanto como ha tardado Venezuela para ingresar como miembro al Mercosur. Es increíble, ya van 13 años que pedimos ingresar a Mercosur como miembro pleno".
Indicó que actualmente Venezuela es miembro asociado. "No ha sido posible, pese a todo el apoyo. Un pequeño grupo de personas se ha plantado ahí, con intereses inconfesables, y han logrado evitar el ingreso de Venezuela como miembro pleno de Mercosur".
Sin embargo, el presidente Chávez resaltó que Venezuela se siente miembro, ya que se ha fortalecido el intercambio comercial, así como también los acuerdos económicos y tecnológicos con países miembros del Mercosur.
El protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur se firmó en 2006 y ya fue aprobado por los Parlamentos de Argentina, Uruguay y Brasil, pero está frenado en el Senado paraguayo, dominado por la oposición al presidente Fernando Lugo.

PRENSA LIMEÑA SE VUELVE SHAKIRA CON NUEVOS EXCESOS DE MINERA YANACOCHA

Por: Lic Edilberto Barrantes Terán

Cajamarca, Miércoles 21 de Diciembre del 2,011
LA AGENDA EN CAJAMARCA NO SOLO ES EL PROYECTO CONGA
Este es un documento probatorio del sistemático abuso de la montesinista empresa norteamericana-peruana YANACOCHA
YANACOCHA DEMANDA A ESTADO PERUANO ( municipalidad de San Pablo-Cajamarca )para contaminar sin tapujos 284 lagunas.


Minera Yanacocha persiste en llevarse el agua de las 284 lagunas de Alto Perú, Distrito de Tumbadén, Provincia de San Pablo, Cajamarca. El 28 de Noviembre del 2011, nuevamente acaba de aperturar demanda  ante  el Poder Judicial en Lima contra la Municipalidad Provincial de San Pablo, pese que el Poder Judicial le   ha dicho en dos veces que no. Esta empresa minera tercamente con funcionarios que piensan con los talones insisten en crear el malestar con los habitantes de importantes cuencas que se benefician con el agua.
El Tribunal Constitucional de la República (TCR.) en Arequipa, se lavó las manos devolviendo el expediente al Poder Judicial quién a través  del 29º. Juzgado civil, esta minera nuevamente ha  planteado otra demanda contra la Municipalidad con la finalidad de anular la Resolución que declara zona intangible las Lagunas de Alto Perú y Pozo seco.
Lo que hacen los señores de yanacocha es meter más leña al fuego, sabiendo plenamente que han dejado sin agua a los Cajamarquinos, se meten a peores  líos mayúsculos, comprometiendo a que su empresa cada día sea mal vista por las comunidades de Cajamarquinas, demostrando que,  no están preparados para afrontar este tipo de problemas, en vez de buscar  soluciones, siguen  haciéndose de enemigos gratuitos.
Yanacocha sabe perfectamente, que ya el pueblo le ha dicho “N” veces, no, no y no; pero sin embargo, a pesar de estar en plena guerra con Celendín, Cajamarca, San Marcos y Hualgayoc en el caso de minas conga, ellos en forma terca, insisten en su demanda que no tiene pies ni cabeza.
Porsiacaso en ésta vez,  San Pablo ya no está sólo,  en el  problema de las 284 Lagunas de Alto Perú las que pretende la minera llevarse a sus represas,  están ya atentos y alertos los moradores de los Valles de: El Jequetepeque y Lambayeque porque dichas aguas son la vida de estos lugares.
A caso no se sabe que ésta empresa minera Yanacocha acaba de ser multada en Indonesia con 543 millones de dólares y cárcel para varios de sus torpes ejecutivos que han dañado el medio ambiente.
 Consideramos, que no solo Yanacocha tienen facultada para demandar y dedicarse a sobornar autoridades, ya es hora que también los Cajamarquinos y ojalá fueran los San Pablinos,  darle su respuesta en los fueros  nacional e internacional por el destrozo del medio ambiente en toda la cuenca  desde hace 18 años.
Finalmente, esperamos que estos señores comprendan que  Cajamarca ya no los quiere,  dejen en paz  y tranquilidad de la que gozaba Cajamarca.
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Premier Oscar Valdés destaca acuerdo de inclusión social luego de negociaciones de consulta previa
Proyecto Minero Magistral en Conchucos será un modelo para el resto del país
 
Conchucos, Ancash.-, dic. 18  El Proyecto Minero Magistral, suscrito con las comunidades de Conchucos, es un modelo ejemplar de inclusión social y desarrollo sostenible que se aplicará en las negociaciones de planes mineros en otras comunidades del país, afirmó el jefe del Gabinete Oscar Valdés.

El premier se refirió así a la suscripción de un contrato de usufructos, entre la empresa privada, el Estado y las comunidades de Conchucos, luego de exitosas negociaciones de consulta previa.
“Es un día histórico no solo para la comunidad de Conchucos por cuanto ha sido un éxito por el trabajo en conjunto con la empresa privada, el Estado y las comunidades. Es un modelo que se aplicará en todo el país”, enfatizó al expresar el compromiso del presidente de la República, Ollanta Humala, de fiscalizar el cumplimiento de los compromisos del acuerdo.
A la suscripción del Contrato de Usufructo, Superficie y Servidumbre, la comunidad campesina de Conchucos recibió un primer cheque como compensación por el uso de sus tierras por un monto de 15 millones 200 mil nuevos soles, cifra que equivale al 30 por ciento del monto total, ascendente a más de 50 millones de soles.
Acompañado por el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino Tafur; del director ejecutivo de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Proinversión), Héctor René Rodríguez; y del gerente general de la empresa minera Milpo, Francisco Ísmodes Mezzano, el premier reafirmó que el Estado será fiel controlador del acuerdo social.
“Este es un claro ejemplo de energía minera responsable. Queremos cumplir fielmente el compromiso del Estado, añadió.
El ministro de Energía y Minas coincidió en resaltar las negociaciones de consulta previa.
“Este acontecimiento demuestra que sí se puede llegar a un acuerdo entre inversiones, el Estado y las comunidades. Es un modelo que se puede aplicar de manera responsable con beneficios de mejores estándares de vida para todas las comunidades”, indicó.
Resaltó el éxito de las negociaciones de consulta previa que permitieron  llegar a un consenso con las autoridades y las comunidades. En ese sentido, anunció que el nuevo estilo que aplicará su sector será acercarse a las comunidades para conocer in situ sus preocupaciones y necesidades de desarrollo e inclusión social.
El acto multitudinario reunió a miles de pobladores que llegaron de diversas localidades hasta la comunidad  de Conchucos ubicada en la provincia de Pallasca (región Áncash).
El presidente del Fondo Social, Lucas Vásquez, precisó que el Proyecto goza del respaldo unánime de la población por tratarse de un compromiso de inclusión social que dará oportunidades de desarrollo sostenido a toda población que actualmente se dedica básicamente a la agricultura y ganadería.
“Es un buen precedente para todas las comunidades del país por sus beneficios en diferentes áreas de trabajo”, enfatizó.
Por su parte, el presidente de la Comunidad Campesina de Conchucos, Santos Quiñones, saludó el acuerdo y resaltó la necesidad de que exista una minería responsable como el caso de la comunidad de Conchucos.
En tanto, el alcalde de Conchucos,  Álex Lara Vidal, resaltó el éxito de la suscripción del Proyecto Minero Magistral que atribuyó a la participación directa de la población en los acuerdos con las autoridades correspondientes.
Este acuerdo, dijo, beneficiará a más de 15 caseríos de su jurisdicción, que en su mayoría carecen de servicios básicos en materia de educación, salud e infraestructura, entre otras necesidades. “
La población ha entendido la necesidad de la explotación minera para el desarrollo de sus comunidades”, subrayó tras indicar que se han tomando las previsiones necesarias para evitar un impacto ambiental adverso en la zona.
El modelo seguido en el Proyecto Magistral –a cargo de Proinversion- ha sido un procedimiento de consulta previa, destacando la gestión real de campo, de contacto directo de abajo hacia arriba.
Está  basado en  una concepción de manejo preventivo de conflictos y la aplicación de  una estrategia de comunicación y sensibilización en las comunidades campesinas, así como en las demás poblaciones  ubicadas en las zonas de influencia directa e indirecta del plan minero en esta zona del país.
Paralelamente a la firma del Convenio Marco, las comunidades de Conchucos y Pampas recibieron como aporte  directo al Fondo Social Magistral (FSM), el 50% del pago de la contraprestación por el período de opción.
Esto es equivalente a US$ 4 millones, más la suma de US$ 400,000 (cuatrocientos mil dólares americanos), como primera cuota del aporte de US$1´200.000 (un millón doscientos mil dólares), que la empresa aportará durante dicho período.
 ANDINA/Difusión


DIALOGO PÚBLICO DE SABERES Y MOVIMIENTOS

La gran transformación en disputa: Sobre inclusión social, extractivismo y alternativas de/al desarrollo tras dos décadas de movilización social en América Latina contamos con gobiernos progresistas en una mayor parte del continente. Perú se sumó a este grupo con la victoria electoral de Ollanta Humala, que generó expectativas de cambio en amplios sectores de la población. Sin embargo, tras cuatro meses de gobierno parece repetir lo sucedido en otros países de la región: gestos simbólicos e inversión en programas asistencialistas, sin cambios de fondo en el modelo económico, social y cultural dominante.

La continuidad del extractivismo y la criminalización de la protesta, la falta de reformas sustanciales a favor de los pueblos indígenas y de derechos sexuales y reproductivos entre otros rasgos de gobierno, indican  la gran transformación en este momento está en duda, y en disputa por esto la intensificación de los conflictos sociales en diferentes zonas del país.
Este escenario presenta una serie de inquietudes que se discutirán en el Foro Público, el día 21 de diciembre: ¿Qué relaciones vemos entre la crisis capitalista global y el escenario peruano actual? ¿Qué se disputa y entre quiénes, la llamada gran transformación en el país? ¿Se puede impulsar cambios estructurales y genuinamente democráticos desde el Estado? ¿Qué contradicciones encierra la política extractivista y de inclusión social del actual gobierno? ¿Buscamos alternativas de desarrollo o alternativas al desarrollo? y ¿qué papel juegan los movimientos sociales y de las izquierdas progresistas en estos procesos?



Miércoles 21 de Diciembre 2011

En la Sala Carpa del Hotel Riviera



16:30-17.00. Proyección de videos: “Relave” de Analucía Riveros, cortos de DocuPerú y reportaje sobre Baguazo.

Presentación de gráficas y taller itinerante de serigrafía y stencil.

17.00-18.30. Mesa 1: La Crisis Global y Las Alternativas al Capitalismo

Aníbal Quijano, Alberto Adrianzén, Narda Henríquez y Teivo Teivainen. Modera: Virginia Vargas.

19.00-19.30. Poesía musicalizada con Mónica Carrillo

19.30-21.15. Mesa 2: Extractivismo, inclusión social y Alternativas al/del Desarrollo en el Perú: La Gran Transformación en Disputa.

Rocío Muñoz (Perú Afro), Ruth Ramos (MHOL), Terezita Antazú (Exdirigenta de Aidesep), Magdiel Carrión (CONACAMI – Pacto Unidad). Milton Sánchez ( Plataforma interinstitucional Celendina), Marco Arana (Tierra y Libertad)*, Un representante del Frente de defensa de Apurímac* Modera: Raphael Hoetmer

21.30-22.30. Música: Frida Ekerlund, Jorge Millones y La Sarita

Cierre con pisco articulador.

*Por confirmar

Como parte de la propuesta artística, también habrá:

- Taller itinerante de serigrafía y stencil a cargo de la Casa Poco Floro (Amapolay y Mónica Miros)

- Exposición de gráficas sobre minería, luchas y movimientos en el Perú.

Además de venta solidaria de productos elaborados por organizaciones y publicaciones del PDTG.

¡¡INGRESO LIBRE!


Más información:
Facebook: http://www.facebook.com/events/208866119189996/
PROGRAMA DEMOCRACIA Y TRANSFORMACION GLOBAL
lf. 7153450 / Cel. 996895043

Jr. 6 de Agosto 838, Interior E, Jesús María

www.democraciaglobal.org

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COLEGIO DE INGENIEROS DEL PERÚ



CONSEJO NACIONAL



PRONUNCIAMIENTO EN DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE,,



EL AGUA, LA AGRICULTURA Y LA MINERÍA


El Congreso Nacional de Consejos Departamentales del Colegio del Ingenieros del Perú reconociendo que:
1 El agua es fundamental para la vida y la existencia de todo ser viviente, por lo que las fuentes naturales de agua deben ser extremadamente protegidas y gestionadas responsablemente. El uso del agua es prioritario para el consumo humano doméstico y la agricultura sobre cualquier otra actividad económica, por lo cual, incluso las Naciones Unidas, ha llamado a los gobiernos, a incorporar en sus legislaciones y políticas nacionales, el acceso al agua como un derecho humano fundamental.
2 Sucesivos gobiernos han venido promoviendo el desarrollo privilegiado de la actividad minera, descuidando la agricultura, el agua y el medio ambiente; sin tener en cuenta una visión de desarrollo de largo plazo, sin visualizar el desarrollo y ordenamiento territorial, actuando con permisividad, e indiferencia, frente a los grandes impactos ambientales negativos y pasivos ambientales.

Lo indicado ha generado, que en la Región de Cajamarca:
Desde inicios de la década de los años noventa, se viene realizando actividades mineras de gran escala en las cabeceras de cuencas, lo que ha llevado a la desaparición de muchas lagunas (San José, Maqui Maqui, Patos, Corazón y, la principal de ellas Yanacocha), así como a la alteración de los cauces de quebradas y ríos, que está afectando seriamente la disponibilidad de aguas subterráneas como lo reconoce el EIA de La Quinua, además que ha ocasionado la desaparición de canales de regadío como: La Ramada, o pérdida de manantiales que abastecen las aguas del canal Quilish, Hermanos Cueva, Tres Tingos y otros por cuya problemática las comunidades campesinas han venido legítimamente protestando.Frente a esta álgida problemática por acuerdo del Congreso Nacional de Consejos Departamentales del Colegio de Ingenieros, hacemos el siguiente pronunciamiento:
Primero: Pese a la presencia de Minera Yanacocha en diversos aspectos a favor de la sociedad, levantamos nuestra voz enérgica de protesta, al conocer de la desaparición de las aguas naturales del Río Grande y, que en la actualidad tiene agua de menor calidad y cantidad, porque Minera Yanacocha bombea agua reciclada de la actividad minera, la misma que la EPS SEDACAJ S.A, debe limpiar, por lo que solicitamos una explicación del caso.
Segundo: Que el Alcalde Provincial, el Presidente de Gobierno Regional y la Autoridad Nacional del Agua, ordenen auditorías independientes a la EPS SEDACAJ S.A. y la Autoridad Local del Agua, por la desaparición de las aguas naturales del Río Grande y que a la brevedad posible monitoreen la cantidad y calidad de agua que consume la comunidad Cajamarquina y que ello se haga en laboratorios acreditados de total confiabilidad para los usuarios del agua, haciendo públicos los resultados.
Tercero: Solicitamos al Ministerio de Energía y Minas y al Ministerio del Medio Ambiente exijan a Minera Yanacocha plantee en el período de tres meses un plan de remediación de los daños causados a las fuentes naturales de agua que abastecen a la ciudad. Solicitamos al Gobierno Central y al Congreso de la República que promulgue e implemente una ley que prohíba la realización de todo tipo de actividades mineras que ponga en riesgo las cabeceras de cuencas, así como se elimine el uso de cianuro y mercurio en los procesos de producción de oro.
Cuarto: La actividad minera debe desarrollarse en base a los procesos de zonificación ecológica y económica, y de ordenamiento territorial, debiéndose respetar la intangibilidad del CERRO QUILISH, lagunas del Alto Perú y la cabecera de cuencas de La Shacsha, así como de la provincia de Celendín que viene siendo reclamada por los campesinos y el Gobierno Regional de Cajamarca frente al despropósito de Minas Conga evitando pretender destruir varias lagunas en forma irreversible.
Quinto: Cajamarca y muchas regiones del Perú requieren de la inversión de capital y con ello la creación de fuentes de trabajo, y es por esto que el Colegio de Ingenieros del Perú, anima y saluda el desarrollo de la actividad minera, pero exigimos que todos los Ingenieros miembros de la orden velen para que toda inversión sea un verdadero desarrollo ecológicamente sostenible.
Sexto: Exigir a nuestros gobernantes que impongan a las empresas mineras la obligatoriedad de darle un valor agregado por lo menos al 10% de la materia prima que extraen, el cual propiciaría mas fábricas e industrias en nuestro Perú, generando mayores fuentes de trabajo.
Séptimo: Exigir al gobierno central deponga las medidas de fuerza adoptadas y exhorta a que se imponga el diálogo donde prime la razón por la defensa del agua y la mejor calidad de vida.
El Colegio de Ingenieros del Perú, se pone a disposición del Pueblo de Cajamarca, de las autoridades gubernamentales y de los representantes de las empresas Mineras para llegar al entendimiento y paz que requerimos entre los peruanos. Busquemos la comunicación y el entendimiento para lograr que en nuestro país podamos lograr el desarrollo sostenible.

Lima, diciembre del 2011.


Ing.. CIIP J.. FERNAN MUÑOZ RODRIIGUEZ I                 Ing.. CIIP HUGO R.. LOZANO NUÑEZ
Decano Nacional
DIRECTOR SECRETARIO GENERAL



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Lunes 05 de diciembre del 2011





José de Echave:“Empresas no tienen ningún tipo de control”



El hombre que renunció como viceministro de Ambiente tras la crisis de Conga afirma que el Estado perdió credibilidad por ponerse de lado de las mineras en contra de los reclamos de la población afectada por las actividades extractivas. Y afirma que sin una sólida autoridad ambiental no se podrá recuperar la legitimidad del Estado y resolver los conflictos que se incrementan día a día en el país.



¿Es posible una autorización ambiental en una cabecera de cuenca como el proyecto Conga?

En la práctica sí. En el caso de Minas Conga, el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) fue aprobado y eso, en la práctica, significaba la autorización del proyecto. Es decir, formalmente es posible, pero desde un punto de vista ambiental, las cabeceras de cuenca están reconocidas como ecosistemas frágiles que deberían ser protegidos, deberían ser preservados. Sin duda, una operación minera en una cabecera de cuenca genera posibilidades de impacto bastante significativos.



Varias organizaciones campesinas han planteado una reforma constitucional para impedir que se entreguen concesiones mineras en cabeceras de cuenca o que afecten recursos hídricos. ¿Cómo ve usted eso?

A mí lo que me parece importante es que hay un debate abierto en torno al tema de los recursos hídricos que le hace muy bien al país. Como se sabe, el país está marchando de manera acelerada a una situación de stress hídrico, el país está identificado como uno de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático y uno de esos efectos, sin duda, tiene que ver con el tema del agua. No hay que olvidar que nuestros glaciares tropicales están en proceso de extinción y todo este sistema de lagunas altoandinas forman parte de la posibilidad de que muchas cuencas, que muchas regiones, tengan recursos hídricos para desarrollar sus actividades económicas.



¿La propuesta de Ollanta Humala de “agua y oro” es consistente ambientalmente?

Además de discutir si es consistente o no, se presentó en un contexto de conflicto ya exacerbado con Minas Conga, que no ayudaba a encontrar una solución. Yo me imagino que hay zonas donde podrá haber una actividad minera que no tenga impactos entre los recursos hídricos. Lo que demuestran conflictos como el de Cajamarca, es que el país tiene la necesidad de discutir dónde le conviene la minería y dónde no le conviene la minería.



¿Cómo se explica el cambio de discurso del presidente?

En este tema yo creo que, finalmente, hay una suerte de constatación, que se está produciendo una fuerte presión para que la minería pueda sacar un conjunto de proyectos que están pendientes. No hay que olvidarnos que este no es el primer conflicto. En los últimos 10 a 15 años, los conflictos vinculados a actividades extractivas han ido aumentando en número e intensidad. El país necesita comenzar a discutir en serio dónde sí y dónde no, qué tipo de institucionalidad necesitamos, qué tipo de políticas públicas necesitamos y que el Estado se ponga delante de los conflictos…



¿Se pensaba que este gobierno iba a plantear un viraje respecto a este tema?

Sin duda, ahora creo que hay que ser justos. Estamos hablando de algo más de cien días. Yo no soy de los que piensan que todo está perdido, no he perdido las esperanzas de que no se produzca una reorientación de la política en torno a estas actividades.



¿En el corto tiempo que estuvo pudo apreciar que se establecieran lineamientos de política medioambiental en el país?

Esa era la propuesta. La propuesta era convertir al Ministerio del Ambiente en una verdadera autoridad medioambiental y no repetir lo que ha sido desde su creación: un ministerio sin facultades, sin competencias. Y la propuesta inicial implicaba darle al ministerio esas competencias que ahora no tiene. Por ejemplo, ¿es lógico que el tema del agua, que es una de las razones de los conflictos medioambientales, esté fuera de la competencia del ministerio? ¿Es lógico que los estudios de impacto ambiental, que permiten aprobar o desaprobar un proyecto minero, estén en el Ministerio de energía y Minas? En la práctica, la autoridad ambiental para el tema minero es el Ministerio de energía y Minas.



Sin embargo, ahora se está planteando que el tema ambiental pase a manos de la Presidencia del Consejo de Ministros…

Por lo menos algunos aspectos y son aspectos fundamentales. Se va a crear una suerte de nueva autoridad del agua, se va absorber el organismo de evaluación y fiscalización ambiental y se va absorber las competencias de la aprobación de estudios de impacto ambiental de energía y Minas. Va ser una suerte de autoridad ambiental número dos. Y yo sí creo que no es lo más adecuado. La tendencia ha debido ser fortalecer el Ministerio del Ambiente.



¿Usted diría que los estudios de impacto ambiental realizados tienen legitimidad?

Muchos no. En el caso de Minas Conga es evidente que ese estudio no tiene legitimidad. Podía ser formalmente legal, si, pero no hay que olvidar que el estudio se aprobó en la administración anterior, en octubre pasado, y fue presentado en abril de 2010, cuando los procesos de aprobación demoran en el país dos años. En este caso se aprobó en ocho meses. Yo creo que los EIA han perdido credibilidad. Nadie confía en la calidad de los estudios. Hay un informe del Banco mundial que señala que es una herramienta que tiene 20 años, que no se ha actualizado, que está desfasada y que no responde a los estándares internacionales.

En el tema de Conga hubo diferencias visibles con energía y Minas y otros sectores. ¿Por qué se produjeron estos desencuentros?

Yo me imagino porque el Ministerio del Ambiente tomó la iniciativa de darle una mirada a este estudio que ya estaba aprobado... Y yo sí creo que fue una decisión correcta que tomara la iniciativa de darle una mirada y diera una opinión. Identificara algunos de los problemas que existían. La empresa decía que tenía licencia social e identificaba a 32 caseríos como la zona del proyecto. Nosotros decíamos que eran muchos más. Ese informe identificó que había serios problemas y que era necesario que un experto internacional lo mire con mucho cuidado Identificó problemas en la valoración económica y planteó que no se trataba de un problema de volumen de lagunas y de reservorios, sino de cómo ese sistema de lagunas producían humedales y otro tipo de servicios ambientales, que no habían sido tomados en cuenta…
Ustedes advirtieron también que dos lagunas iban a ser utilizadas como botaderos. ¿Esto como lo calificaría usted?
Lo vemos con mucha preocupación…, en pleno siglo 21. Uno hasta podría decir, bueno, debajo de tal o cual laguna está la zona mineralizada e incluso se pueda justificar la extracción de ese recurso, pero secar dos lagunas altoandinas para utilizarlas de botadero… Yo creo que están totalmente alejados de una situación de manejo responsable. No es una alternativa aceptable.
¿Las actividades mineras tienen algún tipo de fiscalización?

Bueno, hay un organismo de fiscalización ambiental, que está a cargo del organismo de supervisión y fiscalización ambiental, pero que es un organismo que no tiene mucha capacidad de operar, no tiene los recursos para realizar una efectiva labor de fiscalización, que no solo es para el sector minería, sino para los diferentes sectores productivos. En el tema de la fiscalización hay mucho por hacer.
¿Eso facilita la contaminación ambiental?
Eso facilita que las empresas no tengan ningún tipo de control, de regulación. Es necesario que los organismos del Estado tengan la capacidad de realizar tareas de fiscalización ambiental efectiva. Eso ayudaría a prevenir los conflictos.
¿Existen otros grandes proyectos mineros que tengan algún tipo de observación medioambiental?
Hay una larga lista de proyectos mineros, por un monto de 41 mil millones de dólares, a los que el Ministerio del Ambiente no ha hecho una revisión. Pero sí creo que sería una tarea importante mirar, en una lógica proactiva de encontrar soluciones. Si sabemos que el tema minero se ha convertido en un tema sensible, y sabemos que muchos de los EIA no responden a los estándares de calidad, fíjese lo que pasó en el caso de Tía María, donde se encontraron más de 180 observaciones al estudio de impacto ambiental...
Un sector del empresariado habla de que se estaría ahuyentando la inversión minera. ¿Usted está de acuerdo con esta opinión?
No, yo creo que no. Creo que lo que se tiene que hacer es que los proyectos se desarrollen teniendo aceptación social, licencia social, para operar. Pero, además, los proyectos mineros tienen que desarrollarse con estándares ambientales. Estas son empresas de EEUU, Canadá. Newmont es una empresa de EEUU y yo no sé si Newmont podría hacer en los EEUU, lo que hace acá.

Algunos incluso amenazan con llevar estos problemas al CIADI. ¿Cómo ve esto?
Lamentablemente es una posibilidad y una realidad. El Perú firmó un Tratado de Libre Comercio con varios países, entre ellos EEUU, y en ese tratado hay un capítulo de protección a las inversiones, en la que se habla de “expropiación indirecta. Y “expropiación indirecta” es cualquier decisión que el Estado tome que afecte las expectativas de ganancia que la empresa tenía. Y esos conflictos se resuelven precisamente en estas instancias internacionales, uno de ellos es el CIADI, que es un organismo del Banco mundial, y son instancias que operan en función de los intereses de los inversionistas. Una empresa que ha incumplido todas sus obligaciones medioambientales, que es Doe Run, está iniciando un proceso de arbitraje por 800 millones de dólares. Por eso es que hay que ser muy cuidadosos en estos temas y evitar que por decisiones que se están exigiendo, se termine por favorecer a Yanacocha…

¿Se está refiriendo al reclamo del gobierno regional para declarar la nulidad del proyecto?
Yo tengo una particular opinión. Si el estado peruano declara la nulidad total y absoluta del proyecto Conga, yo creo que los intereses de Newmont resultarían favorecidos porque se estaría poniendo en bandeja la posibilidad de que se denuncie al Estado...

¿Cuál sería la solución al problema?
Pensar en si existe la institucionalidad adecuada para enfrentar el problema y recuperar la credibilidad del Estado. Si ven a un ministro subiéndose al avión de Yanacocha, eso no genera confianza...

Efraín Rúa




Proyecto Conga: nueva voz de alerta

Por: Julio Alegría Galarreta; Ing. Agrícola, M. Sc.

Los antecedentes, lamentables hechos y la preocupante perspectiva del proyecto Conga ponen en evidencia una problemática que la sociedad peruana y sus gobernantes deben encarar ya.

Hace 20 años el gobierno de Alberto Fujimori decidió implementar política de promoción de la inversión minera, dando un matiz y énfasis especial a modelo macro-económico primario – exportador que ha caracterizado al Perú. A consecuencia, se incrementó la recaudación del fisco por la minería y el valor de las exportaciones mineras se ha multiplicado. Si pues, pero, ¿a qué costo?

En el afán de pavimentar el camino al objetivo de incrementar la explotación minera, se diseñó e implementó un marco legal. Así, los proyectos mineros son “de interés nacional”. El Ministerio de Energía y Minas es juez y parte en el proceso de evaluación y aprobación de los estudios ambientales. La empresa minera interesada es quien contrata y paga dichos estudios. Las audiencias públicas previas a la aprobación del proyecto como actos meramente protocolares, intrascendentes e incluso manipulados. Esto ha ocasionado que los estudios ambientales aprobados sean sesgados y de pobre calidad.

Se implementaron también las siguientes políticas utilitarias al objetivo de impulsar la inversión privada en la minería: Mantener un débil sistema de monitoreo, control, supervisión y fiscalización de la actividad minera y de la calidad ambiental del agua. Prescindir del ordenamiento territorial como herramientas de planificación del uso y ocupación del territorio, para el aprovechamiento sostenible de las potencialidades de los recursos naturales y la conservación del ambiente y los ecosistemas. Dejar de lado la investigación en uso sostenible de recursos naturales, problemas y riesgos ambientales, conservación de los ecosistemas, oferta hídrica de las cuencas. Finalmente, coadyuva también con eficacia al precitado objetivo la falta de articulación, el vacío o superposición de funciones y los procedimientos burocráticos que caracterizan el accionar del Estado.

Pero sucede que los yacimientos mineros y de hidrocarburos se encuentran casi en su totalidad en tierras y territorios ocupados milenariamente por comunidades campesinas y nativas herederas de culturas ancestrales. La población local practica una economía de subsistencia, se encuentran en situación de pobreza, siendo zonas donde la presencia e intervención del Estado no solo poca significativa sino perjudicial para los intereses de esos peruanos.

La implementación de este marco de políticas ha sido eficaz en el logro de sus objetivos. Pero lamentablemente ha generado un conjunto de problemas sociales, culturales, socio-económicos y ambientales. De la gama solo se menciona dos: i) concentración de los recursos tierra y agua, de comunidades campesinas y de pequeños agricultores a la empresa minera; ii) degradación ambiental y afectación ecológica provocada por la intervención minera, desde la exploración; perjuicio económico a la actividad agrícola, pecuaria y piscícola, los que “no se pueden” probar y menos aun resarcir.

Para colmo de males, el uso que los gobiernos hacen de los recursos provenientes de la tributación minera no es muchas veces adecuado ni eficaz en términos de contribuir al desarrollo humano y sostenible de dichas localidades. Obras faraónicas, no prioritarias, costosas, mal focalizadas, programas asistencialistas. Y el broche de oro: incapacidad y falta de voluntad política para controlar la lacra de la corrupción, que campea impune y llena de frustración a las poblaciones necesitadas.

Las políticas han generado problemas y los problemas se revelan en conflictos. En estos 20 años los conflictos socio-ambientales han venido aumentando, y dentro de éstos los conflictos mineros ocupan el primer lugar en los reportes de la Defensoría del Pueblo. Los conflictos socio-ambientales son el mecanismo de defensa y la única alternativa que tienen las comunidades y población local ante un Estado que nos los escucha y no respalda sus derechos. Son expresiones sintomáticas de problemas incubados, acrecentados, y obviamente no resueltos. Son la evidencia de una problemática estructural producida o exacerbada por la política de promoción a la inversión privada. No ocurren por ignorancia ni por manipulación; estos dos factores puedan avivar el conflicto pero no generarlo.

Mientras no se basen en un correcto diagnóstico de las causas que generan los conflictos, las respuestas serán erradas y tardías. Se seguirá culpando a los políticos de oposición por generar los conflictos, y negando los problemas y/o simplemente considerarlos como “efectos colaterales” o inevitable costo del “desarrollo”. Seguirán señalando de anti-minero y opositor del progreso aquel que denuncia los problemas. Por lo tanto, seguirán habiendo más Congas. ¿Qué hacer? ¿Seguir respondiendo a los conflictos con represión? ¿Seguirán los gobiernos con la estrategia del “bombero” para intervenir en los conflictos?

Cojamos al toro por las astas de una vez y tomemos las decisiones para atacar el problema de raíz. Las dos primeras son fundamentales y de largo aliento, pero a empezarlas ya: 1. Replantear el modelo macro económico exportador-primario que ofrece crecimiento y chorreo, por otro que busque el desarrollo humano y sostenible de los pueblos del Perú, que aproveche nuestras excepcionales condiciones ambientales, ecológicas y culturales, diversificando nuestra producción, y generando valor agregado. 2. Fortalecer las instituciones del Estado –del nivel local, regional y nacional- a través de las cuales podrá cumplir con sus roles hoy inadecuadamente asumidos: legislador, planificador, promotor, fiscalizador, sancionador, velador de los derechos humanos; esto pasa por cambiar las prioridades en la asignación de los recursos del Estado.

La tercera decisión es inmediata: revisar los EIA de la cartera de 46 principales proyectos mineros de exploración y de ampliación que el MEM tiene (a noviembre de 2011); y suspender el otorgamiento de nuevas concesiones mineras e hidrocarburos, entendiendo que las 25 millones de hectáreas ya entregadas son por lo pronto suficientes.

El progreso y la paz van de la mano con la justicia. “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”. Que las palabras de Raimondi no se conviertan en una maldición.

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QUIEN PONE LA AGENDA EN CAJAMARCA, SOLO EL PROYECTO CONGA?

Varias interrogantes que planteo, saltan a la vista; ¿Cual es el estado de las aguas "potables" de Cajamarca?, ¿Cuanto de agua se ha perdido, por contaminacion en lagunas, ríos, etc.?. Cuanta biodiversidad se ha extinguido?,¿ CUANTOS HAN MUERTO por contaminación? CUANTOS JUDICIALIZADOS Y PRESOS existen?, CUANTOS ENFERMOS tenemos y son tratados?..¿POR QUE LAS CLINICAS Y HOSPITALES NO QUIEREN ASUMIR RESPONSABILIDADES, CUANDO LLEGAN LOS CASOS DE INTOXICADOS, POR METALES PESADOS Y QUIMICOS?...por que les diagnostican de manera errada y los envian fuera de cajamarca? , ¿Cuantos relaves han sido enterrados? (pasivos ambientales) y a cuanto asciende?

CUAL ES EL BALANCE EN LO SOCIAL , AMBIENTAL, SALUD DE LA MINERIA EN CAJAMARCA? QUIENES SON LOS GANADORES Y QUIENES SON LOS PERDEDORES, EN ESTAS “INVERSIONES”?

¿”INVERSIONES MINERAS” PARA LA VIDA O PARA LA MUERTE DE LOS POBLADORES?

Se le podrá creer a este gobierno?, a la Newmont y Benavides? Al Congreso?...Sus antecedentes los delatan y hablan de ellos. (Derrames, corrupción, asesinatos, y para-militarismo).

QUINES ENTONCES DEBEN PONER LOS TEMAS DE LA AGENDA AMBIENTAL EN CAJAMARCA, SOLAMENTE EL GOBIERNO Y SU MINERA?. ¿QUE BUSCAN DIALOGO O MONOLOGO?.

QUIENES DEBEN CONOCER ENTONCES ESTA AGENDA?..UNOS CUANTOS?...SE DEBE SOMETRE A UNA CONSULTA?.

RESPETARAN LAS DESICIONES DEL PUEBLO?; todo esto estará en la AGENDA PARA UN VERDADERO DIALOGO, o se harán los ciegos, sordos y mudos?..QUIENES SERAN LOS COMPLICES DE ELLO?..LO MAS IMPORTANTE, QUIENES SON LOS CULPABLES?..SE SANCIONARAN?, SE HARA JUSTICIA CON EL PUEBLO DE CAJAMARCA, EN PRIMER A INSTANCIA?.

¿O SERA BORRON Y CUENTA NUEVA PARA DAR PASO AL PROYECTO DE LA PESTA DEL CIANURO, ¿QUINES SE ESTAN BENEFICIANDO CON LA VENTA DE AGUA DULCE ENVASADA?

POR QUE EL PERSONAL DE YANACOCHA NO TOMA AGUA DEL CAÑO? ¿LO TOMARA VALDES CUANDO VAYA Y ALGUIEN LE INVITE ANTE CAMARAS, PERO ABRIENDO Y SACANDO DE UN CAÑO? PARA QUE NO NOS HAGA LOS CHOLITOS, COMO SIEMPRE LO HAN HECHO.

¿ACASO VALDES NO ES EMPRESARIO MINERO Y EXISTE CONFLICTOS DE INTERESES, PARA OCUPAR ESTA CARTERA MINISTERIAL?

¡ DEMOSTREMOSLE AL MUNDO QUE TODO, ES UNA PATRAÑA.!

En manos de quien deben estar las soluciones?...LAS DESICIONES QUE SE LLEVEN A CABO SOLO LO TOMARAN LOS REPRESENTANTES O SERA CONSULTIVA?

LA AGENDA DE CAJAMARCA: ¿SOLO EL PROYECTO CONGA?.

Una interrogante salta a la vista, ¡como está el agua que tomamos?, cuanto de agua se ha perdido en lagunas, ríos, etc.?. Cuanta biodiversidad se ha extinguid?, CUANTOS HAN MUERTO por contaminación? CUANTOS JUDIALIZADOS Y PRESOS existen?, CUANTOS ENFERMOS tenemos y son tratados?..¿POR QUE LAS CLINICAS Y HOSPITALES NO QUIEREN ASUMIR RESPONSABILIDADES, CUANDO LES LLEGAN LOS CASOS DE INTOXICADOS, POR METALES PESADOS Y QUIMICOS?...los médicos están preparados?

CUAL ES EL BALANCE EN LO SOCIAL , AMBIENTAL DE LA MINERIA EN CAJAMARCA? QUIENES SON LOS GANADORES Y QUIENES SON LOS PERDEDORES, EN ESTAS “INVERSIONES”?

¿”INVERSIONES MINERAS” PARA LA VIDA O PARA LA MUERTE DE LOS POBLADORES?

Se le podrá creer a este gobierno?, a la Newmont y Benavides? Al Congreso?...Sus antecedentes los delatan y hablan de ellos. (Derrames, corrupción, asesinatos, y para-militarismo).

QUINES ENTONCES DEBEN PONER LOS TEMAS DE LA AGENDA AMBIENTAL EN CAJAMARCA, SOLAMENTE EL GOBIERNO Y SU MINERA?. QUE BUSCAN DIALOGO O MONOLOGO?.

QUIENES DEBEN CONOCER ENTONCES ESTA AGENDA?..UNOS CUANTOS?...SE DEBE SOMETRE A UNA CONSULTA?.

RESPETARAN LAS DESICIONES DEL PUEBLO?; todo esto estará en la AGENDA PARA UN VERDADERO DIALOGO, o se harán los ciegos, sordos y mudos?..QUIENES SERAN LOS COMPLICES DE ELLO?..LO MAS IMPORTANTE, QUIENES SON LOS CULPABLES?..SE SANCIONARAN?, SE HARA JUSTICIA CON EL PUEBLO DE CAJAMARCA, EN PRIMER A INSTANCIA?.

¿O BORRON Y CUENTA NUEVA PARA DAR PASO AL PROYECTO DE LA PESTA DEL CIANURO, ¿QUINES SE ESTAN BENEFICIANDO CON LA VENTA DE AGUA DULCE ENVASADA?

POR QUE EL PERSONAL DE YANACOCHA NO TOMA AGUA DEL CAÑO? ¿LO TOMARA VALDES CUANDO VAYA Y ALGUIEN LE INVITE ANTE CAMARAS, PERO ABRIENDO Y SACANDO DE UN CAÑO? AGUA, PARA QUE NO NOS HAGA LOS "CHOLITOS", COMO SIEMPRE LO HAN HECHO. Y COMO BIEN LO PLANTEA BENAVIDES ANTE EL DIRECTORIO DE LA NEWMONT QUE EL QUILISH ES CUESTION DE TIEMPO?

¿ACASO VALDES NO ES EMPRESARIO MINERO Y EXISTE CONFLICTOS DE INTERESES, PARA OCUPAR ESTA CARTERA MINISTERIAL?

¡ DEMOSTREMOSLE AL MUNDO QUE TODO, ES UNA PATRAÑA.!

Creo que estos videos, partes 1 y 2, nos ayudaran a entender mejor la actitud de los campesinos de Cajamarca y a ubicar mejor la linea del gobierno de Humala.
¿VALDES ES PARTE DE ESTE NEGOCIO, YA QUE ES EMPRESARIO MINERO Y MILITAR ALLEGADO Y QUE SIGUIO ESPECIALIZACION EN LOS CUARTELES NORTE AMERICANOS?
http://www.youtube/. com/watch? v=5OdJ9eRv_ LY

&feature=relate
Atte,
Lic. Christian Castañeda.
Ponente e investigador de temas Ambientales, Gobalizacion e Identidad cultural.
Paris, Diciembre del 2011.

Sr. Ollanta Humala Tasso
Presidente de la República del Perú
Palacio de Gobierno
Lima-Perú.

Señor Presidente:
Nos dirigimos a Ud. En nombre de una parte importante de la Comunidad Peruana en Paris, principalmente de la mayoría de quienes depositamos nuestro voto para ungirlo Presidente de la Republica; para expresarle nuestro saludo respetuoso y manifestarle lo siguiente:
1° Aun, están frescas en la memoria de los peruanos algunas frases que caracterizaron su campaña electoral, tales como: “La Gran Transformación” “Corrupción cero” “La honestidad para hacer la diferencia”, “Tienen mi palabra”, etc., con la que cautivó a un pueblo harto de política neoliberal, cansado de injusticias, y asqueado de tanta corrupción, pero sobre todo un pueblo desconfiado de políticos demagogos y falsos; justamente cuando Ud., terminaba sus discursos diciendo: “Tienen mi palabra”, el pueblo volvió a creer en la palabra de un político y soñar en un Cambio de rumbo para nuestro país, pero los hechos nos vuelven nuevamente a la realidad de seguir soportando un modelo neoliberal con todas sus secuelas.
2° Los últimos conflictos socio ambientales, en particular el producido en torno al proyecto minero Conga y la justa lucha del pueblo de Cajamarca, por la defensa del agua, le ha obligado a usted, señor presidente, a hacer público sus opciones, es decir se ha visto obligado a acelerar sus decisiones de fondo; solucionando la disyuntiva, -difícil por su puesto- o esta con su pueblo por el Cambio o por el continuismo, con las transnacionales, Ud. optó por lo segundo, dando la espalda a millones de peruanos que votaron por un cambio democrático.
3° El pueblo de Cajamarca se opone con justificada razón a la expansión de la minera Yanacocha que amenaza desaparecer montañas, valles, lagunas, cuencas de agua y afluentes de ríos. Cuatro lagunas, importantes cuencas de agua que son vitales para miles de agricultores de la región, están destinadas a ser destruidas. Yanacocha justifica la supuesta viabilidad de este proyecto con su estudio de impacto ambiental (EIA), aprobado por el anterior gobierno de Alan García. Este proyecto tal como señala el informe del entonces Ministro de Ambiente Ricardo Giesecke.
"transformará de manera significativa e irreversible la cabecera de cuenca, desapareciendo varios ecosistemas y fragmentando los restantes, de tal manera que los procesos, funciones, interacciones y servicios ambientales serán afectados de manera irreversible"
4° En contra del clamor del pueblo de Cajamarca, y la opinión de su propio ministro, Ud. Señor presidente ha decidido imponer el Proyecto Conga, escuchando a la gran empresa nacional y extranjera y al poder mediático, para ello ha escogido la vía de la represión, militarizando la región y declarando el Estado de Emergencia en cuatro provincias.
5°. El crecimiento es importante para el país, pero no a cualquier precio, además un crecimiento sin desarrollo, solo beneficia a unos cuantos, y excluye a las mayorías, profundiza la pobreza, la dependencia, la expoliación y la destrucción de medio ambiente; por lo que cuestionamos este modelote economía que coloca la extracción de los recursos naturales en el centro, por eso mismo incapaz de generar desarrollo. Frente a este panorama la mayoría de peruanos aspiramos cambiar este modelo por otro que promueva un desarrollo sostenible, respete la vida, el agua, promueva el agro; plasmarlas en una nueva Constitución para construir una patria para todos.
Por todo lo expuesto:
1. Apoyamos la causa justa del pueblo cajamarquino, contra el Proyecto Minero CONGA.
2. Nos solidarizamos con los miles de campesinos que se movilizaron para defender lo suyo, con madurez pero también con firmeza.
3. Exigimos el término del estado de emergencia, el cese de la persecución de los dirigentes, y luchadores sociales.
4. Abogamos por un diálogo franco y respetuoso, como forma de solución del conflicto.
5. Por un estudio imparcial de la viabilidad ambiental del proyecto Conga.
6. Demandamos una urgente zonificación económica y ambiental.
7. Revisión y anulación de las concesiones mineras.
8. Declaración de intangibilidad de los recursos hídricos.
9. Reglamentación de la Ley de Consulta Previa
10. Cuestionamos al nuevo Premier por sus antecedentes represivos y promotor de la militarización.

Atentamente.

JD. COLECTIVO DE PERUANOS EN FRANCIA
Marco A Rodríguez Arce Jorge Espinoza
Coordinador General Sec. de Organización
Orlando Aranda Ortiz José Asparrent
Sec. de Prensa y Comunicaciones Sec. de Economía
Jorge Miñano López
Sec. de Cultura y Solidaridad

PETROPERÚ PERDIÓ PLANTA MAS RENTABLE EN EL JORGE CHAVEZ